miércoles, 16 de noviembre de 2011

Escuchar música, franceses, Impresionismo, Debussy, La mer

Cambiamos con el tiempo, es indiscutible. Yo he desterrado la costumbre de escuchar música en el autobús, entendiendo la expresión “escuchar música” por ese oír precario y superficial al que tantos hemos recurrido para hacer más amenos determinados trayectos. De hecho, actualmente, en lo que respecta a oír música fuera de casa, me limito a poner en el mp3 una canción de las que te hacen sentir el rey del universo para los pocos metros que separan la puerta de mi casa de la parada, y eso cuando cojo el autobús. Es básicamente éste el motivo de mi shock hace varios días, cuando asistí a un acontecimiento insólito, a saber, el de una zagala sentada en el banco de la parada que, al divisar la llegada de ese estrepitoso mastodonte llamado autobús urbano, extrajo de su bolsillo mp3 y auriculares. Yo me los quité cuando vi al monstruo de metal acercarse, ella se los puso. Seres antagónicos… 
Y aunque con José Fernández he aprendido que es tontería enojarse por el hecho de que los demás tengan unos hábitos muy distintos a los de uno, reivindicaré a continuación unas maneras en lo que al disfrute de la música se refiere. Caigan piedras sobre mí. 

Al mismo tiempo que, como decía, me quito los auriculares cuando diviso el autobús, voy abandonando otras actividades en plan jugar al billar online o al ajedrez online con música de fondo, fumar con música de fondo y, en definitiva, cualquier combinación -a veces criminal- en la que la música cumpla el papel de mero adorno. Es mi decisión, no pretendo criticar la de los demás ni a los demás. Eso sí, me pregunto por qué la lectura o el visionado de una película son actividades que merecen toda la atención del sujeto -incluso cuando el libro o la peli son mediocres- y la música no. Me pregunto también por qué el gentío no se hace preguntas tipo “si hago dos cosas a la vez, ¿no habrá una de la que saque poco o nulo partido?”. Me pregunto (soy de alma dubitativa, ¿verdad?) por último qué hemos desvalorizado antes, si la actividad de escuchar o la música en sí, porque es evidente que en un cuarteto de Beethoven hay innumerables detalles en los que concentrarse y “perderse”, a diferencia de cierta música que hoy día se ha impuesto y cuya escucha atenta es más bien algo doloroso, véase Lady Gaga y, por qué no decirlo (vengan a mí las fieras), mucho de ese conglomerado que llamamos “rock”. Aunque sería injusto sacar algunas producciones musicales de sus respectivos contextos -y olvidar por ejemplo que los fanses de Los Ramones llevaban de todo menos monóculo-, queriendo que éstas asuman una función distinta a la original. En ocasiones creo que caigo en el etnocentrismo musical: me gusta prestar atención a lo que escucho e idolatro el formato del álbum; y claro, ni toda la música está hecha para recibir una escucha minuciosa ni toda ha sido compuesta para ser grabada en CD. Algunos interpretan incluso que, en referencia a la “música clásica”, todo lo que no sea escuchar a la orquesta en directo es de algún modo un atentado contra la esencia de las composiciones. 

En fin, más allá de contingencias históricas mi posición es la de que toda obra musical resultante de emplear un determinado lenguaje y concebida como medio para transmitir mensajes, merece un trato tan digno como cualquier otro arte fundado sobre las mismas cualidades. En el fondo, ese “trato” depende de la consideración que cada persona tenga del lenguaje musical. Los franceses, por ejemplo, tendían a atribuir a la música una función ornamental (conste que no siento gran simpatía por esta clase de caracterizaciones nacionales), y lo hacían porque, para ellos, la capacidad del lenguaje musical para expresar significados era muy reducida e incomparablemente menor a la de la palabra o el lenguaje pictórico. Los alemanes (“alemanes” entendidos como las gentes que habitaban los territorios del Sacro Imperio Romano Germánico), en cambio, veían esa ambigüedad del lenguaje musical como algo positivo, como el medio con el que dar forma artística a aquellas ideas vinculadas con lo absoluto, lo infinito. Aunque hoy ambas posturas están obsoletas, el paradigma actual se hallaría mucho más distante de la consideración de los franceses, ya que si bien la ambigüedad de este lenguaje es innegable, está comprobado que algunos acordes (por quedarnos con lo más sencillo) transmiten sensaciones de calma y algunos acordes sensaciones de inquietud. Ningún músico se atrevería hoy a negar que las notas, combinadas, pueden llegar a producir infinitos significados. 

