sábado, 2 de julio de 2011

Dvořák: 9ª Sinfonía "del Nuevo Mundo"

Recuerdo, con mucha más claridad que todo lo referente a la literatura renacentista o a la Generación del 98, un comentario de mi profesor de literatura universal: “si empezáis un libro y no os gusta u os aburre, abandonadlo”; sugerencia paradójica e hilarante al ser hecha por un funcionario que no concede el aprobado a sus alumnos si estos no se han puesto manos a la obra con lo que para ellos son soporíferas lecturas. Más allá de estas interesantes contradicciones, y sin desmerecer un consejo formulado con toda la buena voluntad del mundo, prefiero la auto-exigencia en la que tanto insiste otro profesor al que he tenido la gran suerte de conocer; auto-exigencia entendida como disfrutar de lo conocido sin dejar de invertir esfuerzo en una ampliación de los horizontes propios que, a la larga, proporciona muchos frutos. Esta especie de “voluntad de mejorar” puede aplicarse a todas las parcelas de la experiencia en la que las aspiraciones hayan desbancado al conformismo. Pienso en el caso de un atleta sacrificado, en el de una sencilla chica que está dando sus primeros pasos con la guitarra eléctrica y, en general, en cualquier aprendizaje. Pienso además en cosas que aparentemente no tienen nada que ver: la música y la literatura (en el sentido de leer y escuchar). Por supuesto todo mi respeto para aquellos que en dichos ámbitos se quedan con lo que les gusta y no salen de ahí. Ahora, yo me identifico más con los que ponen todo su empeño para concentrarse y comprender unas páginas que, hasta el momento, eran terreno desconocido; o con los que se pelean con un disco hasta advertir su sentido (esos que se dice “hay que escucharlos dos o tres veces para empezar a saborearlos”). Iba a decir que en mi relación con la literatura o la música ha habido aspiraciones; nada más lejos de la realidad: nunca tuve planes, ni excéntricos proyectos de superarme a mí mismo; sólo curiosidad, mucha curiosidad, y afán de ampliar los horizontes en fiero combate contra la pereza. Estoy seguro de que si hace dos años y medio no hubiera hecho un asalto frontal a la música “clásica” sirviéndome de varios libros de la biblioteca y de la información que encontraba en internet, hoy no habría escuchado de nuevo (pero con la fascinación y la emoción de antaño) la 9ª Sinfonía de Dvořák ni escrito una entrada sobre ella.

La foto más divertida que encuentro. Imaginaros el resto.

Pero vayamos al grano. Es 1891 y Dvořák disfruta de reconocimiento en toda Europa; doctor honorífico por Cambridge, profesor de composición en el conservatorio de Praga, doctor honorífico en filosofía... lo que se dice un tipo admirado. Como a muchos de sus coetáneos, lo que más ha prendido en él del periodo romántico es el fervor nacionalista por el que los compositores no sólo dejan de rehuir el folklore de sus respectivas naciones sino que lo incorporan en sus partituras. Es por tanto comprensible que Dvořák, al llegar a EEUU para dirigir el Conservatorio Nacional de Nueva York (no sin disgusto por tener que abandonar su querida patria), pusiera especial atención en la música popular norteamericana, que él identificó con la de los indios y la de los negritos. La escena sucedió tal que así:

-Dvořák: Oh, hermosos territorios distinguen a vuestra nación. Qué magnífica expresión musical ha debido de crecer sobre esta fértil cultura; muéstremela, por favor.
-Yanki: Bueno, mi primo George toca el banjo y…
-Dvořák: ¡Qué bromas se gastan ustedes! Yo me refería a la música típicamente india, rica en texturas y prominente en ritmos.
-Yanki: ¿Los… indios? Digamos que no se encuentran aquí.
-Dvořák: Ah, claro; están de gira por Europa.
-Yanki: No precisamente.
-Dvořák: ¿Por Asia?
-Yanki: No.
-Dvořák: ¿Grabando un sencillo para ayudar a Haiti?
-Yanki: A ver, tío, no hay indios que valgan; los hemos masacrado, dejando, eso si, una parcelita para los que siguen vivos.
-Dvořák: ¿Cómo dices? -pregunta con estupor-.
-Yanki: Lo que oyes.
-Dvořák: ¿Y los negros? Traedme a los negros y su música, al menos.
-Yanki: Esos son seres inferiores.
-Dvořák: ¡Dimitri -dice gritando a su ayudante-, pon en marcha el opel corsa! Nos piramos.

