lunes, 23 de abril de 2012

¿Quieres dominar el mundo? Estudia urbanismo social

[Los dos audios siguientes han sido cuidadosamente elegidos para quien guste de leer textos
ajenos con música ajena. Hay veces en que el resultado es delicioso]


La cuestión del poder, muy osadamente, puede reducirse al caminar de un peatón sobre la acera: él dirige su mirada con total libertad, observando el suelo o las farolas, las matrículas o las paredes cercanas; él determina también la velocidad de su desplazamiento y el modo en que mueve brazos y piernas. “¿Coaccionado, yo? Para nada, vamos”. El peatón se siente soberano de sí mismo. No obstante, la acera plantea una serie de restricciones: “Usted no puede detenerse indefinidamente sobre esa baldosa, ni sentarse sobre ella. Sobre este espacio se camina, y nada más”. Ese espacio, aparte de regirse por un código particular, ha sido definido como el único lugar sobre el que el peatón puede transitar; hacerlo por otras vías está prohibido. El peatón tiene libertad para actuar, pero dentro de unos límites que conciernen sobre todo a la ubicación. Un papel fundamental lo juega aquí la figura del urbanista, o sea, de la persona que determina los límites al definir lo que se debe (hacer) y lo que no se debe en ciertas circunstancias.

La del peatón representa una metáfora del poder: tenemos al que ordena, al que acata, y, cómo no, a unos dictados acatables. He ahí los tres elementos fundamentales que toda sociedad ha terminado organizando de uno u otro modo (modo que, por otra parte, resulta determinante). El poder, en la metáfora, obra en poder del urbanista, a diferencia de la realidad social, en la que éste (el poder) se haya en manos de otro tipo de urbanista: el urbanista social, que, de un tiempo a esta parte y debido a la sofisticación de su actividad, puede también recibir el nombre de jardinero social o -según la conspiranoia- de ingeniero social.

Aunque tampoco hace falta irse por las ramas. Aquí lo importante reside en que el poder se manifiesta de una manera a grandes rasgos sencilla: definiendo qué es lo normal y qué lo anormal, qué lo aceptable y qué lo inaceptable, qué lo correcto y qué lo incorrecto, qué lo posible y qué lo imposible. De todas las definiciones fabricadas por el poder, hay cinco de importancia clave; me estoy refiriendo a la de dignidad, a la de justicia, a la de violencia, a la de utopía y a la de lo sagrado. Si a esto añadimos que en el siglo XXI no existe un poder, sino infinidad de poderes, obtendremos una consecuencia lógica: no existe -por poner un ejemplo- una sola definición de lo que es la justicia, sino muchas de ellas, compitiendo entre sí.


De modo que, en cualquier sociedad y sobre todo en los tiempos en que vivimos (por lo relativo a la sociedad de la información y tal), gana la batalla quien impone sus definiciones por encima de las de los demás. Nunca el poder tuvo tanto que ver con la persuasión y tan poco con la violencia física.

Gana la batalla quien define qué es lo digno, quien logra convencer al resto de que hay dignidad en un trabajo de mierda por el que el currante recibe un salario de mierda teniendo veintiséis años y no pudiéndose independizar, y que más le valdría al trabajador sentirse alegre y satisfecho por su situación.

Gana la batalla quien define qué es lo justo, quien logra convencer al resto de que hay legitimidad en unas diferencias de poder adquisitivo que se tornan abismales, que el hecho de que el patrimonio de alguien supere en tres mil veces al de otra persona no es motivo de queja, que no tiene nada de injusto el que mientras unos no tienen dinero para comer y otros ni para comprar un libro, se organicen salones internacionales de automóviles de lujo a los que la presentadora imbécil de informativos hace alusión con una sonrisa y palabras tan vergonzantes como “automóviles de ensueño para el que se los pueda permitir”.