La mencionada tendencia de los franceses explicaría frágilmente el acercamiento de compositores como Berlioz (Sinfonía fantástica) o Debussy (La mer) a la música descriptiva (digo frágilmente porque otros como Wagner con ciertos pasajes de sus óperas, Smetana con el ciclo de poemas sinfónicos Mi patria y Vivaldi con sus Cuatro estaciones hicieron grandes aportes en ese sentido, y no eran precisamente franceses), es decir, aquella que trata de evocar, de plasmar en la cabeza del oyente ciertas imágenes. Dicho de otro modo, un compositor para el que el lenguaje musical está muy limitado para transmitir significados, tendrá dos opciones: dar a la música un uso superficial o investigar mediante qué formas puede hacer que el lenguaje musical sí transmita. Y esto no significa que la música descriptiva nazca de este último deseo, sino que el compositor disconforme (el de las dos opciones) encontrará en la música descriptiva un ámbito que explorar con pasión. 

Podría establecerse una dicotomía (poco fiel a la realidad, como todas las dicotomías) entre aquellas grandes arquitecturas compositivas que echaron sus cimientos en el clasicismo, y lo que llegaría con compositores como Debussy, es decir, formas musicales que a un oído no analítico quizás le parezcan difusas y caóticas; aunque no olvidemos que ese aparente desorden siempre esconderá tras de sí una sólida estructura. Lo que digo se comprenderá mejor echando un vistazo a los cuadros del impresionismo: más allá de la percepción del espectador, la obra que éste observa, por anárquica que resulte, ha sido pensada, estudiada; en ella no hay pinceladas al azar, no es fruto de la improvisación; existe, por tanto, una estructura pictórica. 

Debussy no fue ajeno al movimiento impresionista ni a la pintura en general. Refugiado en Cannes a corta edad tras el estallido de la guerra Franco-Prusiana, tuvo tiempo de sobra para disfrutar la colección de cuadros de su tío, topándose con pintores como Turner, al cual admiraría en lo sucesivo. Su afición por la pintura se palpa al ver la portada de La Mer, con ese peculiar fragmento del cuadro de Hokusai La gran ola de Kanagawa que el editor de la partitura incluyó por solicitud de Debussy. Aunque hablamos de un compositor selectivo, con preferencias: de visita en Roma, y seguramente harto de las estructuras pictóricas típicamente renacentistas, con sus puntos de fuga y demás, exclamó “¡Dadme un Monet!”. 

Al igual que en la pintura, la máxima del impresionismo musical es la de evocar -no describir- lo fugaz, los momentos irrepetibles (por contraposición a “lo que permanece”, propio de tradiciones anteriores). Las imágenes o las sensaciones, así entendidas, hacen que la trasmisión del mensaje precise de un tratamiento diferente y necesariamente rupturista. Es por tanto que la estructura de la forma sonata ya no les sirve a los compositores impresionistas. Estos, además, incluirán en sus obras una diversidad tímbrica mayor de lo habitual. Hablamos de unas nuevas características en las composiciones que marcarían un antes y un después respecto las formas que se enseñaban en los conservatorios y en unas instituciones a las que Debussy, personaje díscolo e inconformista, no estaba especialmente unido. 

El segundo movimiento de La mer, Jeux de vagues (Juegos de olas) ilustra lo observado hasta ahora acerca del “sonido impresionista”: no hay en él motivos musicales que se repitan, mientras que un relativamente desordenado desarrollo nos es presentado en forma de melodías que aparecen y desaparecen. En efecto, visualizar olas con sus crestas y su espuma es ante todo una cuestión de imaginación, pero, dentro de lo posible, estamos ante una colosal evocación de lo que son las olas: formas únicas e irrepetibles (como aquella Venecia que Monet pugnaba por cazar) que adopta el agua y que tan pronto se elevan como rompen o se funden con el resto del mar. Análogamente ocurre con los otros dos movimientos, De l'aube à midi sur La mer (Desde el amanecer hasta el mediodía en el mar) y Dialogue du vent et de La mer (Diálogo del viento y el mar): no hay ánimo de plasmar pormenorizadamente lo que es un amanecer o el fiero combate entre dos fuerzas tan imparables como el viento y el mar; no obstante, la esencia de los fenómenos está ahí representada; se capta, no se observa. Puro simbolismo. 

