martes, 21 de junio de 2011

No me gusta este mundo Vol. XVII

En episodios anteriores, In the wake of Poseidon alertaba sobre los peligros de la tarima, del power point y, en general, de la funesta unión entre las nuevas metodologías educativas y los profesores (la secretaría de Igualdad prefiere que hablemos de "enseñantes") mediocres. Pues bien, me dispongo a dar pruebas de lo que en aquel momento era infértil teoría. Tengo un examen importante dentro de varias horas, pero lo primero es lo primero: denunciar públicamente un suceso mitad indigno, mitad lol. Procedo.

Hovland, Lazarsfeld, Klapper, Gerbner, Meyrowitz, Lucas Marín, Van Evra, Berelson, Gaudet, Lewin, White, McCombs, Shaw, McQuail, Winick, Dader, Bandura, Brewer, Nakamura, Lasisi, Onyehalu, Tichenor, Donohue, Olien, Thunbert, Noelle-Neumann.

Estos tíos, por lo visto, eran estudiosos de la comunicación -y otros menesteres que ahora desconozco-. Más allá de nombres como "Lasisi" o "Onyehalu", que te hacen sentir como Homer Simpson en la escuela de payasos, sorprende que un power point de treinta páginas incluya referencias a todos y cada uno de los citados expertos (en las propias páginas del mismo, no en un inexistente apartado dedicado a la bibliografía). Primera pregunta: ¿para qué tantos autores que al alumno le van a resultar indiferentes? Respuesta: para absolutamente nada. Segunda: ¿El enseñante conoce al dedillo todo lo que decían los comunicólogos esos? Respuesta: que va, ni puta idea. No voy a dar pruebas de lo último porque entonces entraríamos demasiado en materia; y además, ¿cuándo he mentido yo en este diminuto espacio de la internet?

Un compañero afirmaba hace semanas que había que acabar con los autores. Ni estaba ni estoy de acuerdo con mi compi; por un lado, porque el conocimiento se puede organizar bastante bien mediante los nombres de los tíos que concibieron las ideas; por otro, porque ha habido mentes extraordinarias que "por si mismas" han conseguido dar pasos de gigante. Ahora, tampoco soy partidario de que sea el propio autor y no sus ideas el que cobre autoridad (o sea, considerar que el tío tiene razón no por lo que dice, sino por ser él), y mucho menos de citar a autores que no se conocen a fondo como hace nuestro/a querido/a profesor/a (así garantizo su anonimato, pues soy una bellísima persona). ¿Por qué algunos/as profesores/as nuevos/as se empeñan en hacer gala de una erudición que no poseen? ¿Les cuesta mucho distanciarse de un rol que no pueden mantener y lograr un consenso con los alumnos para aprender entre todos sin necesidad de pedantería?

Joder, todavía quedan unas cuantas horas hasta el examen. Como la mayoría de los mortales, odio dicho espacio de tiempo. En los días previos suelo suspender todas mis lecturas con tal de gastar neuronas sólo en lo concerniente a una determinada asignatura, de modo que no sé con que ocupar ciertas horas en las que no estudio, ciertas horas como estas. Menos mal que tengo un blog con el que mato dos pájaros de un tiro: no muero por la desazón pre-examen y, encima, hago crítica de las instituciones. Imposible encontrar un momento mejor para cagarme en los examenes; si bien no hay nada peor que uno diseñado por el típico profesor idiota, yo voy más lejos: el examen, como herramienta de evaluación, es pura inutilidad; nació en el momento en que la educación se convirtió en un servicio destinado a las masas y era imposible una atención individualizada: había que instaurar un medio efectivo de selección para una cantidad ingente de personas. El examen, para discriminar a los válidos de los ineficientes (en pocos años el vicio, las deficiencias y toda clase de incapacidad serán absorbidas por el término "ineficiencia") está de puta madre. ¿También para evaluar los conocimientos de un estudiante? No, pues no mide ni la creatividad, ni el grado de interiorización, ni la capacidad argumentativa y relacional, ni nada que vaya más lejos del vómito apresurado de los conocimientos que permanecen -por poco tiempo- tras el absurdo, irrisorio y desperdicia-energías proceso de memorización.

Y ahora, amado lector, por haber soportado mi colérico mensaje, te obsequiaré con estos dos loleantes videos.

Antonio Jimenez, el hombre que aspiraba a vender en la teletienda y quedó en moderador mendigante:

Pánico molón:

9 comentarios:

  1. Pues... bueno, qué te voy a decir, a estas horas la semana que viene estaré apurando para Historiografía, que es precisamente un sangriento reguero de nombres de teóricos que no aportaron nada porque la Historia que se estudia y se aplica es la tradicional y no fumadas de Foucault y cuatro colgados más. De Comunicación me abstengo, porque cuando le estudié me parecía todo más ridículo. Lo inquietante es que es la primera vez que leo esos nombres xD

    ¿Los exámenes? Tendrían que ser orales, comentarlos con el profesor. No regurgitar. Y trabajos y exposiciones. Pero eso no lo quiere nadie.

    "Este detector de radares... totalmente legal" xDDDDDDDDDDD

    WHERE DO I GO?!?!?!?! IT'S HITTING MEEEE I'M SO DEAD xDDDDDDDDD

    ResponderEliminar
  2. Yo en este asunto de los exámenes divido por un lado:

    a)Lo que yo particularmente prefiero.
    b)Lo que me dice la razón que sería mejor.

