sábado, 31 de marzo de 2012

El cliente


El estanco, vacío. Entra un cliente.
-Hola.
-Buenas, caballero. ¿Qué desea?
-Paquete de Chesterfield.
El estanquero gira ciento ochenta grados, alcanza el objeto solicitado, se vuelve.
-Cuatro con veinticinco euros.
El cliente saca envoltorios, cuatro del bolsillo izquierdo, uno del bolsillo derecho. Cada paquetito contiene monedas de un céntimo, cien céntimos los de la izquierda, veinticinco céntimos los de la derecha. Los cuatro paquetes extraídos suman la cantidad exigida.
-¿No tiene billetes o monedas de un euro?
-No.
El cliente deposita el dinero, coge paquete de Chesterfield, se marcha.

II

El cliente camina por la acera. Quiere cruzar transversalmente la avenida. Llega hasta el paso de peatones. Lo atraviesa con pasos cortos, parsimoniosos.
-Eh, mira ese tío. Lleva medio minuto ahí parado.
-Es un viejo, ¿no?
-¡Espera, espera! No está parado, se mueve.
Varios coches se detienen ante el cliente. Conductores con rostros agrios. No comprenden. Primer claxon, segundo claxon.
-¿Qué coño hace ese gilipollas?
-Anda como a cámara lenta, ja ja.
-¡A ver subnormal, muévete!
El cliente pisa la mediana. Le falta por recorrer la otra mitad.
-Menudo subnormal, en serio.
-Saca el móvil, tú.

III

El cliente entra en el edificio de la Ópera estatal. Muestra el abono.
El cliente ahora está en el patio de butacas. Algunas voces susurran.
-Que va, no la había visto antes.
-Pues te va a gustar, créeme. Todo el mundo se rinde ante Tannhäuser.
-Y ante Tristán e Isolda, ¿no? Bueno, eso dicen.
-Sí, sí, también. Yo siempre he dicho que las mejores obras de cada compositor son las pertenecientes a los últimos años, pero Wagner es una excepción.
-Ya.
Empieza Tannhäuser. Obertura. Acto I. Acto II, los cantores se disputan la mano de Elisabeth.
El cliente empieza a toser, su ruido enturbia los silencios entre intervención e intervención de los personajes. Los asistentes le miran.
-¿Por qué no espera a que termine el acto?
-Podía haber salido antes.
El cliente continúa tosiendo, con fuerza. La sala se altera. El tenor que interpreta a Tannhäuser estalla de cólera.
El cliente tose imparablemente, con inmenso estruendo, como si quisiera vomitar el alma. El tenor se dirige a él, dejando atrás de forma accidentada el escenario y el espacio dedicado a la orquesta. El tenor llega hasta el cliente, lo levanta, lo lanza. A base de puñetazos lo deja inconsciente.
Pero el cliente sigue tosiendo.

jueves, 22 de marzo de 2012

Estalinistas y anarco-capitalistas, porque de todo tiene que haber en la viña del señor

 Yo… he visto cosas que vosotros no creeríais 
he visto a adolescentes manifestando su absoluta convicción de que el gobierno platónico de los mejores es el mejor sistema posible
he presenciado defensas acérrimas del totalitarismo nazi
he leído a minorías del Partido Comunista (de Tannhauser) elogiar el sistema de partidos norcoreano
Todos esos momentos se perderán en el tiempo, como lágrimas en la lluvia

No es por presumir, pero, en lo que respecta a ideas delirantes acerca de lo político y lo social, soy una enciclopedia andante. Demasiados años viendo programas de Intereconomía, leyendo a teóricos precontemporáneos y, sobre todo, discutiendo en foros de Internet. Con los ladrillos que he leído y he escrito en foros podrían construirse varias torres de Babel. Siete años de trifulcas virtuales dan para mucho: uno llega a conocer de primera mano multitud de argumentarlos, multitud de perspectivas referentes a multitud de cosas; pero también se cansa, y, como le siguen interesando los temas de la actualidad pero no quiere leer chorradas, aprende a ser selectivo y también a no entrar en cada polémica de la red que encuentra cual Don Quijote resuelve-entuertos.