24 comentarios:

  1. Link en los comentarios siguientes, que no tengo el winrar aún subido.

    Fdo: robot de descargas que no tiene nada que ver con el autor del blog.

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  2. Masmola la nueva ventana de edición de entradas.

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  3. Y aunque el post es tochaken, estoy orgulloso de cómo me ha quedado. Contrario a lo que pueda parecer, me he esforzado por explicar algunas cosas xD

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  4. Link (FLAC): http://www.mediafire.com/?k24312eomrzcy1g

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  5. Lo primero: ¡Bienvenido de nuevo! Me alegra que vuelvas a estos lares, compañero. Se echaban en falta tus reflexiones blogueras y tus aportes.

    No había oído nunca a Debussy ni sabía del impresionismo musical. Del pictórico sí, claro, y me gusta mucho; incluso el impresionismo en el cine, pero ésto es nuevo para mi. Y por lo que cuentas, creo que me va a gustar. He estado oyendo además 'Sirenes' en Youtube, y ahí pensé que una de las características del impresionismo musical era la suavidad de las melodías, como a pastel. Pero te explicas bien, y ya veo que eso no es lo esencial, sino más bien el que aparezcan y desaparezcan melodías, como pinceladas en un cuadro impresionista.

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  6. Por otro lado, también te pega mucho este tipo de música. Recuerdo que cuando comentabas alguna pieza de rock progresivo ¿italiano? destacabas siempre esos pequeños momentos que sonaban brevemente y luego no se dejaban oír ya más.

    Eso si, yo no pongo tanto énfasis en el mensaje que pueda decirnos una pieza musical. Por ejemplo Las Cuatro Estaciones de Vivaldi, o el 'Autumn into Summer' de Pelican, podrían despertar emociones iguálmente si se llamasen ''Cinco horas con Mario'' o también ''Una hora con Mario'' (programa de Intereconomía. Mario es Mario Conde, si) Claro que evocan, pero no creo que esa evocación sea lo esencial, en último término (o quizás deba decir ''en primer término'', porque la música va directamente a nuestros oídos y a nuestras emociones) En ese sentido debo ser poco francés, menos de significados y más romántico. No es necesario meter el romanticismo en esta trifulca, pero bueno, yo siempre lo meto XD

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  7. Pero bueno, que la evocación está muy bien. Claro que es más defendible en una obra pictórica, por lo figurativo, pero incluso la música, aunque en principio esté muy alejada de figuras visuales y significados, también puede trabajarse de esa manera, ¿por qué no?

    Y ya acabo este kilométrico y pesado comentario, I'm sorry. No podía dejar de decir (doble negación en lógica formal) que yo sin el mp3 por la calle no soy persona: en la calle, en el tren, en el bus... Cuando no estoy con alguien, estoy con los cascos, aunque claro, hay cosas que paso de oír por ahí, porque sencillamente no se puede. Así que eso, yo según que cosas.

    He dicho.

    Fin.

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  8. Y digo que a veces no se puede porque no se oye ni torta y para algunas canciones hace falta silencio, no por concentración. En la calle yo puedo disfrutar al completo de la música y a la vez ver lo que me rodea. Puedo leer con determinada música, y con otra no. En fin, dejo esta sesuda reflexión para otro día, que ya he escrito mucho como para hacer que quieras dejar el blog otra vez, jua jua.

