viernes, 30 de diciembre de 2011

Behind the Sonámbulo

Sonámbulo es un blogero. Tal vez le conozcáis de El sueño del sonámbulo, Fun House, Exégesis tomista o el siempre sórdido Bloggers con voz. Lo que a continuación se presenta es un documento de corte biográfico que reconstruye al personaje, tratando de indagar en los intrincados recovecos de su ser; todo ello a partir de los valiosos testimonios que unas cuantas personas nos han querido ofrecer. Sin más dilación:

Behind the Sonámbulo

Profesora de primaria de Sonámbulo:
Era un chico raro, la verdad. En las clases de plástica, por ejemplo, tendía a dibujar cosas macabras y pintaba en tonos oscuros. Que no digo que en este colegio tengamos nada contra los tonos oscuros, pero sus dibujos no daban buenas vibraciones, e incluso asustaban a algunos niños. El psicólogo del colegio le diagnóstico un trastorno sombrío de la personalidad, crónico. Espero que le vaya bien ahora.

El tío que le vendió la guitarra:
Ah, sí, la guitarra. Se la vendí hace mucho, eh. Estaba algo desafinada, y de hecho le avisé (soy un buen comerciante, no timo a los clientes, ¿sabes?), pero el decía que no le importaba, que solo le interesaba una nota (en realidad era un acorde); le volví a avisar de que comprar una guitarra por una nota (un acorde) era tontería; él respondió que tenía el dinero y que o se la vendía o se iba a comprarla a otra tienda.

Compañero de la universidad:
En la universidad nunca le vi comportarse de forma extraña. Cuando salíamos de juerga era ya otra historia, cambiaba completamente. No controlaba lo que bebía ni lo que se metía y muchas veces tuvimos que sacarle de líos en los que entraba el solito. En general era un buen tipo, sí, aunque no le perdonaré los malos ratos que nos hacía pasar en aquel karaoke: se subía adonde el micro y cantaba lo más casposo y cutre del repertorio: Manolo Escobar, El Fary... Un día llevó una pandereta al karaoke y empezó a hacer gestos simiescos con esa canción de Los Chunguitos. Esa pandereta era una mala influencia...

Portavoz del club de fans de El gabinete del doctor Caligari:
Antes de nada quiero aclarar que los que formamos este club de fans somos gente normal. Lo único que hacemos es reunirnos varias veces por semana para ver la película y hablar de ella, porque es una película muy interesante y tiene muchas cosas de las que hablar, ¿vale? ¿Sonámbulo? ¿Quién, el tipo aquel? Uf, cómo decirlo... ese tío era un plasta. A veces venía con una careta de Cesare, traía maquetas y mierdas por el estilo. Todo con un entusiasmo de lo más cansino. Nos agobiaba muchos a todos. Al final nos convertimos en club de fans de Doraemon solo para perderle de vista.

Camello habitual de Sonámbulo:
Mira, ese pavo me cae bien, es buen cliente. Todas las semanas viene a por su cargamento. En alguna ocasión le he ofrecido nuevos productos, pero él para estas cosas es de gustos clásicos.

José Fernández:
¡Yo solo quiero decir que no estoy de acuerdo con nada de lo que se ha dicho!

Representante de Blogger:
Bueno, nosotros en principio no hacemos caso a los blogs ni a los blogeros de forma individual; cada cual que publique lo que quiera mientras no infrinja la normativa. Pero lo de este chico obviamente nos llamo la atención: nosotros tenemos un gráfico que nos dice las veces que un usuario cambia el estilo y el fondo del blog; pues bien, lo del Sonámbulo este era casi surrealista; hicimos varios cálculos y de media nos daba que solía cambiar el estilo del blog cada 28 horas. Por no hablar de cuando empezó a crear chorrocientos blogs; que si música, que si cine, la exégesis... Uno de los psicólogos de Blogger acuñó el término 'blogeo hiperactivo' en referencia al sujeto este.

