sábado, 30 de julio de 2011

Mi Primera Comunión


El día anterior de tan pomposo evento hubo un ensayo general; era necesario: el cura conocía al dedillo su papel, pero esos canijos irreverentes... A esos hay que detallarles todo lo que han de hacer, y no perderlos de vista.
Yo estaba entre dichos canijos. Mi participación en la ceremonia tenía su momento culminante en la lectura de una petición, como las misses cuando intentan demostrar una falsa sensibilidad hacia las desgracias del planeta. Los padres se encargan de escribir las peticiones, y suelen ceñirse a esa la colección de frases solidarias que dejan de ser verosímiles cuando se pronuncian en un contexto de gasto elevado e innecesario: “que se erradique la pobreza”, “que se acabe el hambre en el mundo”. Me encantan esos “que se…”; presuponen que los problemas surgen por generación espontánea y terminan cuando la tierra los traga. Después del ensayo general, el párroco se dirigió a mí sugiriendo que había que recortar la petición. “Dile a tus padres que es un texto muy largo. Con cinco líneas mejor que mejor”, imagino que me diría. Claro, no había espacio para mítines, ni se podía romper el equilibrio con textos de cinco minutos rodeados de otros de quince segundos.

Te pido con cariño Jesús de mi corazón
Que las fábricas dejen de producir armamentos,
Que los Diez Mandamientos con las Leyes de Dios
No pasen al museo de la historia como un simple recuerdo,
que no se mueran de hambre los niños pobres Señor
y que se construyan escuelas para el progreso de los pueblos


En estas seis líneas quedó sintetizado el discurso (si, realmente la petición original era “un poquito” extensa) que mi padre redactó ilusionado, seis líneas que acusan a los productores de armamento y reivindican unos diez mandamientos que pasan por ser la recomendación ética más razonable del cristianismo. En el “que no se mueran...” mi padre relajó su espíritu combatiente. Luego ya se puso internacionalista con ese “que se construyan escuelas para el progreso de los pueblos”.
Como cualquier enano que nunca se ha dirigido a cientos de personas, yo estaba nervioso perdido. Me concentre en lo que tenía que decir e ignoré todo lo demás, así que no me fijé en el careto de mi padre. Supongo que tendría dibujada una sonrisa de oreja a oreja; al fin y al cabo su hijo leía cosas en las que él creía -y cree, aunque menos- con absoluta convicción; seguramente fue de los pocos -junto con el cura- que contribuyeron a inyectar algo de autenticidad a la ceremonia, a hacer que lo de ese día fuera algo más que meras apariencias e imágenes bonitas de cara al álbum de fotos de la comunión.

De un tiempo a esta parte la simpatía que siento por los creyentes (los de verdad) se ha incrementado en perjuicio del respeto que tengo por los que aprovechan las celebraciones religiosas como medio para mostrar algo a los demás: compasión, buen traje, etc. La combinación entre religiosidad e hipocresía o exhibición me resulta particularmente detestable. Las comuniones disparan lo repulsivo de ese coctel metiendo niños de por medio. Traje impecable, peinado inusualmente correcto. En las caras de los chavales que desfilan vestidos de marineros o capitanes de barco veo extrañeza; no actúan con naturalidad, como lo harían disfrazados en los carnavales; los padres les arrebatan su característica espontaneidad durante unas horas, no vaya a producirse algún desliz y en el DVD (antes VHS) aparezcan cosas feas.
En la comunión los niños son actores: interpretan poco, siguen un guión escrito por otros, y no tienen mucha conciencia de lo que están haciendo. Tal vez sea mejor referirse a ellos como el decorado.
Por supuesto no actúan sólo como autómatas: saben dónde están y qué hacen. ¿Y fe? ¿Fe tienen? ¿Hay algo de Verdad en una celebración religiosa en la que la relevancia de Dios es desplazada por la de los regalos? Por otro lado, no existen muchas posibilidades: si estás bautizado tendrás que ir a misa, y a clases de religión, enseguida la comunión. El orden está ahí; lo tomas o lo dejas.

10 comentarios:

  1. Como dicen por ahí: ¡Primer! Vale, no es mi tipo de música, pero ha molado que metas esta canción aquí. ¿Hay otra que pegue menos? Yo hubiera metido 'A working class hero', de Lennon, que llevo tiempo queriendo meter con calzador en el blog, pero no encuentro un post adecuado XD

    Dejémonos de coñas y al meollo: Me ha gustado mucho esta entrada, Dani. Y también que nos regales esas líneas que leíste en la comunión, esa celebración tan extraña, quizás el más absurdo de todos los sacramentos, hoy en día. Se supone que el bautizo es cuando uno es bebé (en mi caso fue distinto, me bauticé a los ocho años) y te da a conocer a la comunidad; la confirmación es más consciente, quien la haga; pero la comunión está en la edad equivocada, y menos tal y como se plantea: nada realmente que celebrar.