Siendo honestos, tal conversación nunca ocurrió. Dvořák permaneció en América, y allí compuso su más famosa sinfonía, la del “Nuevo Mundo”. Es habitual, al leer sobre ella, encontrarse con comentarios que hablan de las influencias que la música negra y nativa tuvieron en la citada obra, razón por la que el oyente aficionado puede quedar confundido al no identificar en ella atisbos de jazz o figuras tribales. Dicho desaguisado nace del equívoco de Dvořák, que creyó valerse de la música tradicional norteamericana cuando lo único a lo que tuvo acceso fueron ciertas canciones populares que distaban mucho de ofrecer una imagen completa de la cultura autóctona.

Aunque cualquier anécdota al respecto queda en suspenso ante el primer movimiento de la sinfonía, y ante el segundo, el tercero y el cuarto. Como ya habrá tiempo para deleitarse con sus 40 minutos, yo os invito a que, mediante dos pequeñas escaramuzas, os adueñéis del Largo y del Allegro final, por ese orden; de la serenidad más entrañable a una sacudida cuyo motivo musical seguro que os es conocido.

II - Largo:


IV - Allegro con fuoco:

13 comentarios:

  1. Links de descarga:

    -En FLAC:
    http://www.mediafire.com/?c2nd5mlra56t6es

    -En DVD (rapidshare, fileserve y filesonic):
    http://clasicaendvd.blogspot.com/2011/06/karajan-dvorak-symphony-no-9-dvd-2124.html
    http://www.taringa.net/posts/musica/4212208/DVD-Full-Sinfonia-9-Dvorak---Karajan-y-Filarmonica-de-Vien.html
    Que no os engañen esos 2,82gb; merecen mucho la pena. El sonido y la grabación son excelentes y, si bien el DVD no es imprescindible, ver a la orquesta además de escucharla ayuda mucho a conocer la estructura de los movimientos y a introducirse de lleno en la sinfonía.

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  2. Ah, esos profesores que se contradicen a sí mismos. Bueno, se contradicen porque les buscamos las vueltas para autojustificarnos. We are the worst. Sabias palabras bro, si uno cayese en el total conformismo intelectual, estaría muerto. Joder, estoy con 'Sweetheart of the Rodeo' de los Byrds con Gram Parsons. Es en esencia country. Estoy escuchando country. Jarl. No es lo mismo que lo tuyo con la música clásica, pero ya me entiendes. Aunque de alguna manera los Byrds ya son música clásica, aunque sea del siglo XX. Es más, por lo que cuentas tiene hasta su relación, no deja de ser un viaje a las raíces de la música americana, aunque desde otro enfoque, claro. Sobra decir que ya está en el disco duro. Tendré que hacer una carpeta aparte para los discos que me bajo gracias a ti y que en algún momento no determinado escucharé y diré "joder, si es que estaban cuajanudos" xD

    PD: La foto es hilarante, no seas tan sexigente. No puedes pedirle a Dvorak que sea Keith Moon:

    http://imagecache6.allposters.com/LRG/26/2657/OVQMD00Z.jpg

    xDDDDD

    PD2: Estuve leyendo el post del otro día. Bueno, ya lo debatiremos in person. Malditos sociólogos.

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  3. Me encanta esta Sinfonía, Dani. Ver a la orquesta en acción es mucho mejor que solo escucharla, verdad, y ya si es en vivo y en directo, la experiencia se convierte directamente en brutal. A mí me gusta mucho la música clásica y no habría llegado a ella sin esa curiosidad de la que hablas, que en mi caso es casi enfermiza.
    Aunque yo haya abandonado pocos libros, por cabezota más que nada, creo que el consejo de tu profesor es bueno. Hay muchos libros y poco tiempo, empeñarse en leer algo que no te está gustando es un poco masoca. Tampoco digo abandonarlo en la tercera página, una oportunidad hay que darle porque la cosa puede dar un giro inesperado, pero empeñarse en plan "esto me lo termino yo por mis cojones", como que no merece la pena. A lo mejor no es el momento de leerse ese libro, y es más adelante...
    Otra cosa es el plan de estudios de marras. Nunca he entendido que haya que leerse determinados libros por obligación, por muy representativos que sean de la literatura española o universal. Creo que es contraproducente y puede espantar a mucha gente joven de la lectura, en lugar de acercarla. Leer "Coplas por la muerte de su padre" es una tortura, prefiero ver a un chaval leyendo un cómic con ganas que uno de esos libros a desgana. Primero que descubra lo apasionante que es leer, lo que sea, después ya vendrá la curiosidad y todo lo demás, ¿no?
    Besos!