¿Que el aborto es un asesinato porque acaba con la vida?
¿Que el comunismo significa pobreza y ha matado a millones de personas?
¿Qué los inmigrantes son sucios y delincuentes?

Venga, sí, puerta.

Al final uno sabe lo que le van a responder, y sabe lo que responderá a eso que le han respondido; sabe además que la discusión no va a producir ningún acuerdo; y lo más importante: sabe que él tiene razón, y, el otro, no. Cuando uno está seguro de lo que piensa, no le hace falta meterse en berenjenales. Por eso yo únicamente expongo con seriedad mis ideas cuando considero que la otra persona tiene algo que aportar de verdad. El resto de mis intervenciones las realizo bien por diversión, bien porque después de tanto tiempo sigo cayendo ante determinadas provocaciones, bien por otros motivos de lo más esperpénticos.

Ahora bien, no me arrepiento de ninguna de las horas tiradas en debates foriles. Gracias a ellos he descubierto muchas posturas interesantes, he aprendido a relacionar ideas, a conceptualizar mejor y a refinar mi modo de pensar. Además, ahora sé de un montón de movidas freaks dignas de ser contadas en las mejores conversaciones de bar, movidas como las que defienden los estalinistas del siglo XXI o los engañosos anarco-capitalistas. Empecemos por los primeros.

El estalinista del siglo XXI habita en al ala más radical del Partido Comunista (integrado en Izquierda Unida) y es una especie relativamente difícil de encontrar en Internet. Los estalinisitas al fin y al cabo representan una minoría dentro de otra minoría. Calculando, si 1 de cada 100 personas simpatiza con el Partido Comunista, 10 de cada 100 simpatizantes del Partido Comunista simpatizan con Stalin (Koba para los amigos). Ahora, son pocos pero están bien entrenados. Nadie cita a Marx como ellos. El estalinista del siglo XXI afirma con rotundidad que el Holodomor (Genocidio ucraniano) es un cuento del imperio; que Jrushchov se convirtió en uno de los más grandes traidores cuando, ya lider de Partido Comunista de la URSS, empezó a echar mierda y a contar falsedades sobre Stalin, las purgas y demás; que el amado lider Kim Jong-il (ya fallecido. Pobriño él) era, en efecto, un lider amado, por nada más y nada menos que un pueblo de insuperable espíritu crítico; que Trotsky era tan joputa como Jrushchov o más, y que merecía uno, dos y cincuenta piolets; que Lenin en 1924 prefería como sucesor a Trotsky en vez de a Stalin porque estaba moribundo y la sangre no le llegaba a la cabeza; y, por supuesto, que esta imagen
'esta imagen'
solo agrada a una suerte de revisionistas cobardes, ocultando la auténtica verdad:


La otra 'auténtica verdad'

Convencer a un estalinista del siglo XXI solo es posible por medio de la Biblia Roja, o sea, textos de Marx (a ser posible de las obras más viejunas del barbas), textos de Lenin ('El Estado y la revolución', libro de cabecera) y, claro está, textos del propio camarada Stalin. El resto de escritos bien pueden ser considerados imperialistas, revisionistas y falacescos.

'Trotsky, no eres más que un Judas.'
Iósif Stalin, 1938

Amen.

Ídolos anarco-capitalistas (I):
Ludwig von Mises
Lo bueno del estalinista del siglo XXI es que se le puede ignorar y no pasa nada. Cosa distinta ocurre con los citados anarco-capitalistas (vamos ya con estos). Yo habitualmente paso de ellos, pero me preocupa ligeramente el avance de sus argumentos en favor de la libertad absoluta de mercado. Me preocupa porque esta gente presenta sus ideas con un halo de cientificidad tal, que puedes llegar a pensar que delante tienes a una especie de doctor en economía, cuando en realidad lo que te están soltando es un argumentario que trata de recuperar ideas de hace setenta años, ideas además ya superadas, de movedizo fundamento filosófico y fácilmente refutables si uno tiene visión panorámica del asunto.