    Hay muchos que se la toman a la ligera, y bien por ellos. Reciben regalos y pasan del tema. Yo me lo tomé muy en serio y pedí que no me hicieran regalos, para rebelarme contra los compañeros que se lo tomaban a la ligera, en serio (aunque luego me cayeron algunos regalos). Siempre fui un poco radical, en su momento me veía como un pequeño santo de camino al cuerpo de Cristo. Fui monaguillo varios años antes de la comunión. Luego, poco después de la comunión, también fui radical al 'hacerme' ateo.

    Lo dicho: Los 'creyentes de verdad' para mi son en todo caso las personas ya con unos años, al menos mayores de edad... Un crío de diez años no ha pasado aún por ninguna 'crisis' ni búsqueda de identidad, así que yo a eso le llamaría otra cosa. No me gusta la comunión, no solo por lo externo y contingente a nuestra época (regalos, ropa, peinado, comida familiar en restaurante) sino porque está planteada en un momento equivocado, válido en otras épocas y sociedades, absolutamente falso hoy en día. Creo que, como ejemplificas con tu experiencia, lo único verdadero ahí es la esperanza y la ilusión de unos padres en el futuro de sus hijos. En cuanto al sacerdote... Bueno, hay de todo XD

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  2. Acabo de vivir un bautizo un tanto bochornoso, que para el caso es lo mismo, si no peor, Dani. Siendo navarro y educado en colegio de curas, sé de sobra de lo que hablas. A día de hoy (y hace muchos años ya) soy ateo, no creo en Dios a pesar de mi educación, y he sabido quitarme los miedos irracionales que me enseñaron. Los creyentes en general merecen mi respeto (aunque sepa que ellos son los que tienen que probar la existencia de Dios, y no al contrario), pero la Iglesia Católica es repugnante. Hay asuntos como los homosexuales, los métodos anticonceptivos o el aborto en que sus posturas parecen fascistas. Aunque es verdad que hay miembros y organizaciones de la Iglesia que hacen mucho por el prójimo, no lo niego.

    Bueno, al final desvarío, y lo que quería decir es que me gustado mucho tu entrada (y tu padre).

    Saludos.

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  3. jajja tu papa es muy bakan dani!!
    resumiendo mi corta historia con la religion: nunca me han bautizado al menos por la iglesia catolica...mi abuela dono un terreno por cien años a un aiglesia evangelica-pentecostal... creo que con el tiempo mis creencias van por el lado de la pachamama, aunque respeto la religiosidad de las personas, por poco autenticas que sean la mayoria de las veces...eso, eso es todo..jaja

    buen post y saludos mr.Dani

    PAZ

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  4. Cuando he visto el título del post y un video de Mötley Crüe? -Mejor dicho, ESE video de Mötley Crüe?- el descojono ha sido grande, así, de entrada. Ni idea de esos ritos previos. Coñas aparte lo escrito por tu padre seguro que era más cristiano que el resto de textos. Que seguro que parecerían lo mismo que la carta a los Reyes Magos. No lo sé, ni siquiera he ido a una comunión. Lo que sí me parece grande es lo que dices. En mi opinión la religión debería ser algo que aceptas conscientemente cuando eres adulto. De hecho en un principio el bautizo se hacía siendo ya adulto. Si os apetece, podemos hablar de baptisterios de planta circular. Cada día está más jodido creer. Ya somos dos del "la simpatía que siento por los creyentes (los de verdad) se ha incrementado en perjuicio del respeto que tengo por los que aprovechan las celebraciones religiosas como medio para mostrar algo a los demás".

    Salutten.

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  5. ¿Y la foto qué? La imagen, en estos casos, es sagrada, jeje.

    Yo creo que todos interpretan [desde el cura hasta los padres] excepto los niños, que se lo viven de verdad, independientemente de si son creyentes o regaladores de regalos.

    Un saludo,

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  6. Me gusta la mención que ha hecho Sonámbulo de la búsqueda de la identidad. Religión e identidad son temas bastante cercanos, y manda cojones que la introducción y asimilación de una creencia determinada tenga momentos clave en la infancia y la adolescencia, cuando aun queda mucho del edificio mental del niño por construir (si, he descubierto America). Realmente no sé que pinta la religión a esas edades, salvo que el fin sea incrustar de por vida en la persona una serie de dogmas de cara a tener una sociedad más "manejable".
    También hay que tener en cuenta que estas celebraciones vienen de largo, de cuando la gente era dogmática a saco; pero los tiempos han cambiado, y lo que vemos hoy es el resultado de juntar catolicismo, modernidad y capitalismo de consumo. El capitalismo y los señores con sombrero de copa han jodido todo. Ahora hasta Richard Gere participa en anuncios de empresas automovilísticas. ¡La perdissión!