Gana la batalla quien define qué es la violencia, quien logra convencer al resto de que actos como romper los cristales de un Pull & Bear o las lunas de un Banco Santander, así como quemar un contenedor, constituyen casos de violencia flagrantes y penalmente tipificados, y que, sin embargo, no hay ni un atisbo de violencia en una reforma laboral que se cepilla convenios colectivos y estatutos laborales, que arrebata a los trabajadores una serie de protecciones sin las que estos quedan a merced de una voluntad en muchos casos arbitraria.

Gana la batalla quien define qué es la utopía, quien logra convencer al resto de que el modelo político, económico y productivo vigente es el único modelo posible, y que no tiene sentido ambicionar una realidad distinta ni luchar por ella, pues eso que el manifestante desea “es utópico”, algo no-factible. En palabras de Paul Ricoeur: "Quienes defienden el statu quo llaman utópico a todo aquello que va más allá del orden existente actual, sin importar si se trata de una utopía absoluta, irrealizable en toda circunstancia, o si se trata de una utopía irrealizable sólo dentro de un determinado orden. Al oscurecer esta distinción, el orden establecido puede “suprimir la validez de las pretensiones de la utopía relativa".

Gana la batalla quien define -implícitamente- qué es lo sagrado, quien logra convencer al resto de que crecimiento económico y propiedad privada forman un tótem que debe guiar la vida de las sociedades, que todo lo que atente contra dicho binomio debe ser rechazado de facto y que cuestionar eso es cuestionarlo todo, abocarnos al colapso.

Ganan la batalla (están ganándola) unos que yo me sé.

17 comentarios:

  1. Estás de un erudito con la música clásica que flipas. Respecto a lo otro que dices, nos van a joder igual, pero sí, estoy de acuerdo contigo. Hoy día la persuasión es el arma; y los medios de comunicación son la mafia del siglo XXI. ¿Reforma laboral? previsible, necesaria, pero excesivamente dura. De todos modos, ¿quién ayuda o representa al trabajador? ¿Cándido Méndez? Me parto. Buena argumentación, Dani. Un abrazo.

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  2. Reforma laboral necesaria, sí, Alex. Necesaria para el empresario. Necesaria para abaratar el despido, para hacerlo más fácil, para que te cambien las condiciones contractuales porque sí. Las soluciones son las contrarias a las que está implementando el gobierno, que sólo van a traer más paro y recesión. Las expone Vicenç Navarro mejor que yo: "(…) consisten en seguir políticas de estímulo económico, con un intervencionismo público que estimule la economía a base de crear empleo, junto con el establecimiento de bancas públicas y una regulación del sector bancario, forzándole a que recupere su función social, la oferta de crédito. Pero, el que no ocurra se debe a la enorme influencia de la banca y otros componentes del capital financiero en las instituciones políticas y mediáticas de España y de Europa. Así de claro". El gobierno del PP está legislando a favor de una minoría, no para sacar al país de la crisis.

    A los trabajadores les ayudamos todos los que alguna vez hemos sido delegados sindicales, a pesar de que sabes que (casi) nadie te lo va a agradecer y te quedas estancado para siempre en el organigrama de la empresa.

    Un abrazo para ti y otro para Dani.

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  3. Y perdona, Dani, la entrada me ha parecido muy buena, estoy muy de acuerdo contigo.

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  4. Añadiría entre esas definiciones la de "seguridad ciudadana", Dani. Como siempre que gobierna el PP, ya se han anunciado reformas para endurecer el Código Penal, pero claro, sólo para los delitos que suele cometer "la chusma", esos delitos que constituyen "la auténtica inseguridad ciudadana". Los ladrones con corbata y gemelos molan, los que roban por necesidad, no. Vamos perdiendo, princeso... Esta batalla es ideológica, pero profundamente violenta e inhumana.
    Besos!

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    1. Que no se castigue como debiera a los ladrones con corbata y gemelos o desmanes de fuerzas policiales no da pie a justificar al resto. Hay mucho victimismo y sobra permisividad.

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    2. No creo que esa sea la intención de Lu.

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    3. Para nada.