Ídolos anarco-capitalistas (II):
Friedrich Hayek
El anarco-capitalista propugna suprimir la intervención económica del estado. Éste debe limitarse a mantener unas fuerzas de seguridad que garanticen las interacciones en el mercado capitalista. He ahí quizás lo más cómico de estos sujetos: su auto-consideración como anarquistas cuando lo que defienden es, grosso modo, propiedad privada, viejas jerarquías y una autoridad estatal con capacidad para reprimir. El anarco-capitalista entiende que lo principal es la libertad y que el capitalismo laissez faire (ese 'la mano invisible proveerá') es la manifestación suprema de ésta. Subyace a dicha concepción una perspectiva individualista de origen decimonónico que ignora la importancia de lo social en la vida humana.
Aquel ‘La sociedad no existe’ de Margaret Thatcher sintetiza con gran éxito la idea de que solo hay individuos y que las relaciones entre estos empiezan y terminan en las interacciones que se producen en el mercado.

Ídolos anarco-capitalistas (III):
Jesus Huerta de Soto, tontolaba donde los haya
Me gustan los anarco-capitalistas cuando hablan en términos macroeconómicos y presentan gráficos porque, mientras hacen eso, dejan en paz el tema de la condición humana, terreno éste en el que más palos se les puede dar, pero también en el que muestran ideas bastante sombrías:

'El hombre (cada hombre) es un fin en sí mismo, no el medio para los fines de otros. Debe existir por su propio esfuerzo, sin sacrificarse a otros ni sacrificar a otros para si mismo. La búsqueda de su propio interés racional y de su propia felicidad es el más alto propósito moral de su vida.'
'La felicidad es un estado de alegría sin contradicciones. Es posible sólo para el hombre racional, el hombre que sólo desea objetivos racionales, sólo persigue valores racionales y sólo encuentra su alegría en acciones racionales.'
Ayn Rand

Ídolos anarco-capitalistas (IV): Ayn Rand
Habría mucho que decir de esta gente. En los últimos años se han reproducido como conejos, y no es extraño encontrar a varios de ellos en los foros más visitados. Estad alerta.

Por último, guía básica del tío Dani para ownear a un anarco-capitalista:
1. Espera a que el tipo subraye el hecho de que la libertad individual bajo ningún concepto debe estar limitada.
2. Arguméntale que, si la libertad individual no puede estar limitada por nada ni nadie, tú tranquilamente podrías -haciendo uso de tu libertad radical-, cepillarte al primer transeúnte que encontrases, y que si no te lo puedes cepillar es porque la libertad individual ya está cercenada cuando se considera que tu libertad acaba donde empieza la del otro.
3. Termina afirmando que, si para garantizar la libertad de cada ciudadano es preciso aplicar la máxima mencionada (‘mi libertad acaba donde empieza la del otro’), resulta razonable entrar a debatir si otras libertades (económicas) deben ser sacrificadas en aras de un beneficio social.

martes, 20 de marzo de 2012

Viñetas (I)

Se llaman estudios a las composiciones para un único instrumento cuyo fin consiste en que el intérprete adquiera una destreza en particular o compruebe que ya la ha adquirido. Los estudios, por momentos, recuerdan a los ejercicios de matemáticas, a levantar y dejar caer una mancuerna hasta lograr un bíceps definido, a todo aprendizaje en definitiva que sirve para interiorizar una técnica y que nos presenta formalmente a ese nada entrañable amigo llamado tedio.

Los Estudios de Chopin son, además de estudios mecánicos, estudios de expresión; piezas imprescindibles para que el pianista mejore su técnica, pero cuya escucha, contrario a lo que pueda parecer, constituye un detalle que los oídos agradecerán, satisfechos. Los Estudios de Chopin resumen con acierto el ejercicio de pianista: arduo y repetitivo por un lado; gratificante, vital y ensoñador por otro.