    Soy de esos que prefieren estudiar para un examen, aunque sea solo uno y aunque me juegue mucho (me gusta el riesgo, me pone XD) antes que hacer mil trabajitos, tal y como se va imponiendo poco a poco.

    Por otro lado, opino que lo ideal sería un término medio, ir eliminando el método de los exámenes (a mi pesar), ya que se basa en el viejo modelo de conocimientos anclados y oxidados memorizados de memoria VS procedimientos, creatividad, etc. Pero sin llegar al extremo que se está imponiendo en algunos sitios, pues en mi opinión saturar con trabajos al alumno solo sirve para que el alumno se vuelva inmune (como con los antibióticos), aprenda a salir del paso haciendo una pila de trabajos y no le meta ganas ni ilusión.

    Me encanta hacer trabajos, pero solo de los temas que a mi me gustan o interesan, del resto, como a todo el mundo, pasaría bastante y memorizaría, que para algo tengo (o tenía, que los porros son muy malos) buena memoria.

    Afortunadamente a ninguna universidad ni colegio le importa mi opinión. Y me alegro, porque a veces no soy muy razonable :P

    PD: Hace tiempo que dejó de sorprenderme, pero recuerdo mi cara la primera vez que vi a Antonio Jimenez publicitando algo en medio del debate como si no quiere la cosa, con su voz de Don Alonso Quijano recitando el Amadís de Gaula.

    ResponderEliminar
  3. ¿Qué tal el examen? Ligeramente mal, aunque la caligrafía y la calidad de redacción fueron notables. Una pena que eso no cuente un pijo xD Ahora trataré de aprobar una optativa de 6 créditos estudiando tan sólo 29 horas. A mí también me gusta el riesgo xD

    Y si, Aitor, exámenes orales molarían mucho; se podrían expresar más ideas en menos tiempo y cosas así.

    ResponderEliminar
  4. Muchas veces pienso en ponerme de nuevo a estudiar y la verdad, me quitais las ganas... con la mala memoria que tengo miedo me da, y el enfrentarme a estas alturas con profesores con ganas de quedar en ridículo demostrando que no tienen ni puñetera idea no me apetece nada de nada.

    Que ya conocemos ese dicho de dime de que presumes y te diré de que careces. Pues está claro que el que tiene que poner el nombre de quince tios (para mí todos desconocidos) para que parezca que domina la materia es que es patétito en aquello que intenta enseñar. Y así va la educación hoy en día.

    Sobre el sistema de educación, sí, es una auténtica mierda, falla por completo, pero desde hace tiempo y encima cada año que pasa tienen que bajar el nivel para que los alumnos puedan aprobar.
    Yo puedo decir con verguenza que he olvidado practicamente todo lo estudiado hasta el momento.

    El video del primer gacho es muy patético... pobre, si no sabe ni qué decir, le podrían haber hecho al menos un guión! xD

    ResponderEliminar
  5. Se nota mogollón cuando un profesor se pone a citar para compensar su ignorancia en la materia; nada que ver con la sabiduría y pasión que ciertos sujetos con mucha cabeza manifiestan a la hora de hablar de libros o autores. Lo de siempre: hay de todo (no sé por qué termino siempre diciendo eso xD); también en las facultades. A estas alturas mi consejo es: si ya tienes una formación con la que salir adelante las próximas décadas, ólvidate de la universidad; estudia por tu cuenta todo lo que quieras. Al final la única diferencia entre ser autodidacta y universitario consiste en que los primeros no se dejan la cartera en la matrícula y la vida en los meses de exámenes. Lo que sí viene siendo apropiado es conocer a algún tío/a que sepa mucho de la materia y te aconseje cuando se lo pidas.

    ResponderEliminar
  6. Bueno, si 'me se' permite aconsejar también a Neko: Lo que dice Dani tiene mucha razón, pero solo valdría para las personas muuuuy resueltas, tipo superhéroes de Marvel. Los demás necesitamos estímulos varios para estudiar. Yo leo cosas de temas diversos que me interesan, aunque no tengan que ver con lo que haya estudiado, pero una cosa es leer y otra estudiar de forma sistemática. Te recomiendo, si quieres, matricularte en la uni, ya sea a distancia o presencialmente, porque no hay nada como eso para estudiar. Y eso sin contar las ayudas, compañeros, libros... Es lo mejor. Los exámenes son un mal menor, y un estímulo.

    Cuando yo estudié filo, en mi clase se matriculó un señor ya con sus setenta y muchos. Podía haberse metido al 'Aula de la experiencia', yendo casi a las mismas clases, pero nos dijo que allí no les hacen exámenes, y que por tanto no motiva tanto. Él quería estudiar en la universidad, a su ritmo, pero de la manera estándar, aunque tardase muchos más años o ni siquiera acabase la carrera. Yo pienso lo mismo. De hecho, el año que viene quizás (como lujo, así que no creo que lo haga), o si no otro año, me matricularé a Historia o Historia del arte por la UNED.

    ResponderEliminar
  7. La vida universitaria es la vida mejor. Sobre todo cuando se estudia algo que gusta. Snif. Qué recuerdos.

    ResponderEliminar
  8. Toda la razón del mundo, hoyga. No sé como no me he percatado de los estímulos, máxime cuando mis mayores entrenamientos a nivel intelectual han sido a causa de la presión universitaria.

    ResponderEliminar