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  9. Se echaban en falta tus reflexiones blogueras y tus aportes.
    Pero te explicas bien […]


    Eres mi sonámbulo favorito :D

    Haciendo gala de mi carácter, empezaré respondiendo por el punto polémico que audazmente planteas. ¿Emociones, música, significados? En efecto, el lenguaje musical no es óptimo para transmitir ideas; en ese sentido no es ambiguo sino absolutamente inoperativo. Donde realmente se cuece todo es en el ámbito de las sensaciones, y ahí sí podemos hablar de un lenguaje que admite innumerables concreciones. Un intervalo totalmente disonante, por ejemplo, no tiene por qué remitirnos a nada en particular, pero es muy probable que nos sugiera, como mínimo, intranquilidad; y eso que es un simple intervalo; si pasamos a los niveles de sofisticación que proporcionan formas sinfónicas, estaremos ante un sinfín de sonidos con capacidad para hacer sentir al oyente de todo y más. Por eso yo creo que lo primordial en la música es que el oyente perciba lo que el compositor quería que el oyente percibiese al escuchar su obra, y esto, ante todo, requiere de una disposición atenta por parte del segundo. Porque indudablemente hay espacio para la interpretación, pero es un error pensar que no existe mensaje alguno y que las producciones musicales no admiten, a diferencia de otras producciones artísticas, un grado de comprensión. Si no estás de acuerdo ya me explicaré en otro comentario, que llevo demasiadas líneas xD

    La mer, para los que no estamos muy familiarizados con el impresionismo, puede hacérsenos muy extraña; porque encima la comparamos instantáneamente con obras de Mozart o Bach y claro, hay un abismo. Cuanto más te metes en los terrenos de la música académica (ya sé que es una expresión pedante, pero me parece de las más correctas), más descubres que es un universo repleto de diversidad.

    Tengo pensadas varias entradas de música antigua (que bien suena lo de “música antigua”; es correcto sin caer en la pedantería) que probablemente te gustarán. Aunque tiempo al tiempo, que noviembre es mes cargadito y esta de Debussy me ha costado sus horas.

    En cuanto a tus cavilaciones sobre el mp3 y demás, permíteme que no te conteste. Llevo ya una hora escribiendo este comentario, demasiado xD

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  10. Bien, tu exposición puede resultar elitista. Bueno, no, es elitista. Porque, ¿Quién no viendo una película la ha comentado con la persona que tenía al lado? ¿Quién no ha estado en un museo ante una obra de arte mientras leía un libreto o le explicaban el cuadro? Si bien no es lo mismo escuchar a los Ramones que a Debussy. Al menos en teoría.

    http://rockland70.blogspot.com/2011/10/enter-sandman-worst-cover-on-tv.html

    PD: Muy discreta la manera de invocar a José Fernández I El Ínclito.

    PD2: Que vivan las asignaturas de arte.

    PD3: ".... pero incluso la música, aunque en principio esté muy alejada de figuras visuales y significados..." Bollocks! ¡Eso no es cierto!

    PD4: Me sumo a lo de no ir con MP3. Aumenta las probabilidades de que te atropelle un coche y de quedarse sordo y no poder escuchar a Debussy.

    PD5: Estaría bien intentar hacer una distinción entre la música para escuchar, la música para escuchar de fondo, la música que te limitas a oir...

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  11. Venía a decirte que estoy leyendo "La Caída" de Camus y que me acabo de topar con una frase que me sonaba de algo. Al momento se me ha encendido la bombilla, ¡el blog de Dani! Efectiviwonder, "el hombre tiene dos caras: no puede amar sin amarse". Y vengo y me encuentro un post nuevo, qué bien, y encima me gusta. Escuchar música, franceses, impresionismo, Debussy,... Yo escucho música a todas horas y en todos los formatos. En la bici a volumen brutal me encanta, cualquier día me mato, como poco me quedaré sorda como una tapia, pero que me quiten lo escuchao, soy así, vivo peligrosamente. Obviamente en la bici no escucho "música antigua", cada cosa tiene su momento y alguna hay que tiene hasta su liturgia (vinilo, posición horizontal, ojos cerrados). Pero como la música en directo... nada. Creo que la música es un arte que se disfruta físicamente, con todo el cuerpo, y sólo en directo se consigue al 100% esa sensación. No me gusta hablar ni que me hablen en los conciertos o en el cine. NO. Y en un museo... bueno, un poquito, pero muy poquito. Soy una siesa, ya lo sé.
    Le sigo dando al Camus. Existencialismo rules.
    ¡Besos, Dani!