Por suerte o por desgracia nosotros estamos en el patio de butacas, lejos de las salas de ensayo, es decir, nos quedamos con la faceta gratificante, vital y ensoñadora.

Vladimiro recorre con la mano derecha el teclado, de punta a punta casi, mientras martillea (algo imposible en el estilo insólitamente delicado que practicaba Chopin) su mano derecha contra las pesadas teclas graves. El resultado es emocionante, sobra decirlo.



Para los hambrientos, otro Etude, interpretado esta vez por Lang Lang, el hombre del histrionismo facial y las cualidades excepcionales:

sábado, 17 de marzo de 2012

Sonata y forma sonata (y II)

3. Breves apuntes históricos

Antes de continuar con lo estrictamente musical, echemos un vistazo al origen de la sonata. Debemos ubicarnos para ello en los primeros tiempos de la música clásica (o académica, o culta, o docta. Será porque no hay palabras…), cuando empiezan a aflorar tratados relativamente sofisticados acerca de tonalidad, contrapunto, etc.; por no hablar de la producción musical de aquella época, más abundante de lo que podamos llegar a pensar.

El señor Gabrieli, posando
Evidentemente las primeras sonatas no tienen nada que ver con piezas citadas en el punto previo. Parece ser que el único nexo de unión consiste en que a ambas se las designa con el mismo nombre. Tomaré aquí prestadas las palabras de José Luis García del Busto:

El uso normalizado del término sonata para designar composiciones arranca, en efecto, del último tramo de la era renacentista y primero de la era barroca: en la Venecia de finales del XVI, los Gabrieli titulan como sonatas a piezas de forma libre cuya característica común y definitoria es, sencillamente, la de que son piezas de música instrumental: sonata (o toccata) en principio no significa más que música para ser "sonada" (o "tocada"), frente a la cantata o a la música vocal en general.

Eran otros tiempos.

Las sonatas, en sus inicios, además de caracterizarse por ser obras instrumentales, constaban de un solo movimiento, en contraposición a la arquitectura en cuatro movimientos bien definidos que, como hemos señalado, es típica de la sonata. Serán Haydn y Mozart durante la segunda mitad del s. XVIII, y Beethoven un poco más adelante, quienes profundizarán en ella, erigiendo las características principales de esta forma musical.

4. ¿Qué es la forma sonata?

Hasta ahora hemos hablado como mucho del carácter sonoro de los varios movimientos de una sonata, sin referirnos en ningún momento a la organización interna de dichos movimientos; organización que, cuando tenga que ver con el primero de ellos, referirá el nombre de “forma sonata”.

Una canción de rock puede estructurarse de la siguiente manera: riff y estribillo - solo de guitarra - riff y estribillo. Con la forma sonata, salvando las infinitas distancias, ocurriría algo parecido: tres secciones (exposición, desarrollo y reexposición) y una de ellas relativamente libre. El nombre de cada una casi habla por sí solo. En cualquier caso, he aquí lo fundamental:

-Exposición: Aquí se presentan los temas del movimiento; generalmente son dos, tres en algunas ocasiones.
-Desarrollo: Ocupa la sección central. En él, se desarrollan y contraponen los dos temas principales, con relativa libertad.
-Reexposición: Finalmente ambos temas se vuelven a exponer, con variaciones.

La otra peculiaridad de la forma sonata está relacionada con el tono de los dos temas: el primero (Tema A) debe estar escrito en la tonalidad de la obra; el segundo (Tema B), en la tonalidad relativa del primero. Esto es, si uno está en tono mayor, el otro lo estará en tono menor, y viceversa. En alguna ocasión se ha llegado a comparar la distinta significación expresiva de cada tema con los principios masculino y femenino.

Para conocer la tonalidad relativa de cada tonalidad, puede recurrirse a esta tabla. Las notas figuran con el sistema inglés de notación musical, es decir, C = DO, D = RE, E = MI, F = FA, G = SOL, A = LA y B = SI.