      Ya sabes que Aitor coge nuestros argumentos y hace con ellos lo mismo que Uri Geller con las cucharas. Dejémoslo en su mundo, en ése en el que se sabe a ciencia incierta que hay demasiada permisividad (!!!) y si "a" entonces "b", claro, la opción "c" ni la planteamos, lo que hace falta es ¡más mano dura! ¡Claro! En el mundo en el que yo vivo (no sé si es el mismo o es otro, un submundo que casi nadie quiere ver), hace falta más justicia social y más igualdad de oportunidades. Con eso sí que descendería morrocotonudamente la criminalidad. Por arriba y por abajo. Ahora dirá que vivo en los mundos de Yupi, cuánto te apuestas...

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    4. Lu, de la misma manera que admiro tu trabajo y tu manera de actuar y de ser, y te pido disculpas por dar a entender que no tomo en serio tu opinión, que tiene más base que la mía, dentro de que en más cosas de las que crees estamos de acuerdo... pienso lo que pienso. Ojalá todo el mundo tuviese la buena fe que tienes tú, pero no es así. Cosa que sabes de sobra. Pero yo no diré que vivas en los mundos de Yupi, baby, no digas eso.

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    5. No contaba con este desarme, mierda, perdí la apuesta.

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  5. Mi padre hace unos años fue elegido delegado sindical en una pequeña empresa (no precisamente limpia, y con jefe subnormal de por medio. Pequeña empresa no tiene por qué equivaler a honradez y excelencia). Con ello se puso en el punto de mira de la directiva, porque el tío de veras que no miraba hacia otro lado cuando habían irregularidades. En el momento en que la cosa se puso tensa, la UGT de aquí ayudó más bien poco.
    Los sindicatos es evidente que en algunas ocasiones no cumplen la función que suponemos les corresponde, pero tampoco es cosa de sobredimensionar cierta podredumbre. Lo de UGT con mi padre tuvo tela, pero yo sé que hay mucha gente de sindicatos (pequeños y grandes) afanándose todos los días en proteger al trabajador. No podemos prescindir de ellos.

    +1 Lu, pero, como dice Alex, dado el poder de los mass media y de los intereses que hay detrás de ellos, lo de redefinir conceptos con éxito se vuelve más complicado que nunca. Me veo llamando a las puertas de las casas en plan comercial, solo que para intentar que la gente vea las cosas de otra manera xDD

    'Estás de un erudito con la música clásica que flipas.'

    Y no me digas eso, tío, que últimamente vengo desarrollando complejo de pedante, y no mola xd

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  6. Creo que es un poco optimista el asunto ese de la diversidad de poderes hoy en día. Formalmente estamos de acuerdo; pero en realidad usted, yo y todos sabemos que hay un poder casi omnímodo (el financiero) que convierte a los demás en brazos ejecutores. Hasta el mero hecho de acudir a unas elecciones generales, tal y como está el patio, es casi una parodia.
    Ni siquiera tenemos porqué ajustar tanto y llamarle poder financiero: el capital, simplemente. Es el capital quien determina el grado de tolerancia en las leyes (y en consecuencia qué es o no admisible).
    Y es el poder económico quien pastorea a la prensa, los sindicatos, etc.
    Como muy bien dice usted en su impecable escrito, "gana la batalla..." y a continuación nos detalle todo ese luminoso reguero de victorias.
    Es usted demasiado lúcido, mister Dani: la felicidad y usted nunca se llevarán bien.

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    1. Lo mío respondía más a la necesidad de poner en claro la abstracción, estimado Rick. Ahora, si bajamos al patio, está claro que tal diversidad de poderes desaparece. Y ahora mismo pienso en un artículo reciente de Anguita, en el cual mantenía que el PSOE y cierta parte de la 'izquierda real', de un tiempo a esta parte, ha adoptado cierta mentalidad capitalista internacional sustentada en el tridente crecimiento económico-competitividad-y otra cosa que no recuerdo. La gilipollas de Elena Valenciano, ayer, en una rueda de prensa, hablaba en esos términos.
      Pavor, Rick, pavor. Espero poder ver y poder participar en cambios de verdad.