Blogero que ha preferido no dar la cara (Antes de comenzar la entrevista echa un vistazo debajo de la mesa, según él 'por si hay micrófonos'):
Mira, entiendo que muchos se tomen a cachondeo todo este asunto, pero yo estoy asustado. Aunque comento en sus blogs y demás, realmente le tengo miedo. Él dice que soy su maestro, que ha aprendido muchas cosas conmigo, etc; y en la mayoría de entradas pone uno o varios links a mi blog. Los elogios sientan bien las primeras veces, pero lo de este tío es que ya es demencial, está obsesionado conmigo, ¡es un lunático! He pensado en cambiar de dirección, abandonarlo todo y empezar de nuevo, lejos de gente así. No lo hago porque sé que me encontraría y… Perdona, tengo que irme; esto es muy duro.

jueves, 29 de diciembre de 2011

Genesis (II): Trespass

Cuando cuatro personajes relativamente extravagantes deciden dedicarse completamente en serio a la música encerrándose durante seis meses en una casa apartada de la metrópolis para componer y ensayar, como mínimo, tiene que salir algo. De esta forma surgieron casi todas las canciones de Trespass, aunque el giro monástico de los miembros de Genesis tenía una razon de ser: trataban de mantenerse alejados de posibles influencias musicales, y no por considerarlas perjudiciales, sino porque deseaban que sus composiciones fueran más producto de sus cabezas que de melodías escuchadas en una noche de concierto o en un disco recién adquirido. De todos modos, había un trabajo que llegó a sus manos y que les impresionó gratamente: In the Court of the Crimson King. Fripp y compañía no podían dejar indiferentes a unos Genesis primerizos.


Trespass destila progresivo por los cuatro costados. Tiene todo lo que se puede pedir a un disco de estas características: canciones de seis, siete y ocho minutos que se desarrollan, que "progresan" (evidentemente algunas más que otras); y, de regalo, unas letras curiosísimas, aunque no tan "bizarras" como las de Nursery Crime o The Lamb Lies Down on Broadway. Aquí arranca lo que hará distintivo el sonido de Genesis, con un Peter Gabriel en el que se atisba un enorme talento como vocalista y un Tony Banks que convierte al organo y al mellotron en instrumentos indispensables. Looking For Someone es la gema del álbum, el tema más consistente y con más "personalidad", en parte gracias al estilo que Peter despliega en los versos.


The Knife, enérgica y organil como ella sola (gloriosa desde el 3:26); a nivel lírico pura apología de la violencia:

I'll give you the names of those you must kill, all must die with their children.
Les daré los nombres de aquellos a quienes deben matar, Todos deben morir con sus hijos.
Carry their heads to the palace of old, have them on stakes let the blood flow.
Lleven sus cabezas al antiguo palacio, póngalos en estacas y que fluya la sangre.
Now, in this hate-filled world we must break all the chains that have bound us.
Ahora, en este mundo lleno de odio debemos romper todas las cadenas que nos amarran.
Now, the crusade has begun we shall make this a land fit for heroes.
Ahora, la cruzada ha empezado debemos hacer de esta una tierra adecuada para los héroes.

¿Qué sería de aquellos mojigatos que se escandalizaban con lo más suave del rock al oir semejantes letras? ¿Cómo se recibiría en 1969 una música tan estrafalaria? Mike relata lo siguiente: "Ese fin de semana hicimos un concierto en Wolverhampton para Gaskin & Nettlefold, una empresa que fabricaba tuercas y tornillos. Era la fiesta de Navidad de su club social. Seguramente se quedaron allí pensando '¿qué coño es esto?', porque no éramos una banda de versiones, tocábamos nuestro material".

Había mucho de vocación en Peter, Mike y compañía. Al fin y al cabo, en el momento decisivo de sus vidas, cuando debían tomar la decisión de si la música iba a seguir siendo un hobby o algo más, rechazaron un futuro bastante prometedor como abogados, médicos y profesiones por el estilo para aventurarse en una empresa que no les garantizaba nada. Ant comenta al respecto: "Cuando salíamos a algún concierto no teníamos mucho dinero, así que no comíamos nada bien. La furgoneta era horrible para viajar, hacía frío, no hacíamos ejercicio y encima había mucho estrés. Si le cuentas esto a cualquier médico te dirá que seguramente vas a tener problemas". Hasta ser fichados por Charisma Records, las dudas acerca de si continuar o no fueron constantes. Tony estuvo a punto de irse pero, a sabiendas de que había otro teclista preparado para sustituirle en caso de que abandonara, decidió quedarse: "Sentía que había algo especial en marcha, y en la vida solo tienes una oportunidad, así que has de arriesgarte".


