lunes, 25 de julio de 2011

Reseñas, reseñas (de discos) everywhere

Es tiempo para la solemnidad y la camaradería. A vosotros, la gente que reseñáis discos, os dedico la entrada de hoy; lo hago porque la actividad por la que sacrificáis tiempo y celulas nerviosas no está todo lo reconocida que debería. Conformáis uno de los últimos baluartes que protegen la figura del álbum, objeto sacro, cosa circular destinada a la adoración. Porque vale, en los carrefoures y cortes ingleses se sigue vendiendo un conjunto de canciones grabadas en formato físico y acompañadas de un trozo de papel multicolor, pero permitidme poner en duda que la gente que compra productos de energúmenos tipo Rihanna o Alejandro Sanz tenga el coraje suficiente para aguantar cuarenta minutos de relleno y diez de singles. Hay mucho por precisar, pero no importa; despeguemos acordando que el populacho consume caquita prefabricada y una minoría selecta que ha llegado a acariciar la Idea del Bien contribuye, con sus reseñas de discos, a la difusión de lo bueno y lo verdadero.

Fotochós de mierda, fotochos de mierda everywhere

Un servidor no se incluye en ninguno de los dos grupos, pues dejó hace tiempo de publicar reseñas con asiduidad, y no porque se haya librado de la egocéntrica pulsión de comunicar al mundo todo lo que ama tal o cual trabajo. En efecto, padezco de eso cada vez que me topo con algo memorable; sin embargo, la ignorancia, junto a mis cutres comentarios canción por canción, me quitan la tontería rápido. En una reseña, a lo más que llego es a decir lo básico, y para eso ya está la wikipedia, amen de un millar de blogs que han comentado dicho trabajo previamente. Por eso me gusta pasear por aquí rarezas; siento que contribuyo a algo, que mis palabras no están del todo trilladas. Puedo además hacer afirmaciones arbitrarias. ¿Quién me va a corregir, si nadie tiene idea del disco en cuestión? Perversiones de un viejo reseñador. O tretas. Si, tretas más bien.

El mundo se habrá vuelto cínico irremediablemente si nadie reconoce haber usado magistral o toscamente las palabras para ocultar su falta de conocimientos en la noble tarea que hoy me he atrevido a ilustrar. Una de las artimañas más divertidas es la de emplear expresiones genéricas para referirse a instrumentos que uno no alcanza a identificar. Así, al puto trombón se le alude como “el avanzar tenaz de los metales” o a los violonchelos como “la sospechosa sección de cuerda”. Todo cuela hasta el día en que identificas el sonido de violín producido por un teclado con un violín real. Ahí la farsa queda al descubierto, y los José Fernández dejan de acechar y pasan a la acción, dándose un festín con tu carne de bloguero desprestigiado.

¿Hammond? ¿Hammond? Yo jámon el de comer y... ¿a dónde vas con esa barra de acero toledano?

Superando estos niveles infames, es posible distinguir dos clases de reseñadores: los que saben y los que, además de saber, gozan -no solo- del don de la palabra. Los primeros son bibliotecas andantes. Fin. Los segundos captan la esencia de las canciones, y la transforman en algo que todos entienden. Aunque hablar de “esencia” es ir demasiado lejos, pues una canción puede tener muchos sentidos, objetiva y subjetivamente. Digamos mejor que esta gente hace unas excelentes interpretaciones.

Pocas diferencias no obstante en lo relativo a la estructura de las reseñas. Las secciones típicas son: contexto, influencias, repercusión, y repaso de las canciones. Siempre he hallado bastante inservible la tercera; siempre, claro está, que uno no aspire a ejercer de musicólogo. Cuando quieres comunicar el apego hacia un disco, sobran comentarios en plan “a partir de este trabajo el género de la bachata experimentó un cenit irrepetible y…”. Por otra parte, medir la cuestión en términos de servir o no servir tampoco es lo más inteligente. Y nada más lejos de mi intención que practicar el talibanismo reseñil. Cada cual que elija sus modos, que de hecho lo que enriquece cualquier escrito sobre un álbum universalmente conocido es el plus que aporta la singularidad del redactor.