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  12. Vuelvo, además de siesa soy muy pesada. Hoy se lleva la colleja Albert Camus. "El hombre tiene dos caras: no puede amar sin amarse". ¿Y las mujeres? Mira este vídeo; me encanta cómo Bruce se da cuenta de que el lenguaje, a veces, no cuenta con nosotras. Y en 1972. Es querible.
    http://www.youtube.com/watch?v=7dy7RTicVr0

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  13. La primera parte de tu post (condiciones "auditivas") tiene más salsa de la que parece: esa pregunta sobre hacer dos cosas a la vez es la madre del cordero. El sistema digital tiene una ventaja imbatible sobre el vinilo: su portabilidad. Así es posible estar "escuchando" música todo el día, en efecto: en la parada del bus o paseando. La cuestión es si toda la música puede ser apreciada así o no. Y yo creo que no. Una de las muchas razones que ha llevado a la situación actual, en la que la mayor parte de las propuestas musicales son de una trivialidad pasmosa, es la degeneración del formato y por tanto de las circunstancias en las que se oye música. Una obra compleja (los clásicos, por ejemplo) exige una disposición determinada para poder apreciar en toda su complejidad el producto. Y eso es imposible si uno no se sienta frente a unos buenos altavoces y se abandona a lo que salga de ellos. Por eso triunfa Lady Gaga y otros horrores: porque todo se ha trivializado. Esas estructuras de las que hablas luego son dificilmente apreciables si no se está a lo que hay que estar.

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  14. Coño, partimos de que la música no es como la literatura, no tiene semántica. Por eso digo que en principio está alejada de significado. Comparándola con la literatura, por ejemplo. Pero no le niego su particular significado (te has explicado muy bien, Dani), que también lo puede tener, por supuesto.

    Estoy de acuerdo con vosotros en lo esencial, simplemente digo que sigue habiendo más de una forma posible para escuchar la música. También yo prefiero lo que dice Lu: (vinilo, posición horizontal, ojos cerrados) salvo el vinilo, que no lo uso. Echo de menos aquellos tiempos en los que me sentaba en el suelo solamente a escuchar cintas, y sigo reservando ratos para sentarme en el sofá solamente a escuchar, pero si solo la escuchara así, apenas haría otras cosas, o bien apenas escucharía música, así que lo simultaneo: es una gozada pasear con rock, blues o cualquier género que guste y se pueda oír. Clásica no escucho ya ni en casa, he perdido costumbre, pero por ejemplo no me llevo 'Pink Floyd' a pasear, porque no me entero de casi nada. Por eso sigo diciendo que depende. Y ya está, no quiero ser pesado, me estoy repitiendo, como ''Jarabe de palo'' cada vez que saca un single XD

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  15. Algunas novelas se leen muy bien con determinada música. Recuerdo perfectamente que leí 'Los hermanos Karamázov' con Beethoven y solamente con él. LO curioso es que las biografías de Stalin las leyera con música rock, y no precisamente suave XD

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  16. Antes que nada, gracias por vuestros comentarios. Cuando uno, tras ausentarse durante casi tres meses, vuelve a la actividad, es como si empezara de nuevo -relativamente, claro-; es un momento en el que se agradece la participación ajena más de lo habitual. Será por eso de que lo escaso lo percibimos como si tuviera mayor valor. Who knows...

    Vaya, acabo de descubrir que el cuadro en el que se escriben los comentarios puede alargarse hacia la derecha y hacia abajo. Qué cosas...

    Por partes:

    Aitor, discrepo en lo de elitista, porque a mi entender cualquier melómano que se precie sabe darle a la música el trato que se merece (aunque también la emplee para atropellar peatones, como Lu). En ese caso, todo melómano sería un elitista.

    En cuanto a los tipos de música, comparto la postura de Paseante: la propia música y los distintos modos de abordarla son dos cosas muy relacionadas. Lo que tengo claro es que la buena música, como mínimo, es aquella en la que el oyente, con una disposición activa, encuentra donde rascar.

