sábado, 28 de abril de 2012

TOP 5 de mutilaciones clásicas

[Habla el historiador] 
En el siglo XX, los hombres descubrieron (las mujeres no, ellas tenían otros planazos: fregar los platos al tiempo que soñaban con los Janfri Bogart, Marlon Brando y Robert Redford de la vida, chulazos cada uno de su tiempo) que la comunicación era inseparable de las emociones, como el monte de los arbolitos; y que el terreno de las emociones estaba tan unido a la música como las abejas a las florecillas. Conclusión: vender productos al consumidor e impactar al espectador-oyente, con música, como que daba mejores resultados.

De la cantera de gente lista salieron unos cuantos que, hurgando en los periodos barroco, clásico y romántico, se encontraron con melodías de lo más efectistas, excitantes, estimulantes, emocionantes… Razones suficientes todas ellas para arrancar de las obras originales (sinfonías, óperas, recitales) dichos tramos y ofrecérselos a ese espectador hambriento de sonidos efímeros pero extremadamente atractivos. Había comenzado una muy particular caza de singles.

[Habla el misantropureta]
Argh, estúpidos. Han hecho degenerar la música. Depravación. Corrompen todo lo que tocan, incapaces de entender la obra como un todo. Para ellos, las partes pueden separarse sin mayor problema, no importa lo que duren, ni el género en cuestión: lo mismo vale Bohemian Rhapsody que una suite de Johann Sebastian Bach. ¿Veinte segundos llamativos? Pues nada, cortan y pegan. ¿Pudor? Ninguno. Y la masa sonríe, se divierte; en algunos casos incluso llega a sentir, al menos hasta que hace acto de presencia el aburrimiento; después, pide otro ‘plato’.

[Habla el prezentador de informativos] 
Les proponemos un repaso por los fragmentos más famosos de obras clásicas. Los han visto en anuncios de publicidad, en películas y programas de televisión. No se pierdan esta selección. Pero antes, una breve pausa publicitaria.

[Pausa publicitaria]
Renueva tu movil. Consigue el último Nokia con cámara de 23 megapixels, ultraligerísimo y con infinitos colores mas uno. No te quedes atrás. Únete al progreso.

[Habla el menda] 
Con todos ustedes, el
TOP 5 de mutilaciones clásicas

(más que un top 5 son las obras que ahora me han venido a la cabeza, pero bueno, es por darle glamúr)

En QUINTO lugar, The Thieving Magpie: Overture (Rossini)

Porque todo el mundo sabe que las oberturas (obertura: Pieza de música instrumental con que se da principio a una ópera, oratorio u otra composición lírica) no existen mas que para ser extraídas de sus respectivas óperas y, acto seguido, recortadas en pos de obtener momentos chulos; que solo quede lo ‘interesante’, vamos.


En CUARTO lugar, Así hablo Zarathustra: Introducción (Strauss)

Cuando Kubrick tiró de Strauss en 2001: Una odisea en el espacio para dejar al mundo anonadado con varias de las escenas más fascinantes del séptimo arte, no sabía que estaba abriendo la caja de Pandora y que un montón de cretinos iban a recurrir al Zarathustra pretendiendo inyectar algo trascendental a sus memeces; cretinos como Rick Flair.


En TERCER lugar, La valquiria: Cabalgata de las valquirias
(Wagner)

¿Y Coppola? ¿No la cagó también con la mitiquísima escena de los helicópteros? Quiero decir, que se trata de otro gran momento de la historia del cine, pero al mismo tiempo, con él, invitó a unos cuantos a servirse de Wagner (de un Wagner mutilado, casi sobra decirlo) para poner música a sus insustancialidades.


En SEGUNDO lugar, Obertura 1812 (Tchaikovsky)

Hay virtuosismo y ‘virtuosismo’ del mismo modo que hay efectismo y ‘efectismo’, y el de V de Vendetta, como que me tira patrás; ejemplo de un cine que, para impresionar al espectador, solo conoce las explosiones. V de Vendetta también indica como profanar y mearse en Tchaikovsky, cercenando una composición colosal, quedándose con el último minuto de ésta y mandando a la mierda los otros catorce como quien quita los órganos a un pollo y los tira al cubo de la basura. Pero claro, ‘es lo que mola’.


El PRIMER lugar es para Turandot: Nessun Dorma (Puccini) 

Y entonces, cuando nadie se lo esperaba, al mundo le dio por la ópera. ¿El detonante? Un don nadie cantando algo bonito en el típico concurso de talentos televisivo. El personal se interesó por la ópera; luego descubrió que ésta consistía no solo en arias conmovedoras, y cambió de canal.