El hecho de que un tema esté en tonalidad mayor y otro en menor, busca, ante todo, generar tensión, contraste; proporcionar elementos que puedan hacer más rica la obra.

El siguiente esquema es realmente útil para mostrar los posibles caminos que puede adoptar una pieza escrita en forma sonata (en él se incluyen los apartados “Introducción” y “Desarrollo codal”, que no he mencionado porque no constituyen algo esencial en la explicación):



Ahora vayamos a una pieza de verdad, a ver qué tal se distingue la estructura de la forma sonata. Sonata para piano n. 2, de Chopin, primer movimiento: I. Grave – Doppio movimiento.

La obra está escrita en tonalidad de si bemol menor, ergo, en base a lo explicado antes (el primer tema debe estar escrito en la tonalidad de la obra), el primer tema estará escrito en si bemol menor. El segundo tema, como debe ser de tonalidad relativa, figurará en re bemol mayor. En cuanto al tempo, podría extrañarnos ese “Grave” (que implica lentitud en la interpretación), pues el primer movimiento de la sonata acostumbra a ser animado, veloz incluso. Esto tiene una fácil explicación: la pieza solo se desarrolla con parsimonia durante los primeros segundos de la introducción; a partir de ahí, y como indica el “Doppio movimiento”, la interpretación dobla su velocidad.


1. Introducción: 0:00 – 0:10
2. Exposición
-Tema A en si bemol menor: 0:11 – 0:47
-Puente modulante
-Tema B en re bemol mayor: 0:52 – 2:14
-Exposición repetida (era habitual repetir esta sección): 2:15 – 4:18
3. Desarrollo (íntegramente del tema A, con esa insistente célula rítmica de dos corcheas- silencio de corchea – tres corcheas – silencio de negra): 4:19 – 5:40
4. Reexposición (del Tema B, en si bemol mayor): 5:41 6:58
5. Coda (recordando en parte el patrón armónico y rítmico del Tema A): 6:59 7:16

Esta es al menos mi interpretación.

5. Matices finales

De nuevo, cito textualmente a José Luis García del Busto:

[La sonata] quedó establecida como una estructura en cuatro movimientos que, por ser una sucesión basada en el contraste agógico, recuerda a la sonata da chiesa y, por contener un movimiento de danza, recuerda a la sonata da camera. En todo caso, más que una síntesis del pasado, era la adopción de una forma que se revelaba extraordinariamente útil, rica en posibilidades, para ordenar un discurso puramente musical ("música pura") de manera que liberara al compositor del trabajo de idear cada vez un molde y, de paso, garantizara la fácil comunicabilidad, hacia sus posibles oyentes, de música que nacía con ambición estética, pero sin contenidos religiosos, ni dramáticos, ni argumentales, ni textuales en los que apoyarse.

"¿Pero qué me
   estás contando?"
Hasta aquí la teoría. Surge ahora una pregunta: ¿la estructura de la sonata se practicó de manera generalizada? Puede decirse que sí. Solo hay que echar un vistazo a las obras orquestales y de cámara del clasicismo y del romanticismo. En cuanto a la forma sonata, ¿hasta qué punto las composiciones se ajustaban a un esquema tan ortodoxo? Digamos que la cosa iba por compositores. Chopin, en la pieza anterior, desde luego no se toma al pie de la letra las formas prescritas; solo hay que escuchar la sección de central de desarrollo, en la que ni siquiera interviene el Tema B.

En cuanto a la aplicación de la forma sonata, Clemens Kühn es rotundo: La sonata clasico-romántica [en la práctica] no existe: cada obra arregla la forma sonata de un modo particular. No obstante resulta posible describir un modelo aplicable a todos los casos y que ha sido abstraído a posteriori, durante el s. XIX, de la riqueza de las obras de Beethoven. […] Una vez más no debemos tomar el patrón de Beethoven como algo absoluto: detrás de movimientos de sonata de Haydn o Mozart hay además un pensamiento distinto, como también lo hay en las sonatas de Schubert.