    Lu, tus sentidos arácnidos en lo que se refiere a cuestiones de género están más alerta que los míos. "El hombre...", dice Camus; menudo fistro, tienes toda la razón. Si me dijeras a principios de siglo XX, vale, pero en una obra de 1972... También es posible que Camus reparara en ese detalle pero no encontrase sinónimos para una palabra tan imponente como "hombres".

    Deberíamos revisar, Paseante, si las ventajas de la tecnología en el ámbito de la música son realmente eso, ventajas.
    Inmediatez, portabilidad... ¿Seguro que ahí se encuentran las prioridades?

    ¿Los hermanos Karamazov con Beethoven? Tío, o lees a la velocidad de la luz o te puliste al sordo xD

    Nadie defiende que haya una única forma, sino que entender el sentido de la obra, la que sea, siempre necesitará de una disposición atenta. Por supuesto nosotros podemos darle un sentido propio, del mismo modo que podríamos editar en el ordenador algunos nocturnos de Chopin para quedarnos solo con los fragmentos que más nos emocionan.

    No estoy de acuerdo en que la música por sí misma carezca de significados. Al fin y al cabo el proceso de componer es idéntico al proceso de escribir: las ideas del artista son codificadas mediante un determinado lenguaje, llámese palabras, llámese negras, corcheas, semicorcheas, etc. De hecho hablamos de un lenguaje que también admite frases, frases musicales, que, indudablemente, encierran ideas. La única diferencia entre la literatura y la música es que en la primera el receptor tiene acceso a los significados (a menos que el escritor haya querido ocultarlos), mientras que en la segunda no. El lenguaje musical, por tanto, presenta limitaciones; y esto nos conduce a dos posibles actitudes del oyente. En primer lugar, a disfrutar de la música detectando estructuras, saboreando crescendos, cadencias y todas esas cosas. En segundo lugar, a indagar, buscando por medios extra musicales información acerca del compositor y de sus trabajos con tal de entender cuáles fueron las razones del nacimiento de esa obra y, por ende, para entender mejor la propia obra.
    En este sentido, la música descriptiva tiene la enorme ventaja de que el compositor informa previamente al oyente del mensaje que está queriendo transmitir, de los significados subyacentes. De manera que, si entendemos la música como una metáfora sonora de algún hecho de la realidad (aunque también puede darse el caso de que solo se busque el desarrollo por el desarrollo, la técnica por la técnica), la música descriptiva puede decirse que explicita esa metáfora, facilitando al oyente la comprensión de lo escuchado.

    Debería mejorar en capacidad de síntesis xD

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  17. No leo a la velocidad de la luz, pero recuerdo que me leí esa novela con la novena sinfonía y aparte la quinta y alguna cosa más. Pero más que nada la Novena, y cuando acababa el cd lo ponía otra vez XD

    Ahora ya no puedo hacer eso, más que nada porque no me funciona el reproductor de cd's ni los bafles grandes, mi equipo de música actual es una patata.

    Claro que la música tiene su propio lenguaje, y que transmite significado, pero me remito a lo que dices en el post: ''En efecto, visualizar olas con sus crestas y su espuma es ante todo una cuestión de imaginación''. Al igual que la tormenta en las Cuatro estaciones de Vivaldi, por ejemplo. A esos significados me refiero. Si la obra se llama 'El mar', lo que nos diga acerca del mar puede ser una gran evocación, pero no está ahí el contenido acerca del mar. Es más, si le ponemos la obra a alguien que desconozca incluso el título de esa pieza, puede que aún así piense en el mar, pero también puede que piense en otra cosa, y que aún así, con otras evocaciones en su imaginación, el propio lenguaje musical (ese sí, está en la obra de verdad) actúe y las ideas que surjan sean otras. Por tanto, distinguía entre esos dos tipos de significado: el lenguaje de la música y las posibles imágenes mentales que éste evoque.