Llega en la constrrrucción de la reseña el apartado que más quebraderos de cabeza genera, sobre todo a los más inexpertos: la descripción de las canciones. “¿Cómo la abordo?” -medita uno- “¿me limito a narrar los temas desde el comienzo hasta la mitad de los mismos? ¿Hago incisos técnicos? ¿Cito segundos concretos o lo dejo en un “después del tercer estribillo la guitarra lo da todo”? (hard rock, laberíntico estilo donde los haya) ¿Incluyo metáforas en general? ¿Incluyo metáforas meteorológicas y geográficas? ¿Añado cosas que servirían para la descripción de casi cualquier canción como “la emoción se apodera de mí cuando blablabla?” -se pregunta el exhausto reseñador-.

Siento que me repito en las descripciones. Ah, no, son ellos.

A estas alturas nuestro hombre está tan ensimismado con su humilde ofrenda a la humanidad que le es imposible reparar en que cuatro de sus seguidores suelen abandonar la lectura al tercer párrafo y dos de ellos al cuarto, justo antes de empezar el apartado de las canciones. Pero el reseñador es como los grandes escritores: no busca la atención inmediata de la masa; le basta con que dentro de unas décadas alguien haya captado de verdad sus todopoderosas palabras.


Blao.


(En próximos episodios… Los comentaristas que no leían las entradas)

15 comentarios:

  1. Dificil saber donde y cuando un lector deja de interesarse por lo que has escrito!
    Seguro que lo coerto y con muchas fotos tiene mas exito1
    pero tambien hay muchos que leen y nunca dejan comentarios!Que es mejor que decir por decir!
    saludos

    ResponderEliminar
  2. Jejeje Gran género, el de las reseñas. Yo admito que he querido reseñar algunos discos y me he visto frustrado en el intento. Como dice Morgan Freeman en 'Million Dollar Baby': ''A un boxeador que solo tenga corazón, solo le espera una paliza''. O lo que en realidad quería decir: Por mucho que te guste un disco, si no tienes cierto bagaje y conocimientos, no puedes reseñarlo. Y así puede darse el caso de que alguien que haya descubierto tu disco preferido el mes pasado, y simplemente lo considere 'pasable', sepa decir cosas más interesantes sobre él que tú. La triste realidad del mundo reseñero.

    Yo no reseño discos porque caigo constantemente en el: “la emoción se apodera de mí cuando blablabla?”

    Un posible método puede ser echar un vistazo a la Wikipedia: Si uno ve que realmente no va a aportar cosas nuevas a lo que allí pone, podría pensárselo... Aunque claro, hay reseñas que no tienen nada de enciclopédico ni técnico, son muy personales y aportan mucho pese a todo. Así que quiénes somos para negar esa contribución a la humanidad.

    En cuanto a tecnicismos, a mi me fallan todos. El otro día estaba con dos colegas que hacen canciones, uno bajista y otro guitarra. Y empezaban a hablar de nombres raros que yo ni pajolera idea, les iba preguntando y les decía: ahh joe... pues esto yo también lo hago, no sabía que levantar el dedo así cuando arrastras a otro traste tenía nombre... etc

    Me gustaría aprender nombres. Igual que me gustaría aprender nombres de los tipos de árbol. Cuando escribo cuentillos y hay algún jardín o árbol que quiero describir, me limito a decir 'árbol'. Platón estaría contento, si, pero joder... pero mis descripciones son una mierda XD

    ResponderEliminar
  3. Soy leyenda xDD

    Tienes razón. No es fácil reseñar discos, sobre todo cuándo son obras muy conocidas. Sin embargo, aunque no me aporten nada nuevo, yo sigo leyendo muchas reseñas que no destacan por sus conocimientos sobre el disco en cuestión, y que simplemente aportan una visión particular, incluso solo una anécdota. De hecho las prefiero a las que se paran a describir los temas uno por uno, que normalmente, si no conoces el disco, suelen acabar aburriendo.

    De los reseñadores que hay por este anillo de blogs me quedo con Scott de Warehouse of Rock, siempre conciso, pero que en los comentarios lo da todo y argumenta con mucho sentido y conocimiento de causa su posición respecto al disco o grupo en cuestión.