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  7. Leyendo esto, tampoco veo grandes diferencias entre tu postura y el total relativismo del anarcocapitalismo por las dosis de demagogia de ideas como "quien logra convencer al resto de que actos como romper los cristales de un Pull & Bear o las lunas de un Banco Santander, así como quemar un contenedor, constituyen casos de violencia flagrantes y penalmente tipificados" o "quien logra convencer al resto de que crecimiento económico y propiedad privada forman un tótem que debe guiar la vida de las sociedades" y demás. Siempre he pensado que sólo aquel que no tiene propiedad privada dice estar en contra de la misma, hasta que tiene dinero, claro. Eso sí, el texto, tal y como está estructurado y escrito, es pegadizo, en sí está niquelado.

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    1. Hombre, mi querido Garfunkel, no estoy de acuerdo en el uso que aquí le das al concepto ‘total relativismo’ (puesto que yo abandoné ese barco hace tiempo y puesto que el anarcocapitalismo niega un hipotético ‘todo vale’: para ellos, por encima de todo -como valores máximos- está la propiedad privada y una idea concreta de 'libertad individual'). El asunto de la demagogia ya es más relativo. Me toca los cojones que me acuses en esos términos, pero yo también he hecho en tu blog lo mismo en multitud de ocasiones, así que ahí no tengo derecho a quejarme.
      Demagogia… es que no sé qué te lleva a pensar así xD En lo que respecta a la definición de la violencia, mi crítica no se va por las ramas: sostengo que los significados que institucionalmente se le atribuyen a dicha palabra están, ante todo, al servicio del status quo actual (en la medida en que, lo que hay ahora montado política y económicamente hablando, no se sostendría si por ejemplo el desalojo de una familia por impago fuera considerado como un acto de violencia). Opino por tanto que hay que redefinir conceptos, pues creo al menos que tú y yo entendemos más grave un desalojo semejante que unas pintadas sobre el cristal de un comercio.
      El crecimiento económico y la propiedad privada. No quiero saber cuántas de las miserias del mundo actual -que tú tan sensiblemente percibes a veces- provienen de ese binomio. Lo mío no es una invitación a un giro de 180º, es decir, 'impóngase la propiedad colectiva y los planes quinquenales'. Lo que yo deseo tiene más que ver con una desacralización de la propiedad privada, porque no faltan precisamente casos en los que ésta entra en conflicto con lo que -por no explayarme demasiado- podemos denominar ‘interés general’.
      Una de mis tías decía o mismo que tú en lo relativo a la hipocresía y la propiedad privada, pero bueno, el de la coherencia ya es un terreno que concierne a cada persona en particular.
      Lo de 'pegadizo' no sabes cómo lo agradezco xD

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  8. Dani, entre tu post y los comentarios he acabado exhausto.

    Primero, no me pareces pedante en lo referente a la música clásica. Sigue, please.

    Segundo, me ha parecido como a Aitor, un poco demagógica cierta forma de expresarte, pero he de decir que no me extraña. A veces, el meollo en cuestión es tan repugnante que nos hace teorizar o generalizar un poquito a lo Chavez... (Al mí, al menos, me pasa)

    Tercero, yo no puedo escribir mucho de estas cosas porque mis dosis de realidad política tienen que ser más bien pequeñas para convertirme en Robespierre. Yo no acabaría rompiendo cristales de sucursales bancarias, acabaría guillotinando a más de uno.

    Un abrazo.

    P.D.: Gracias por el post, yo he votado a Pajas Mentales...

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    1. Pues yo de veras que no veo la demagogia. "Gana la batalla". ¿No la están ganando? ¿Qué tiene de Chavez indicar los puntos en los que creo que radica esa victoria? :/

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  9. Dani, no me parece que te expreses como Chavez, por dios... He puesto a Chavez como ejemplo de demagogia. Y sobre lo que has escrito, quizas la forma pero entiendo que el fondo no lo es. Al menos así lo veo.

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