    La literatura usa palabras, y puede describir por ejemplo una casa con un montón de sustantivos, adjetivos... Con eso contamos. Aparte, puede evocar cosas que no describe literálmente, y ahí entra en juego la imaginación también a la hora de leer. Por tanto, no quería decir en ningún momento que la música sea inferior a otras formas de arte para expresar cosas, simplemente digo que carece de semántica, en el sentido aceptado del término. Y vale, acepto lo que dices, hay frases musicales, y por tanto hay significados, comunicación e interpretación por nuestra parte, estoy completamente de acuerdo, pero su lenguaje es distinto. Yo no diría necesariamente que tiene limitaciones, simplemente que es una forma distinta de expresión, más directa a los sentimientos en primer lugar, quizás. Lo cual no quiere decir que deba quedarse ahí... Por supuesto que está bien que haya obras musicales llamadas ''El mar'', ''Las cuatro estaciones'', etc, que intenten comunicar esas ideas. Por supuesto que se puede 'pensar la música'. La música está en primer y último lugar para sentirla, pero también puede pensarse.

    Ahora soy yo el que no ha sabido sintetizar :P

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  19. Vale, pero yo sé hacer fotochós con Jesús tocando el timbal y tú no. I win!

    Nah, estamos de acuerdo, y eso mola.

    Indudablemente será por el condicionamiento previo, pero yo veo cosas marinas al escuchar esta obra. La percepción desde luego cambia si estás informado de esos significados.

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  20. You win! La verdad es que le di demasiadas vueltas al asunto, cuando desde el principio estábamos de acuerdo en lo importante XD

    por otro lado: ¿O sea que el Jesús con timbales lo has hecho tú? Ostia, algún día me bajaré el Fotochó, que pinta divertido.

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  21. Has aprendido conmigo o te he enseñado algo? En todo caso ¿dónde están mis cheques?

    "no hay pinceladas al azar, no es fruto de la improvisación; existe, por tanto, una estructura pictórica". Ya, eso es lo que dicen todos, que solo ten van a meter la puntita, y luego pasa lo que pasa. O en otras palabras: Olvidate del estructuralismo xD (bah, lo que pasa es que el estructuralismo como epistemología me parece una memez insostenible, más aún que un libro de Levi-Strauss xDD). En serio, no creo que pueda decirse que los impresionistas no improvisaban. Que tendrían una idea general de lo que buscaban? Supongo que sí, pero eso no creo que sea lo que mejor define al estilo.

    En cuanto al debate que manteneis tu y Cesare, pues lo de siempre. Los significados de la obra musical los crea el oyente. Pueden coincidir con algo de lo que pensaba el creador cuando la compuso, pero eso no tiene ninguna importancia. Salvo que seas un fánatico que necesita saber hasta de que color suele ser la mierda de tu idolo, claro.

    Lo del contexto y el deficit de atención es cierto. Pero yo soy de los que llevo años oyendo metalón en el autobus mientras voy leyendo algo...

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  22. En cuanto al debate que manteneis tu y Cesare, pues lo de siempre. Los significados de la obra musical los crea el oyente. Pueden coincidir con algo de lo que pensaba el creador cuando la compuso, pero eso no tiene ninguna importancia.

    Juas, y luego yo soy el relativista radical... Responderé sencillamente que no estoy de acuerdo.
    Y no he leído nada de Levi ni sé de hecho qué cojones es el estructuralismo (nuestro profe de antropología social nos puso una cita de Levi-Stró durante cuarenta segundos. Dijo que era muy interesante, pasó de explicarla, y a otra cosa. Un genio), así que lárgate con tus chistes sobre epistemología, Ataulfo.

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  23. No se puede ser relativista para lo que te interesa y determinista para lo que no. Espero que llegues a tener una Sociología del Conocimiento en la carrera que te aclare esos puntos.

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  24. Das mucho por supuesto, estimado Ataulfo: un servidor ha dejado atrás el relativismo como fundamento de las organizaciones humanas; prefiere hablar de éste como antídoto contra el etnocentrismo y las reificaciones varias.
    Tenía hasta pensado escribir una entrada al respecto.

    Y no estoy de acuerdo en lo de que es preciso decantarse por el relativismo o el determinismo, pues no todo ámbito del conocimiento admite los mismos grados de refutabilidad.

    Por cierto, me gusta lo último que dices; es como el "algún día aprenderás, joven padawan" solo que actualizado a terreno sociológico. /clap

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