    Con el temita inicial no he tenido mayor problema; cualquiera de Mötley Crüe servía.

    Sonámbulo, para la comunión yo te habría regalado una colección de cintas con las mejores adaptaciones filmográficas de Drácula.

    Gonzalo, será que yo tengo enraizado el prototipo de cura majo. Son la cara amable de una institución reaccionaria.

    Panxo, págano, ¡largo de aquí! No, en serio, haces bien; parece que has elegido tu credo muy conscientemente.

    Aitor, le pedí hace un tiempo a mi padre que, cuando pudiera, buscara el texto original, el tocho. Ese rezumará ideología por los cuatro costados. Aunque, bien pensado, casi todo es ideológico.

    Kez, no habría venido mal una foto, no; en plan "Dani nosecuantos, de cristiano y capitán de barco a relativista moral en sólo once años".

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  7. Con la foto habrías rematado el post, Dani, ahí, con la carita de haber visto a la Virgen María, debajo del vídeo de Mötley Crüe... Me gusta lo que escribió tu padre, se nota que le dio vueltas a la petición y no tiró de frases hechas.
    Yo seguí el orden establecido hasta que pude pensar por mí misma: hice la primera comunión absolutamente convencida de la existencia de Dios y, sobre todo, muy acojonada por su omnipresencia. Pero poco a poco me fui alejando de la Iglesia, empezaron a olerme mal muchas cosas, sobre todo la confesión, un instrumento claramente pensado para espiar y controlar la vida íntima de las personas. La hipocresía, la obscenidad de muchas celebraciones, la caridad mal entendida, las declaraciones oficiales sobre el uso del preservativo, la homosexualidad o el aborto... muchas cosas me llevaron finalmente a decidir apostatar. Además de escribir una carta al Arzobispado explicando los motivos, tuve que ir a la parroquia donde me bautizaron a pedir mi partida de bautismo. El colmo de los colmos fue cómo trató el cura de hacerme cambiar de opinión, fue una conversación surrealista, intentó meterme miedo con historias que funcionaron cuando era pequeña e impresionable, pero que ahora me dan primero risa y después rabia. Así que ya no pertenezco a la Iglesia católica. Tampoco creo en Dios, pero curiosamente sigo muchos de los preceptos cristianos como la que más y tengo muchísimos amigos creyentes. No tengo fe, pero sí valores, la educación que he recibido y la cultura que me rodea ahí están, forman parte de mí. Digamos que he tomado lo que me gusta y he rechazado lo que no.
    Besos!

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  8. La 1ª comunión no deja de ser un rito de transición, de la infancia al mundo adulto (antes, claro, que ahora por el medio se ha metido la adolescencia) como muchos otros que hay por el mundo. Por lo menos no tenemos que irnos solos al medio del monte a matar una cabra con el meñique (o algo)

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  9. Oh Dani, me pregunto cómo serían tus textos si vivieras en un país tan católico como México, en donde la hipocresía religiosa está elevada a niveles tan alarmantes. Las primeras comuniones, los bautizos, las fiestas de XV años, incluso las bodas...todas esas cosas me parecen bochornosas. Coincido un poco con Gonzalo. De pequeño mis padres solían obligarme a ir a misa y a la iglesia. Posteriormente me alejé completamente de esa religión y, si bien no soy ateo, tiene años que no piso una iglesia. Es una parte de mi pasado que prefiero olvidar :S

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  10. Que decepción... esperaba ver incluida foto de comunión con la típica cara de panoli.

    Me gusta lo que escribió tu padre, aunque leer peticiones a dioses y demás siempre me da cierto repelús, pedirlo a la nada sería lo mismo pero me gustaría mas.

    Actualmente el tema de bautizos, comuniones y bodas me parece una auténtica farsa. Respeto a los creyentes, pero no a esa gente que se casa por la iglesia porque así "es mas boda" cuando no creen en absolutamente nada. Luego llega el bautizo y la comunión de los crios simplemente porque todo el mundo lo hace, es lo normal, y lo que mola poder dar un fiestón en el que te gastas una auténtica pasta, qué mas da que el crio se cague en dios a la puerta de la iglesia si no lo escucha nadie (verídico...), que importa si lo único que quiere es sacar pasta y regalos (anda!! como sus padres en la boda... de quién habrá aprendido?)

    Yo no quería hacer la comunión y la tuve que hacer. Mis zapatillas para el cole estaban rotas, pero ese día pude estrenar unos horribles e incómodos zapatos blancos.

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