martes, 10 de abril de 2012

Veo cine mudo, fumo en pipa y leo a Rimbaud

Hay dos cosas por las que mi padre siente auténtica pasión: Joaquín Sabina y Charles Chaplin (la música del primero y el cine del segundo, se entiende). En ese saco habría que meter también a Cantinflas, y a la Trilogía del dólar, de Leone. Supongo que sus experiencias de la infancia tuvieron mucho que ver con esas tres últimas preferencias; me consta al menos que, de niño, él se partía la caja con Cantinflas, alucinaba en colores con la pericia de Eastwood y Lee Van Cleef y descubría nuevos horizontes con Chaplin -y se partía la caja también-. Y claro, como todo padre pone a sus hijos sus pelis favoritas -mi casa no es una excepción-, pues años atrás no nos perdíamos a Cantinflas en TVE (eran los 90...); tampoco a Chaplin, aunque este aparecía menos en la caja tonta. La quimera de oro, El gran dictador... Aquel fue mi primer contacto con el cine mudo. Con 16 o 17 años seguí explorando a Chaplin, sus largometrajes (porque sus cortos nunca han dejado de parecerme bastante tediosos): El chico, El peregrino, Tiempos modernos... Es una filmografía que me la conozco al dedillo, y hasta hace no mucho mi único referente del cine mudo, el cual relacionaba sobre todo con la comicidad ingenua -muy de otro tiempo- del vagabundo desenfadado que roba pastelitos mientras el tendero mira hacia otro lado. '¿Murnau, Lang? ¿Quiénes son esos?', habría respondido yo si me hubieran preguntando por ambos directores.

Murnau y Lang, ¿cine para gafapastas y culturetas, no? Y Eisenstein ya ni te cuento. El acorazado Potemkin como máximo exponente de una gloria injustificada. La primera vez que vi esa peli me aburrí soberanamente. Los 'expertos' decían que es una obra fundamental porque revolucionó el montaje; y yo pensando: 'Ah, claro, el montaje. ¿Y qué es el montaje?'.

Para entender el peso de ciertas películas, hay que ponerse en situación (parte de la siguiente explicación me la ofreció Sonámbulo. Las culpas a él si eso): a principios del siglo XX el cine consistía básicamente en una cámara complemtante fija que grababa pequeñas y cortísimas escenas de teatrillo. No había aparecido aún el llamado 'lenguaje cinematográfico'. Entonces algún listo se dio cuenta de que grabando diferentes planos y organizándolos entre sí podía contar una historia. Había surgido el montaje. Si El acorazado Potemkin (1925) reviste tal importancia es por cómo saca partido a los planos fijos (si estoy diciendo muchas burradas que nadie se abalance sobre mí. Piedad).


'Pongo la cámara en muchos sitios y creo tensión' (Aunque también es verdad que ésta en algún momento se mueve).

En El circo (1928), de Chaplin, sucede igual: todo planos fijos, salvo excepción. En los años 20, descubierta la fuerza del montaje, ésta era la regla.


Si no me creéis dadle al play.

Por esas y otras razones cabe considerar revolucionario el que directores como Murnau -por voluntad pero también por el desarrollo de ciertas tecnologías de grabación, supongo- incluyeran en algunas de sus películas (El último, 1924) escenas como la que sigue (minuto 18:07), en donde la cámara mueve su objetivo y se mueve también ella misma.


'Tonterías' que cambiarían el rumbo del cine.

Metrópolis (1927), de Fritz Lang, también pasaría a la posteridad como otra producción revolucionaria, amén de megalómana. Trabajaron en ella alrededor de 35.000 extras, en unas condiciones laborales -si es que puede hablarse de condiciones laborales- deplorables. ¿Que cómo tanta gente se ofreció a eso? El decorador Erich Kettalhut recuerda lo siguiente: El paro aumentaba cada mes y esto era una bendición para Lang. Y dice otro: Los extras eran baratos, porque el trabajo escaseaba, y cientos de hombres de aspecto famélico se presentaron para rodar esta escena en un antiguo hangar de zeppelines transformado en estudio, en Staaken. Pero ese hangar-caverna no tenía calefacción, y en aquel invierno de 1925 hacía un frío extremo. Los extras se cubrían con sombreros, bufandas y abrigos para calentar sus cuerpos desnudos y temblorosos, mientras el equipo instalaba la cámara y regulaba la iluminación, proceso que duraba horas. Esto daba para varias huelgas generales vamos.