¿Era previsible, no?

jueves, 15 de marzo de 2012

Sonata y forma sonata (I)

1. Preludio

Hay géneros que me resultan inaccesibles, el blues y el jazz en particular. Conozco nombres y he escuchado canciones, pero ni he sentido el alma de uno ni la magia del otro. De todos modos tengo la convicción de que la música, salvo flechazos espontáneos, se vive con más intensidad cuando por medio hay un conocimiento acerca de la lo que está sonando. ¿Puede alguien disfrutar de Kind of Blue sin tener idea de lo que Miles y compañía tratan de llevar a cabo? No lo sé, yo desde luego no.

Manuscrito de Bach. Con qué
arte escribía en partitura el tío
Con la música clásica (llamémosla así a partir de ahora. Prefiero la incorrección consciente a la pedantería, aunque no lo parezca), tener idea de qué estructuras subyacen a la composición es importante, tanto en obras orquestales como en -y sobre todo- piezas en las que solo interviene un instrumento (piano, por ejemplo) y por tanto la ausencia de diversidad tímbrica es absoluta.

Casi todas las músicas son complejas, e introducirse en ellas resulta más arduo que nunca para los que, como yo, estuvieron varios años cobijados en la cueva de los 40 Principales y similares. No diré que los hits de hoy constituyen la música más simple que se ha “escrito” nunca, pero sí que el bombardeo masivo de singles basura que los grandes gestores de lo audiovisual llevan a cabo sobre nosotros diariamente repercute en el hecho de que no nos acostumbremos a saborear obras más ricas y menos explícitas. Porque pasar de la enorme hez de Ai se eu te pego a Schubert (o a Bob Dylan, que diría Aitor) es como abandonar la saga Crepúsculo e hincarle el diente a una de las grandes novelas del siglo XIX (la que vosotros queráis): tarea difícil.

¿Qué es la sonata? Una forma de concebir la obra en conjunto. ¿Y la forma sonata? Una manera de organizar el discurso musical en el interior del propio movimiento. La importancia radica en que dichas estructuras ha ofrecido las coordenadas principales a partir de las cuales millares de obras han sido compuestas durante un siglo y medio. Hablar de la música del clasicismo y del romanticismo es hablar de sonata y forma sonata (entre otras muchas cosas, claro), y adentrarnos en ambas dos es condición clave para entender un poco mejor a unos cuantos de “los grandes”.

“Sí, todo muy interesante y trascendental, pero sigo sin saber qué es cada cosa”. En realidad habría que diferenciar entre sonata y forma sonata: la primera alude a una estructura determinada de cuatro movimientos; la segunda, a la arquitectura musical del primero de esos cuatro movimientos. De ahí que haya optado por dividir el texto en cuatro apartados: el primero para abordar la sonata, el segundo para de forma breve ubicar en la historia tanto a una como a otra, el tercero para someramente explicar qué es la forma sonata y el cuarto para indicar hasta dónde llega todo lo aquí expuesto. Así que vayamos al lío.

2. ¿Qué es una sonata?

Los medianamente versados en música clásica ya estarán familiarizados con obras de cuatro movimientos. Para los que no, decir que formas tan elementales como son la sinfonía y las que agrupa la música de cámara (tríos, cuartetos y quintetos en buena medida) suelen estar construidas en base a cuatro movimientos. Tres ejemplos:

Sinfonía n. 41, de Mozart
1. Allegro vivace
2. Andante cantabile
3. Menuetto (Allegretto)
4. Molto allegro 

Cuarteto para piano n. 2, de Dvořák
1. Allegro con fuoco
2. Lento
3. Scherzo. Allegro moderato, grazioso
4. Finale. Allegro ma non troppo

Sinfonía n. 104, de Haydn
1. Adagio - Allegro
2. Andante
3. Menuetto. Allegro
4. Finale. Spiritoso

Retrato de Haydn, faltaría más
¡Spiritoso! ¡Haydn!, el hombre de las 104 sinfonías (frente a las 9 de Beethoven o las 10 de Schubert, no tan lejanos en el tiempo); auténtica y prerromántica producción en masa.