Charisma era el sello de Tonny Stratton Smith, un tipo excéntrico y sumamente entusiasta capaz de embarcarse en proyectos que a corto plazo no parecían rentables. Se podría decir que Tony Stratton Smith tenía espíritu de mecenas, y que su matrimonio con una banda como Genesis -cuyos integrantes, si no era por amor al arte, no se sabe qué demonios hacían ahí- resultaba bastante lógico. Fue él quien proporcionó a la banda su primer sueldo: les ofreció 15 libras semanales, y fue John Mayhew (el típico batería que solo está presente en un disco) quien dijo "no, 10 libras es suficiente", hecho que Mike recuerda así: "No sé cómo se le ocurrió. Después fuimos a por él y casi lo machacamos. Pero lo que hizo Strat fue facilitarnos dinero para comprar un equipo decente y convertirnos así en una banda como es debido".

No fue hasta la llegada de Steve Hackett y Phil Collins cuando Genesis comenzó a explotar todo su potencial, pero lo que son las líneas maestras de la banda ya se habían establecido: Peter Gabriel con su voz inconfundible, Tony Banks dando preeminencia a los teclados y Mike Rutherford apoyando unas composiciones cuyo mejor adjetivo es el de "ambiciosas".

viernes, 16 de diciembre de 2011

Genesis (I): inicios y From Genesis to Revelation

Genesis: banda formada en los años sesenta y coronada por crítica y fans como imprescindible en el panorama progresivo de los setenta. Nursery Cryme, Selling England by the Pound o The Lamb Lies on Broadway figuran entre sus grandes títulos. En los últimos cuarenta y pico años han vendido más de ciento cincuenta millones de álbumes. Pero a nadie le importan estas informaciones generales; vayamos mejor a los inicios de todo, a la génesis… ¡de Genesis! (ba dum tss).

Los protas


Peter Gabriel, más conocido como “ese tío loco con timbre vocal raro”











Tony Banks, pianista, en contra de lo que sugiere la imagen







Mike Rutherford como “el mendigo sonriente” y futuro bajista










Anthony Philips, “Ant”, guitarra. Es el tío de la izquierda, digo yo








La enjundia

Estamos a mediados de los sesenta, en una institución educativa típicamente inglesa como es la Charterhouse. Aquí no entra cualquiera; hace falta pasta y antecedentes honrosos; ah, y no se recibe con afecto al pop, ni al rock and roll, ni a demás insurrecciones musicales. Pese a ello, Ant y Mike empiezan a hacer sus primeras chapucillas sonoras y forman junto con varios colegas la banda The Anon. Les mola el blues y los Rolling Stones, grupo cuyas canciones interpretan lo mejor que pueden. La otra cara de la moneda la componen Peter y Tony, que también llegan a crear un grupo (aunque no tan popular como The Anon). A nivel de influencias, beben de los Beatles, los Yardbirds y los Beach Boys. Tony, además, ha tomado contacto con la “música clásica”, aunque él acostumbra a tocar de oído, sin partitura de por medio.

 La Charterhouse esa

El motor se pone en marcha cuando estos cuatro cerebros empiezan a trabajar juntos. Conviene, de todos modos, tener en cuenta las palabras de Ant: “Es una idea completamente equivocada pensar que Genesis existía como grupo en la Charterhouse. No es así. Solo había cuatro compositores”. She is Beautiful es una de sus primeras canciones. Pasará a su primer disco, From Genesis to Revelation con el título The Serpent y milagrosamente libre de los añadidos orquestales que inundan este álbum, pero ya hablaremos más tarde de eso.

Grabados algunos temas en el clásico cutre estudio con cajas de huevos en las paredes, nuestros cuatro músicos deciden pasarle una cinta a Jonathan King, otro antiguo alumno de la Charterhouse que había salido bien parado tras entrar en el mundillo de la música por la vía del pop. King, en estos momentos, acaba de comenzar como productor, y Peter, Mike y compañía quieren ponerse en serio con la música. Tony comenta al respecto: “Buscábamos cualquier contacto posible en el negocio musical. Había dos posibilidades. Una era David Jacobs, el presentador de Juke Box Jury, porque su hijo estaba en el colegio, y la otra era Jonathan King. Naturalmente no tuvimos las agallas de darle la cinta personalmente”. Mike: “Alguien dijo ‘dejádsela en el coche’ o algo así, y John Alexander fue el único con suficiente valor para poner la cinta en el coche de Jonathan King”.