Ya veis, me he quitado la careta: soy un misantropureta de mierda. Abajo la vulgaridad, viva lo élevé.

20 comentarios:

  1. Veo a José Fernández citando este post cuando publique otro que aún está por cocinar.

    ResponderEliminar
  2. Dani, yo también soy misantropureta... Con una salvedad, aunque no me gustó la película, me gusta cómo metieron ese minuto de Piotr Ilych en V de Vendetta.

    Por cierto, ¿has oído toda la música de 2001? Porque hace poco yo me quedé flipado con algo de aquella cinta que no conocía...

    Un abrazo.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Misantropureta > Strauss > 2001 > Ligeti > Just A Day In The Life

      ¡Todo cobra sentido!

      No sabría decirte con qué lo flipé más. El medio mono atizando huesos con Zaratustra de fondo, las naves girando felices en plan vals galáctico... Fiu, hay tanto ahí...

      Eliminar
    2. Dani, yo sigo flipando con 2001. A veces digo, ya lo pillo y otras, sigo sin entender nada...

      Eliminar
  3. Como highbrow de pro que soy, me sumo a tu postura.

    Es más, voy a añadir un anuncio colonoscópico total:

    http://www.youtube.com/watch?v=UmAdYszEFg4

    Pobres Beach Boys. Es por poner un ejemplo, en los últimos veinte-treinta años los anuncios de TV les han pagado el peluquero canino y el abogado experto en divorcios a un montón de rockstars en barbecho.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Sasto. Hay películas en las que semejante procedimiento, por mucho que no nos guste, llega a proporcionar resultados tan súblimes (¡súblimes!) que no puedes evitar inclinarte cual salafista ante La Meca (de ahí que mi propensión sea a aprobar determinadas prácticas en función de criterios nada objetivos). Lo de los anuncios ya es otra historia, absolutamente colonoscópica, coincido.

      Eliminar
    2. Chicos, ¿qué me decís de los Beatles? Siempre o casi siempre hay una canción suya en algún anuncio de tv...

      http://www.youtube.com/watch?v=HZLvVLngu_I

      Abrazos.

      Eliminar
    3. Por eso los deathmetaleros son gente afortunada: nadie utiliza sus berridos infrahumanos para acompañar anuncios de televisión.

      Hagámonos suecos.

      El mundo se vuelve colonoscópico por momentos.

      Eliminar
    4. ''Por eso los deathmetaleros son gente afortunada: nadie utiliza sus berridos infrahumanos para acompañar anuncios de televisión.''

      Por algo será XD

      Eliminar
  4. Yo no estoy muy de acuerdo con la idea general del post. Y conste que aborrezco en general los spots publicitarios, aunque a veces me apetece fijarme en ellos para imaginar el sector del mercado al que van dirigidos, etc. Pero vamos, que no les tengo ninguna simpatía. El caso es que no me parece tan aberrante que se recorten trozos de canciones o piezas musicales en general. Hay casos en los que puede molestarme mucho, por alguna afinidad en particular con alguna canción, pero en el resto... No sé, me parece un pelín elitista dirimir que una obra deba oírse entera o no oírse, al fin y al cabo no todo el mundo tiene porqué amar la música de igual manera. Y por ejemplo, creo que Coppola usó bien ese fragmento de las Valkirias en aquella escena de los helicópteros. En cuanto a la ópera, no es lo mío, pero eso no impide que me emocione con esos pequeños cortes que podemos escuchar de vez en cuando.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Habría mucho (o nada) que discutir.

      Mantengo en cualquier caso que el trato que infinidad de personas dan a la música, comparado con el que proporcionan a los libros o a las pelis, es más bien un maltrato. Parece como si hubiera con la música carta blanca para hacer todo aquello que en otros géneros resultaría inconcebible.

      Reconozco asimismo que estas discusiones son de lo más infertil del mundo, y que el hecho de que otros recorten, amputen, mutilen y cercenen una pieza clásica no me impide a mí disfrutar de tal o cual compositor. ¿O sí?

      Sea como fuere, masmola adoptar el rol elitista de vez en cuando.

      Pd: Yo asentir en lo de Coppola.