Allegro, adagio, scherzo, etc. hacen referencia al tempo/velocidad con que el compositor indica que debe interpretarse la pieza (siendo largo el tempo más lento de todos -20 pulsaciones por minuto- y prestíssimo el más acelerado -más de 200 pulsaciones por minuto) y dan nombre a cada uno de los movimientos. De hecho, hasta entrado el siglo XX, lo excepcional es que el nombre de una pieza orquestal o de cámara invite a la imaginación, véanse el primer movimiento de la Pastoral de Beethoven ("Despertar de alegres sentimientos con la llegada al campo") o el cuarto de la Sinfonía fantástica ("La marcha del cadalso").

Pero estábamos hablando de la sonata. Bien, ésta no solo afecta a la cantidad de movimientos de una obra determinada (cuatro); prescribe además el carácter de cada movimiento:
-El 1º es bastante animado e introduce patrones importantes en la obra. Casi siempre toma la forma de allegro.
-El 2º acostumbra a desarrollarse con más lentitud (andante, adagio o lento) y en innumerables composiciones del romanticismo acoge los motivos musicales más emotivos.
A continuación una absoluta maravilla de Schumann (Op. 47) para ejemplificar sonoramente esto último:
-El 3º posee un carácter más ligero, en cuanto al ritmo y la duración. En la sinfonía del siglo XVIII este tiempo es un minueto (música de danza heredada del barroco). Será Beethoven el encargado de sustituir el minueto por un scherzo, desapareciendo así la influencia bailable e incrementándose las posibilidades de libertad y desarrollo.
Invoco a Dvořák (Op. 81):
-El 4º, en cuanto al tempo, suele presentar también la forma de allegro.

Cabe añadir que en ciertas obras el segundo movimiento tranquilo pasa al tercer lugar y el tercer movimiento animado al segundo lugar. Es el caso del

Cuarteto para piano Op. 47 de Schumann
1. Sostenuto assai – Allegro ma non troppo
2. Scherzo, Molto Vivace
3. Andante cantabile
4. Finale, Vivace

Sellos de Schumann. Así da gusto
mantener correspondencia


Lo dicho es adaptable para buena parte de las sinfonías y la música de cámara compuestas hacia finales del s. XVIII y el s. XIX; también para la forma musical del concerto (así se denomina a las obras escritas para orquesta e instrumento solista, el cual puede ser un piano, un violonchelo, etc. y asume un carácter protagónico) con la salvedad de que, en el concerto, el tercer movimiento -en forma de scherzo- desaparece. Véase el




Concierto para piano Op. 54 de Schumann
1. Allegro affettuoso
2. Intermezzo – Andantino grazioso
3. Allegro vivace

Cuando la sonata está escrita para un instrumento, recibe el nombre de sonata; cuando lo está para tres, cuatro o cinco, hablamos de trío, cuarteto o quinteto; finalmente, cuando lo está para una agrupación orquestal, lo que tenemos delante es o bien una sinfonía o bien un concierto. Pautas todas ellas válidas para adentrarse de manera general en obras pertenecientes al clasicismo y el romanticismo.

domingo, 11 de marzo de 2012

Menciones poseidonianas, una adaptación de los premios liebster esos

Supongo que habréis visto este logotipo (excesivamente gaylord para mi gusto) en multitud de blogs. En caso contrario os hago saber que los Premios Liebster Blog consisten básicamente en recomendar varios blogs amigos siguiendo unos determinados criterios (bastante estrictos a los ojos de muchos). Yo, como aficionado al libre albedrío que no siente especial simpatía por unos galardones que parecen mezcla entre san valentín, el amigo invisible y la burocracia cubana, he decidido llevar a cabo una adaptación. Debería dedicar las valiosas horas de domingo a avanzar en chorrocientas mil asignaturas de la uni, pero las modas llaman y uno no es de piedra. He aquí pues mi lista, convenientemente acompañada de breves y simpáticos comentarios.

