sábado, 31 de marzo de 2012

El cliente


El estanco, vacío. Entra un cliente.
-Hola.
-Buenas, caballero. ¿Qué desea?
-Paquete de Chesterfield.
El estanquero gira ciento ochenta grados, alcanza el objeto solicitado, se vuelve.
-Cuatro con veinticinco euros.
El cliente saca envoltorios, cuatro del bolsillo izquierdo, uno del bolsillo derecho. Cada paquetito contiene monedas de un céntimo, cien céntimos los de la izquierda, veinticinco céntimos los de la derecha. Los cuatro paquetes extraídos suman la cantidad exigida.
-¿No tiene billetes o monedas de un euro?
-No.
El cliente deposita el dinero, coge paquete de Chesterfield, se marcha.

II

El cliente camina por la acera. Quiere cruzar transversalmente la avenida. Llega hasta el paso de peatones. Lo atraviesa con pasos cortos, parsimoniosos.
-Eh, mira ese tío. Lleva medio minuto ahí parado.
-Es un viejo, ¿no?
-¡Espera, espera! No está parado, se mueve.
Varios coches se detienen ante el cliente. Conductores con rostros agrios. No comprenden. Primer claxon, segundo claxon.
-¿Qué coño hace ese gilipollas?
-Anda como a cámara lenta, ja ja.
-¡A ver subnormal, muévete!
El cliente pisa la mediana. Le falta por recorrer la otra mitad.
-Menudo subnormal, en serio.
-Saca el móvil, tú.

III

El cliente entra en el edificio de la Ópera estatal. Muestra el abono.
El cliente ahora está en el patio de butacas. Algunas voces susurran.
-Que va, no la había visto antes.
-Pues te va a gustar, créeme. Todo el mundo se rinde ante Tannhäuser.
-Y ante Tristán e Isolda, ¿no? Bueno, eso dicen.
-Sí, sí, también. Yo siempre he dicho que las mejores obras de cada compositor son las pertenecientes a los últimos años, pero Wagner es una excepción.
-Ya.
Empieza Tannhäuser. Obertura. Acto I. Acto II, los cantores se disputan la mano de Elisabeth.
El cliente empieza a toser, su ruido enturbia los silencios entre intervención e intervención de los personajes. Los asistentes le miran.
-¿Por qué no espera a que termine el acto?
-Podía haber salido antes.
El cliente continúa tosiendo, con fuerza. La sala se altera. El tenor que interpreta a Tannhäuser estalla de cólera.
El cliente tose imparablemente, con inmenso estruendo, como si quisiera vomitar el alma. El tenor se dirige a él, dejando atrás de forma accidentada el escenario y el espacio dedicado a la orquesta. El tenor llega hasta el cliente, lo levanta, lo lanza. A base de puñetazos lo deja inconsciente.
Pero el cliente sigue tosiendo.

12 comentarios:

  1. Respuestas
    1. En el fondo estaba muerto ...
      ... por dentro
      http://instantchan.com
      Bueno, la verdad es que no lo sé. Aunque creo que el tipo está loco.

      Eliminar
    2. Creo que le gusta tocar los cojones... Algún trauma de la infancia...

      Chan, Chan-Chan

      Eliminar
    3. Cual actitud troll llevada al paroxismo, ¿no? También lo he pensado. De todos modos el personaje parece muy gris; los trolls, por costumbre, son más simpáticos.

      Eliminar
  2. Y estos hamijos es lo que pasa por no ponerse parches de nicotina antes de ir a la ópera. Bebamos ginebra con vodka para celebrar nuestra buena salud.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. xDDDD
      Best interpretación ever. En serio, no se me había ocurrido.

      Eliminar
  3. Extraña historieta. Da la sensación de que le falta un capítulo. Pero eso sí, da la impresión de que el cliente es un poco tocahuevos, ¿eh?

    ResponderEliminar
  4. Las dos primeras son dos casos hipotéticos de personas que siguen las normas de juego a rajatabla, abusando de ellas. El primero (y el tercero) como clientes, y el segundo como peatón. Me da igual que esté en su derecho, haga el favor de no darme calderilla... Y me da igual lo enfermo que esté usted, está obstaculizando el tráfico y me está cabreando sobremanera. En cuanto al tercero, ahora mismo llamo al encargado para que le echen, porque no responde a los toques de atención. Si está tan enfermo, que se quede en casa. A ese sí que no hay que aguantarle. El tenor debía tener un mal día.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. En cualquier caso nuestro amigo está protegido (1) por la sacrosanta opinión del narrador y (2) por el derecho a la desobediencia civil!

      Eliminar