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  4. Aitor, me halagas. ¡Una carpeta para mis recomendaciones! O para las que no resultan muy apetecibles de primeras. Ya de paso bájate el Live (xD). Dos de los tres comentarios de la entrada te dicen que mola, y eso, por tratarse de música viejuna-viejuna (aunque la 9ª de Dvorak es un clásico), es más o menos extraordinario. Y si no has visto los vídeos que he colocado, ponte el primero, el del “Largo”, y dime si no alucinas en colores cuando el corno inglés entona esa melodía. En cuanto a la foto de Keith… así cualquiera encuentra imágenes jachondas xD

    Lu, algún día me gustaría presenciar un concierto de música clásica; no uno cualquiera; tiene que interpretarse alguna obra por la que yo sienta predilección, y quedarme allí, embobado. ¿La gente suele mantener las formas? ¿Y cuando se les ponen los pelos de punta, o cuando quedan boquiabiertos, o cuando esa lagrima empieza a deslizarse? Yo no podría permanecer imperturbable.
    Muy cierto tu observación; el tiempo es limitado, y llegado un momento, hay que empezar a ser selectivo, y eso implica abandonar de vez en cuando la tozudez por terminar lo que se empieza. En ese sentido, mi profesor tenía razón.

    Un saludo a ambos

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  5. Un post muy interesante. El caso es dejo las escuchas para mañana, porque ahora estoy con heavy (en realidad es simple jebi).

    Estoy de acuerdo con lo que dices, creo que ese sería el ideal a seguir, de cara a aprender, conocer y desarrollarnos. Si no ponemos un poco de empeño, no avanzamos, como en todo. Eso si, en la literatura me cuesta horrores hacer eso, y siempre he hecho como dice tu profesor (por cierto, gran contradicción, sí señor). La verdad es que he tenido un olfato especial para los libros: Casi nunca empiezo uno si no intuyo que me va a gustar o interesar. Es lo malo, por eso pocas veces hago caso a las recomendaciones genéricas acerca de libros. Pero si, eso quiero ir cambiándolo. De momento solo leo sobre lo que me interesa aquí y ahora. Afortunadamente tengo intereses muy variados.

    En cuanto a la música, voy a mi ritmo poco a poco. No quiero caer en una postura intelectualista, por decirlo así, por querer pedalear más rápido de lo que debo. Mmm... ahora mismo no tengo tiempo para explicarme, quiero decir simplemente que prefiero disfrutarla antes que conocerla.

    He encontrado esta imagen: http://userserve-ak.last.fm/serve/_/204407/Antonn+Dvok.jpg
    tampoco es graciosa, tienes razón. Al menos ahí me recuerda a Willy el de mantenimiento. Gran tipo, este Deborac.

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  6. Posiblemente media hora + photoshop harían que el amigo Deborac se convirtiera en Willy; al menos en esa foto. Gran observación. Si realmente dejaste las escuchas "para mañana" espero que te hayan gustado. En verdad esta sinfonía te la recomendé hace unos meses, no sé si lo recuerdas xD

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  7. Si, de hecho lo escuché hace unos meses, y la curiosidad me llevó a leer por Internet más cosillas. Iba a decirlo, pero para qué. Además, no importa, porque con escuchar esto una o dos veces no vale, no es precisamente Piperrak.

    Ayer escuché el primero, ahora me pongo los tres. Es muy bueno, pero ahora que lo pienso, poco puedo decir de ello y del porqué. Si dejamos la crítica musical a un lado y nos quedamos solo con el gusto y lo que siente cada uno, hay demasiadas cosas fuera de las partituras y sus interpretaciones que nos influyen para que nos decantemos más por esto o por aquello. Por ejemplo, la evocación de algún recuerdo que asociamos a una canción o una obra. No digo que sea tremendamente importante, solo que también está ahí. Me pasa con Tchaikovski o Grieg, ya te dije. O puede que me equivoque y que sencillamente me guste mucho su música.