    ResponderEliminar
  4. Platón quedaría extasiado al ver su caverna.

    Bien, gracias por dedicarnos este post. Como tipo que tiene un blog de reseñas de discos pero que lo que es reseñar suele ocupar como un 20% del post de turno, agradecido hállome. Como admirador/portavoz de todos los escritores y poetas frustrados, sacar petróleo de una canción y ya no te digo de un disco es mú grande. Uno sabe que ha pasado a la eternidad cuando le corrigen una falta de ortografía en el título de una canción seis párrafos después o cuando José Fernández te saca alguna pega. Y ya si has comentado todos los discos de AC/DC con Bon Scott, eres Dios. Repetitivo, pero Dios. Soy un Dios dorado. Voy a salir al balcón para gritarlo. Reseñar el disco que sacaron muertos de hambre como Sea Hags o The Throbs, ah, priceless.

    "Pero el reseñador es como los grandes escritores: no busca la atención inmediata de la masa; le basta con que dentro de unas décadas alguien haya captado de verdad sus todopoderosas palabras."

    Desde aquí me autoproclamo el Kennedy Toole de los blogs.

    PD: ¿Y un repaso blog a blog? Pero del sector hardcore chungo. Apuesto que alguno de esos irían con estacas a por nosotros de ver el pie de foto de AC/DC. O si no, en general, popurrí de blogs. O tipos de comentaristas de blog. Desde aquí pido un post para el "Tales of Topografic Oceans and the Mother que los parió a Rick Wakeman".

    ResponderEliminar
  5. dani, dani , dani...jaja, me gusto tu reseña, que tipo mas certero, generalmente el cancion a cancion es el que mas jodido lo pone a uno, (y por cierto con lo que cuesta identificar tal o cual instrumento el martitrio aumenta, XD).. aunque en lineas generales es una actividad repetitiva si es que no andas muy prolifico de ideas o con una perspectiva diferente de las otras 999 reseñas anteriores del mismo disco, siemrpe se puede añadir algo mas..

    PD: lo de AC/DC me mató jajaa...!! toa la razón

    PAZ

    ResponderEliminar
  6. Jaaaaaaaaajajajaja. No creo pertenecer a esa categoría, porque poner una portada de un disco no es suficiente para hacer una reseña, ¿no? Qué cutre. Supongo que mi perfil es más de comentarista que de bloguera... Los blogs que sigo los leo a conciencia, comentarios incluidos, me pirra una tertulia, pero ponerme yo a escribir...

    ¡Pero mi blog tarda muy poco en cargarse!

    Besos!

    ResponderEliminar
  7. Tsi, lo ideal es recibir comentarios, porque está bien tener lectores, pero si éstos últimos no dicen de algún modo “estoy aquí”, uno no los puede tener en cuenta. Es como organizar una cena, pasarte horas en la cocina preparando unos platos cojonudos, y que los comensales, satisfechos y con la panza llena, no digan lo bien que se lo han pasado. A veces somos un pelín idiotas por creer que lo que no se expresa, no existe. Esto de recibir comentarios es -salvando las distancias xD- como tener amigos: quieres no estar solo, pero, a la vez, que las compañías “merezcan la pena”.

    ¿A quién no le habrá ocurrido eso que dices de dejar una posible reseña porque sientes que no alcanzas un mínimo, Sonámbulo? Es una tragedia, pero los informativos no dan cuenta de estos pequeños dramas. Cabrones… Por supuesto hay mil tipos de reseñas, y lo mismo con los autores, y con una epic metáfora puedes emocionar a alguien que todavía no le ha dado al play. La cuestión fundamental yo creo que va por ahí: ofrecer algo muy propio más allá de lo conocido por todos.

    Muy cierto, José, muy cierto. Hum, al final de este post va a salir un manual del perfecto reseñador.

    Aitor, el post sobre Tales… Algún día, algún día. La coña de los ACDC ya la he repetido tantas veces que, puedo decir, soy un Young de la vida. Lo que mola de tus entradas es que no hay nada previsible: la reseña puede ocupar un 60% o un 20%, y el comentario puede ser de 8 canciones o de 4. Eso está bien.