      Eliminar
  5. Es un signo de los tiempos, qué le vamos a hacer. En todo caso, hay creadores que se niegan a prestar sus obras para este tipo de "utilidades", y me parece una postura muy decente; será demodé, pero es decente. Los mismos Beatles, hasta el compadreo de los derechos sobre parte de la obra que se montaron McCartney y Michael Jackson (con la aprobación de Yoko), se habían opuesto a ese mercadeo.
    En fin, que yo no digo que sea bueno ni malo. Pero a veces da un poco de pena oír según qué piezas en manos de un fabricante de lo que sea: hay una parte del mito que se resquebraja. Claro que también hay gente a la que los mitos le traen sin cuidado.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Lo cual me recuerda a la demanda de Pink Floyd a EMI por vender sus canciones por separado, caso parecido al que usté relataba en el post de Led Zepp acerca de los movimientos de Grant para que el personal comprase el disco enterito; unos por amor al arte, otros por amor a la cartera; o todos por amor a la cartera, quién sabe.
      Que por cierto, dentro de varias décadas habrá total libertad para hacer lo que se quiera con las músicas de los años 70, por aquello de que los derechos de autor caducan. Tendremos anuncios con 'Wish You Were Here' hasta en la sopa.

      Eliminar
  6. A mí me molesta un poco lo de las amputaciones, lo reconozco, y sufro cuando alguien escucha una canción o un fragmento de una obra y dice "ésta es la del anuncio de...". Ay. Antes tenía "Sir Duke" de Stevie Wonder de tono de llamada en el móvil y mucha gente me decía "ah, la sintonía de nosequé" (un programa de fútbol de la radio, no me preguntes cuál). Somos unos fantásticos, Dani. Pero mirándolo por el lado positivo, puede que esos anuncios consigan que alguien se compre la música antes que el producto que publicitan, y eso no está mal... Yo no veo la tele, así que no cato ni un anuncio, pero en el cine a veces me sobrecoge escuchar aunque sea un trocito de buena música. Me estoy acordando ahora de las dos últimas películas de Lars von Trier que he visto en el cine, que me dejaron con el corazón encogido sólo por escuchar esas obras de arte a volumen atronador en una sala a oscuras.
    Besos!

    ResponderEliminar
  7. Uy, ¿soy la única fémina que navega por estos mares de testosterona? Ah, no, perdón, ahí arriba está Lu.
    Tú sabrás perdonarme, Dani, pero a mí sí me gusta el rollo del recortar y pegar, y tirar todo aquello que no me interesa (además de fregar los platos y soñar con Boogie). Aunque si hablamos de ópera la cosa cambia; de esas sublimes composiciones lo aprovecho todo: con un diez por ciento -por decir algo- suele deleitarse mi poco cultivado espíritu, y aprovecho el tedio que me provoca el resto de la composición para amodorrarme en el sofá a la hora de la siesta.
    Estoy de acuerdo con Raúl en lo referente a la peli de Coppola; la escena de los helicópteros, adobada con Wagner, es uno de los pocos momentos interesantes en una peli efectista y sobrevalorada ad nauseam, casi tan sobrevalorada como el aburrido relato de Conrad, El corazón de las tinieblas, en el que se basa la peli. Llámame burra, si quieres.

    ResponderEliminar
  8. "En el siglo XX, los hombres descubrieron (las mujeres no, ellas tenían otros planazos: fregar los platos al tiempo que soñaban con los Janfri Bogart, Marlon Brando y Robert Redford de la vida, chulazos cada uno de su tiempo)"

    Qué gran frase. Quiero que lo lea algún afiliado, barra, afiliada de Izquierda Unida para ver si se lía o no. Por cierto: odio la publicidad, más que nada porque el cartero siempre me despierta, es un hijo de perra.

    PD: a ver cuándo volvemos a hablar de literatura y nos tomamos unos poleo-menta.

    ResponderEliminar
  9. Lu: Masuno a lo del sobrecogimiento. Admito que con el fragmento de V de Vendetta me ocurrió parecido, lo cual no tiene nada de extraordinario: son momentos especialmente fabricados para llegar al alma de la gente, como los pianitos emotivos o los asaltos de cuerda en determinadas escenas de determinadas películas y/o programas de televisión. Pero incluso cuando se trata de efectismo sigue estando presente la posibilidad de establecer, no sé, categorías; porque no todo es lo mismo.
    ¿Lars von Trier? Gafapasta. =D

    Violetera: En Barcelona hay una fuente con chorros espectaculares y lucecitas en la que, ciertos días, hacen sonar fragmentos famosos de canciones archiconocidas mientras uno observa el agua caer y elevarse. Mi tía me decía que años atrás hacían lo mismo, pero con fragmentos de composiciones clásicos. Tú ahí te lo habrías pasado pipa.
    Ay lo que ha dicho de Conrad :o

    Murciano: Eh, que en IU hay gente con neuronas, más de la que pueda parecer.
    De acuerdo, trunks. Yo pondré la pole y tú la menta.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Gafapasta yo y to quisqui por aquí, princeso, a ver si va a resultar ahora que 2001 es cine palomitas y Strauss número 1 en los 40 Principales. Ya te digo, unos fantásticos y unos guays es lo que somos, Dani, la crème de la crème.

      Eliminar