Empecemos por los blogs de Raúl a.k.a. Sonámbulo, mi querido barbudo superfreak:
Funhouse es su residencia habitual, donde nos cuenta su vida y la de sus abuelos si hace falta. No lo puede evitar. De vez en cuando Dios nos obsequia con alguna excepción y el tío se monta sagas sobre la música disco, los mods y demás, todo ello sin un atisbo de copia-pega.
El sueño del sonámbulo constituye su eterno proyecto de acercarnos a los mortales el cine de terror y de paso algunos grandes clásicos del séptimo arte. Que no os engañen entradas como “Las maravillas del cine turco”; Sonámbulo retomará su odisea, mañana o en 2020.

lulu on the bridge, de los pocos blogs cuyo contenido no me suele interesar pero a los que entro religiosamente ton cada nueva entrada. Comportamientos inexplicables.

Palabra de pez abisal. Con eso de que no dispone de la opción de seguimiento de Blogger a veces me olvido de él, lo cual es una pena, porque este hombre nos ofrece las disecciones de la realidad política (o sea, de la realidad) más deliciosamente apartadas de los hediondos discursos mediáticos dominantes. Queda gente que se fija en lo sutil; menos mal.

Apettite for prostitution, el antro en el que todos nos cagamos cuando tenemos alto el volumen del PC y el puto mixpod de Alex y Vinny empieza a sonar a toda pastilla. Por lo demás, música variada, libricos de cuando en cuando, y textos provocativos que nos recuerdan a los del Aitor más provocador como el Aitor más provocador nos recuerda a Arturo Pérez Reverte (que es un sucnor, por cierto).

Just… A Day In The Life, aunque yo prefiero hablar de Freaky. Qué majo que es; un hombre de paz, como Ariel Sharon; de esos pocos que tratan de ver lo bueno de y en los demás.

El bar de Rick
. Sencillamente la mejor narración acerca de todas esas músicas a las que hoy día aludimos con eso de "rock". Pluma y saber en un bar de lo más acogedor, y sin nazis.

Un paseante, donde descubrí que los temas que la narrativa puede tocar son ilimitados, y la forma de abordarlos, también.

Megamelómanos, el blog de rock más famoso de Estella. Su autor pugna en cada entrada por liberarse del personaje que él mismo ha creado y reivindicar que él le pega a todo. Mientras tanto va descubriéndonos grupos y actualizando la doctrina de Maquiavelo. Incluso cuando no estoy de acuerdo me lo paso bien leyéndole.

Sentidos, o sea, la colección más flipante de música clásica que un blogero pone a nuestra disposición mientras nos muestra todo lo que sabe y ama a inmortales como Beethoven, Mahler, Schumann o Shostakovich.

Ragged Glory. Me ocurre como con Lu: por lo general no conozco los grupos que presenta, pero tengo por regla echar un vistazo. Las suyas son además reseñas cortas; absolutamente deliciosas cuando uno ha saboreado el disco en cuestión. Cosas muy interesantes he descubierto con Gonzalo.

No es música todo lo que suena. Especialmente recomendado a los frikencios de la clásica. Difícil encontrarse en Internet con gente que sepa tan bien de lo que habla.

Termino citando el nuevo e inesperado espacio de José Fernández: No me tiren piedras. El fin del mundo se acerca.

Hay varios sitios que no sabía si nombrar. Al final los he dejado fuera de la lista. De lo contrario me sentiría hipócrita, y tampoco es plan.

Y ahora marcho a tomar nota de vuestras liebsterrecomendaciones; de paso actualizaré mi lista de blogger, que al entrar en la mitad de ellos me encuentro con un hermoso cartel informándome de que “El blog se ha eliminado”. Ah, mis veneradas leyes de propiedad intelectual...