    Volviendo al otro tema de tu post, cuando dije que no quería que lo 'prestigioso' me influenciara demasiado, me refería solo a mi valoración sobre ello, no a escucharlo o no escucharlo. Ya sabes, abordar algo con sinceridad, en primer lugar con nosotros mismos. Por otro lado, hay muchas cosas que requieren cierta educación para poder valorarlas como merecen. A mi una ópera de Pepperoni puede parecerme un truño, pero si ni siquiera he escuchado a Verdi, es normal que no entienda a Pepperoni... Hace falta educarse en muchas cosas para poder incluso sentirlas, en la música como en lo demás. Por eso, mayormente, opino como tú.

    PD: No, no existe ningún compositor de ópera llamado Pepperoni. Pero molaría, ¿que no?

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  8. Muy necesaria la aclaración final. Ya me estabas viendo buscar al amigo Pepperoni en Google.

    Al mencionar las partituras pensaba que ibas a hablar del binomio técnica - emoción, pero no, te has metido más bien con esa particular sensibilidad configurada por la experiencia, algo que viene muy a cuento si el tema es los motivos que nos llevan a preferir unas cosas u otras. Como curiosidad añadir el aparente rechazo que algunos críticos sienten por la 9ª de Dvorak; debe ser excesivamente "exuberante" para ellos.

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  9. Ya has conseguido que les robe el ancho de banda a mis compis de curro, primero viendo los videos, y segundo descargándome el concierto (pero uno en mp3 buscado por mi misma). Me servirá para tranquilizarme en los momentos que quisiera arrancarle la cabeza a mas de uno.

    Ya conocía esta obra, aunque la verdad es que no recordaba el compositor ni el título ni nada de nada (para variar), pero en parte opino como sonámbulo. Esta música tiene para mí algo demasiado personal y evoca demasiados recuerdos o sensaciones como para que me sea indiferente de alguna manera. Yo también tengo pendiente ver en directo algo así, y si ya solo de escucharlo se me pone la piel de gallina, creo imposible el que pueda resultarme imperturbable, de hecho me parece una verdadera lástima que no haya mas gente dispuesta a escuchar algo así sin prejuicios de ningún tipo, y así igual con otros muchos estilos musicales. Menos el reggeaton, que debería desaparecer del mundo (y si me apuras, también sus seguidores), habría que intentar escuchar un poco de todo para poder juzgar.

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  10. Ya que se menciona el reggaeton, estoy obligado a mencionar el... ¡reggaeton sinfónico!

    http://www.youtube.com/watch?v=qhQKscqwsEo

    Esta es una de las canciones de Reggaetón Sinfónico. Aquí la caratula:

    http://bp3.blogger.com/_WSmDZz6kU-I/R6fGk3kz9WI/AAAAAAAAAj0/3KE316lWw0g/s1600-h/reggaeton+sinfonico.jpg

    ¡Exacto, es Beethoven en plan gangsta malote junior! Superad este horror, jarl.

    Por cierto, neko, ¿lo de buscar la sinfonía en mp3 es porque el formato FLAC no te rula? Con reproductores como el BSPlayer se escucha, y es calidad cd, hoygan. A los que pasan de los chaikoskis, debussys, mendelsons, etc por simple prejuicio, pues... hum, lo siento por ellos.

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  11. Dios santo, qué atrasado estoy con tus entradas y con las de muchos otros blogs que adoro. Déjame decirte que la entrada es fascinante, y la parte de la conversación imaginaria (aunque probable) fue realmente hilarante. Y el archivo, me lo llevo.


    PD: Reggaton sinfónico, FTW!!!!

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  12. anda, pues no sé si rula el flac, pero el caso es que estoy en el trabajo y no me apetecía trastear, en casa además tampoco me gusta porque a la hora de pasarlo al mp3 o grabar un disco luego no tira.

    Dónde has encontrado esa mostruosidad de video? te juro que siento ganas de matar al escucharlo, no vuelvas a hacer eso, no se dónde vives, pero puedo buscar!! jajaja

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  13. la seccion del allegro con fuoco la habia oido en una pelea de animeeeee!!..jajaa..

    de todas maneras lo baje completo y me gusto bastante (de hehco me puse un traje elegante, fume un puro, mientras hablaba en un tono siutico y de intelectualidad fingida..já..para escucharla al completo XD)..

    no ya en serio..me encanto..!! buena recomendacion


    PAZ

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