Aunque lo más alucinante de Metrópolis no tiene precisamente que ver con el montaje. Lo verdaderamente rico aquí es la visión futurista de Lang, representada por unos decorados y unos efectos especiales nunca vistos. Creo que no somos capaces de imaginar cómo llegó a vivir esto un espectador de 1927.



Una revolución visual, conseguida mediante maquetas pero también mediante un desembolso del que pocas producciones podían presumir. Me suelen dejar perplejo las escenas de películas de los años 20 que, al menos a primera vista, parece que pusieron a sus estudios casi en bancarrota. Pocos podían permitirse tirar una locomotora abajo en 1926 (minuto 1:31:18):


-Buster Keaton: ¿Bueno, qué tal lo has grabado?
-El cámara: Ah, ¿pero estábamos grabando?
-Buster Keaton: Lo mato.

16 comentarios:

  1. Eisenstein sacó partido como nadie del montaje —precursor indispensable de todo el cine de acción de Hollywood—, pero sin la belleza inmortal de los planos rodados ese montaje no hubiera servido para nada.

    Durante las primeras décadas del cine, Dani, no hay apenas movimientos de cámara, entre otras cosas, por temas técnicos. Si te fijas, directores como John Ford, que aprendieron el oficio con el cine mudo, apenas movieron la cámara durante el resto de su producción. A mí me encantan estos directores, como Ozu, cuyas últimas películas son una sucesión de planos fijos a la altura de un hombre sentado. El cine es para mí tiempo antes que nada (incluso que la imagen) y el plano fijo, con su movimiento interior, sirve perfectamente para capturarlo, aunque directores como Antonioni, Angelopoulos o Tarkovski también lo hacían moviendo la cámara con arte y elegancia sin iguales.

    Y ya para terminar: técnicamente la película más revolucionaria que recuerdo es "La pasión de Juana de Arco", del año 1928 y dirigida por Carl Dreyer.

    Un abrazo.

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    1. 'Durante las primeras décadas del cine, Dani, no hay apenas movimientos de cámara, entre otras cosas, por temas técnicos.'

      Ya, ya. Por eso digo que sería el avance tecnológico una de las causas por las cuales Murnau empezó a mover la cámara en 'El último'. ¿La otra causa? Tener voluntad, porque me imagino que no todos los directores eran partidarios del que sería el 'nuevo modo' de hacer cine del mismo modo que no todos los directores se pasaron al sonoro cuando este era ya una realidad.

      'La pasión de Juana de Arco'. Esa la gusta a uno que yo me sé.

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  2. Vaya, me ha parecido estar leyendo a mi yerno. Qué erudición, oiga.
    A mí también me cargó un poco El Acorazado la primera vez que la ví (aahhh, la escena del carrito... que luego copiaron para hacer Los Intocables). Pero es un tipo de cine que difícilmente arranca emociones si no hay un aprendizaje previo, y entonces volvemos a lo del otro día, a la música sinfónica.
    Con el tiempo he llegado a admirar mucho más el endamiaje del cine negro de los años 30/40 que los mogollones informatizados de ahora. Aquello era un prodigio técnico, considerando el material con el que trabajaban. Y había un fondo impresionista en gran parte de ese cine. Y el plano largo, que se ha perdido, y...
    Pero lo siento: no me gustó nunca Cantinflas.

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    1. xDD

      Aprendizaje previo y también, cómo decirlo... puertas de entrada, porque no es lo mismo introducirse en el meollo con Chaplin que con Eisenstein. Ambos son jrandes, pero uno tiene el don de la inmediatez (que muchas veces es un don, sí).