 King, pinta-sucnor total

El asunto prospera, en parte gracias a la voz de Peter. Jonathan King lo reconocerá en el futuro: “La calidad de la voz de Peter me dejó pasmado. Tenía ese timbre ronco que siempre he buscado. Me llamó la atención y despertó mi interés en el grupo”. Al poco tiempo firmarán un contrato cuyas condiciones, digamos, dejan que desear: obtendrán unos royalties del 2,5% en Inglaterra y de 1,75% en el resto del mundo. Pero falta lo más importante: un nombre para el grupo. Se barajan cosas como “Gabriel’s Angels” -que a excepción de Peter Gabriel no hace mucha gracia- o “Champagne Meadow”. King propone “Genesis”. Peter comenta que “cuando se sugirió el nombre de Genesis creo que pensamos ‘bueno, si este tío nos va a pagar un estudio, lo mejor será hacerle caso”.

Musicalmente ocurre lo que tiene que ocurrir: Genesis desean apostar por la -relativa- experimentación con las formas y la duración, mientras que King espera básicamente temas pop de su reciente fichaje. Tony narra que “[King] cada vez mostraba menos interés porque cada vez eramos más ambiciosos con esos temas ligeramente largos. Pensamos que lo ibamos a perder, así que Pete y yo nos sentamos y dijimos ‘hagamos una canción que le pueda gustar a él’. Hicimos una especie de pastiche a lo Bee Gees, que salió bastante bien, titulado The Silent Sun. King dijo: ‘sí, me encanta, es fantástico”. He ahí su primer single, que adolece de lo mismo que casi todas las canciones del disco (¡y son 16!): violines empalagosos y armonías vocales cuya capacidad para entretener se agota en breve. Genesis no consiguen buenos resultados en su aventura popera; menos mal; de lo contrario habrían seguido por ahí y el siglo XX habría perdido a cuatro compositores de inmenso potencial (algunos más que otros, claro). Tony se encarga de reflejar esa posible pesadilla: “The Silent Sun podría haber tenido gran éxito, pero al final no fue así. Y probablemente desde nuestro punto de vista fue algo estupendo que el single no fuera un éxito porque en ese caso nos hubiéramos limitado a ser un grupo calcado a los Bee Gees”.

From Genesis to Revelation se graba a toda mecha -en tres días- y empleando una mesa de cuatro pistas. En cuanto a su temática, si es que tiene alguna, Tony comenta que “Ahora teníamos una colección de canciones y entonces tuvimos esta gran idea de componer un álbum basado en el relato de la Biblia, absolutamente patético. Reescribimos algunas letras para que encajaran en el concepto. Para nosotros era difícil escribir sobre la realidad. Nos resultaba más fácil escondernos detrás de una gran historia. En los primeros tiempos de Genesis tendíamos a usar mitos y leyendas a la hora de escribir para evitar hablar sobre cosas reales, y para la época eso era bastante original”. Musicalmente, el álbum solo dejará satisfecho a King. El resto del mundo (fans y los propios miembros de Genesis) considerarán From Genesis to Revelation como un trabajo prescindible en la discografía "genesiana" y sin relación alguna con las faraónicas y fascinantes composiciones de primera mitad de los setenta.

 
Thats Me es una de mis favoritas del disco, seguramente por la presencia de la guitarra eléctrica, que supone una bocanada de aire fresco en el sonido general de From Genesis to Revelation. Ant, uno de los más indignados por la irreversible orquestación de King, probablemente vería Thats Me como una de esas pocas canciones salvables. ¿Con qué adjetivos definir el resto? Meloso, acaramelado, pasteloso, azucarado… Where The Sour Turns to Sweet o In the Wilderness cuentan con la “virtud” de que no son desagradables al oído, y ya. Por otra parte, tampoco hay nada que reprochar en este sentido: bendito el pop si fue el canal por el que Genesis empezaron a construir el edificio. Lo extraordinario, de hecho, sería que hubiesen dado el pistoletazo al progresivo en pleno 1969 con un trabajo sensacional. Eso para King Crimson.