    Panxo, acabas de darme una idea: escribir una reseña sobre un disco excesivamente insulso; lo que es hacer algo interesante a partir de la nada xD Mucha razón, compañero.

    Lu, eres como José Fernández pero en flower power. Aunque yo no sé que odio más, si los blogs repletos de gifs que vuelves de mear y siguen cargándose, o aquellos que tienen escondido en una de las barras laterales un reproductor que se activa automáticamente y te da un susto de tres pares de cojones si tienes los altavoces al máximo. Arghsdfklsf. Lo tuyo es otra forma de decir “me encanta este disco”, y la peña, con sus comentarios, da sabor a la receta. Todos felices.

    ResponderEliminar
  8. ''o aquellos que tienen escondido en una de las barras laterales un reproductor que se activa automáticamente y te da un susto de tres pares de cojones si tienes los altavoces al máximo. Arghsdfklsf.''

    Dios, firmo esto. Música automática no, por favor.

    ResponderEliminar
  9. +1

    Encima no es que tengan la gentileza de ponerte la opción de escuchar su selección musical, es que entras escuchando tu música tranquilamente y de repente algo que no sabes de dónde viene porque encima tienes como diez ventanas abiertas y música puesta aparece a todo volumen. Espantoso.

    ResponderEliminar
  10. El momento de empezar una reseña es terrible jejeje. A veces es muy complicado por lo que comentas: que decir acerca de ese disco que no se haya dicho y más cuando se trata de algún clásico. Intento dar mi punto de vista y descubrir grupos nuevos que puedan resultar interesantes pero si ser pedante ni un gilipollas pretenciso.

    Saludos!

    ResponderEliminar
  11. Dios mío, soy un escritor de reseñas totalmente estereotipado!! Que jodidamente complicado es hacer las reseñas, y como muy bien dices, sobretodo el repaso a las canciones.
    Pero hacemos lo que podemos, y eso es lo que cuenta ¿verdad? Dime que eso es lo que cuenta.
    Seguiremos incansables, hablando de los discos de siempre, y repitiendo las mismas anécdotas. ¿Pero y lo que nos entretenemos?

    Saludos!!

    ResponderEliminar
  12. JMB, lo último que dices, that is the cuestion.

    Vinny, lo siento; la molonidad de las reseñas no se basa en el esmero que le pongas, sino en incluir al final un link de descarga (a 320 kbps. Menos es de pobres). Eso da a un blog proyección internacional; y atención de la SGAE y organizaciones similares, también, si xD

    ResponderEliminar
  13. Yo no puedo hacer otra cosa más que reconocer que tengo una forma demasiado predecible para (intentar) reseñar. Muy clásica, vamos, casi como la estructura que mencionas (contexto, influencias, repercusión, y repaso de las canciones...). Releyendo y restaurando algunas entradas durante los últimos dos meses, me di cuenta de lo aburridas que son varias de mis entradas, es por eso que últimamente me he planteado si continuar o no. Cada vez me es más difícil escribir para el blog.
    Por otro lado, muy certeras palabras se hallan en este post.
    Sí, adoro a Yoda.

    ResponderEliminar
  14. A mi jamás se me ocurriría intentar hacer una reseña de nada, no valgo un carajo para ello, y sin embargo si puedo sentirme en el grupo de que dependiendo de cómo esté hecha y si el grupo no me gusta realmente la dejo a medias.
    Prefiero una reseña personal de una persona que conozco o que me gusta como escribe, que una crítica perfecta y elaborada que me aburra como una ostra y que me deje con cara de tonta.

    Sobre los blogs megachachis que quieren compartir su música contigo y no son capaces de colocar la opción inicial de pause, mejor no digo nada, tal vez simplemente que.... les escacharía la cabeza

    ResponderEliminar
  15. ¿Qué me dices, Mojon? Con lo que aprecio yo tu blog... Traes muchos grupos que desconozco y otros que no me caen simpáticos, pero el trabajo que haces está muy bien. Cumples con tus objetivos; si éstos no te satisfacen, ¡cámbialos! Cualquier cosa con tal de no cerrar el chiringuito.

    Te creo, neko, te creo xD

    ResponderEliminar