      Por cierto, podría usted considerar abrir un blog sobre estos menesteres. No le faltarían seguidores.

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  3. Joder macho, vaya curro te has metido, yo la verdad es que de cine clásico soy un puto ignorante, y el título del post te hace ser un jodido hipster. ¿No escucharás por casualidad a Love Of Lesbian o a Vetusta Morla? Porque entonces ya serías el gafapastismo puro y duro. Na, en serio, pedazo de post.

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    1. Mis coderas asienten.

      Pd: ¿Porque las coderas son de gafapastas, no?

      Pd2: Gracias tío.

      Pd3: Me marcho a una tertulia sobre Godard.

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    2. http://www.youtube.com/watch?v=YCfODM5RKMQ

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  4. Completamente de acuerdo. Y claro, yo sufrí horrores con 'El acorazado Potemkin', cuando me lo puso mi padre (Comparten gustos cinematográficos, y el mío siempre comenta que la industria cinematográfica más talentosa fue la alemana en tiempos de Weimar) de chaval y cuando lo vi en la universidad... y eso es porque hemos convertido el cine en un arte de usar y tirar y sin darnos cuenta lo maltratamos y se está derrumbando, como pasa con la música. Generalizando, ya me entiendes.

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    1. Ahora mismo pienso en ciertas comedias románticas y en las películas de acción/humor dirigidas a jóvenes de 16-25 años, americanas sobre todo. Tienen en común con las telenovelas que ambas resultan de un modo de producir contenidos audiovisuales 'en masa' y que ambas repiten fórmulas hasta la saciedad. Como en 'la música', vamos, lo que dices tú. Nada que se haya concebido así puede llegar a trascender, a transmitirte algo especial.

      Yo soy bastante ignorante del cine mudo, pero creo que puedo llegar a estar de acuerdo con tu padre: lo que se hizo en Alemania durante la Republica de Weimar fue un punto y aparte. Y me atrevería a decir que el cine alemán de los años 20 supera con creces al cine del resto de países en aquella década (si exceptuamos a Chaplin, que para mí es un género en sí mismo). Los alemanes tenían 'Amanecer' o 'El gabinete del doctor Caligari', los estadounidenses una insoportable 'El hombre que ríe'...

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  5. Tela marinera... Creo que he visto todas las películas que nombras excepto la de Murnau (qué pasada el travelling ese que hace del minuto 18), y aún así siento que no he visto nada de cien mudo.

    Sobre Potemkin, te diré que me abrumaba antes y me abruma ahora. Me parece un soberano coñazo, que será una joya del cine pero vamos que paso, igual que paso de otros panfletos como El Nacimiento de Una Nación e historias así.

    Metrópolis, hace poco la veíamos con los enanos. Sí, lo sé, soy un freak.

    Y sobre tu padre, qué suerte, Chaplin, Cantiflas (bueno...), Sabina (vale...), Leone y supongo que la pipa y Rimabaud.

    En fin, un abrazo grande. Y gracias por el post.

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    1. 'Metrópolis, hace poco la veíamos con los enanos'

      ¿En serio? xDDD Qué grande, tío.

      ¿De Murnau has visto 'Amanecer'? Es de esas películas que a 'alguien como tú' le tiene que gustar. Va sobre una pareja de enamorados que...
      La palabra clave es lirismo, esa cuyo significado nadie tiene muy claro. Poco que ver con El Acorazado.

      Lo de Rimbaud y la pipa era solo para darle una pose pedante al post xD

      Pd: Gracias a ti.

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    2. Dani, Amanecer no la he visto. De hecho, te puedo decir que siempre que le digo a Ange, tenemos que ponernos las pelis con algunos cineastas que no conocemos, siempre me acuerdo primero de Murnau... Jajaja. Te voy a hacer caso.

      Gracias.

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    3. En un ratillo recibirás un mail. Espero que te guste.

      Un abrazo.

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    4. Lo acabo de ver.
      Te mantendré informado.

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