domingo, 26 de junio de 2011

En busca de un principio racional y mah o menoh objetivo

Hora de filosofar, amigos. En breve quiero dejar de usar el blog como un depósito sobre el que verter mis irregulares observaciones sobre lo mundano; o, mejor dicho, dejar de usar el blog sólo para eso; la idea es que haya variedad, porque no siempre se puede estar pensando.

El tema al que me voy a referir es todo un clásico en la historia del pensamiento; llegué a él hace tiempo y, sin preverlo, he decidido dedicarle una entrada.
La cuestión central: ¿Por qué, si me sale de los cojones, no voy a coger un cilindro y a curtirte el lomo con él para, acto seguido y aprovechándome de la vulnerabilidad en la que te he sumido, degollarte y, motosierra mediante, convertir tu mano derecha en mi trofeo? No estoy seguro de si la apología de la violencia figura en algún código legal, así que, paso a retirar lo dicho y a formular el tema de manera distinta: ¿Por qué no tengo libre albedrío para cometer cualquier atropello?
El nihilismo puede conducir a ese interrogante: si no hay verdades, es “imposible” sustentar una moral, de modo que todo vale. Intentad mirar desde esa perspectiva; el reconocimiento de que las reglas de juego (leyes, normas sociales, delimitaciones realizadas por cualesquiera ética) son contingentes (que podrían tanto haber sido como no haber sido) y artificiales implica que no hay razón para aceptarlas más allá de las consecuencias indeseadas que tiene el no acogerse a ellas; en otras palabras, que sólo hay un motivo para respetar la ley (quedémonos por el momento con la ley): la dura respuesta que conlleva su incumplimiento.

A continuación expondré y rebatiré varios motivos aparte del que acabo de citar. Recordemos primero la pregunta:



Primera respuesta: “Así es como Dios lo ha querido”. El razonamiento se edifica sobre la creencia en lo eterno, en lo absoluto, en la enorme trascendencia que caracteriza a toda divinidad. El origen del orden es ajeno al hombre, pero éste debe acatarlo contra viento y marea. La validez de dicho principio queda anulada para cualquier ateo y desaparece en una discusión de esas que calificamos de racionales.

Segunda respuesta: “No hagas a los demás lo que no quieras que te hagan a ti (y, por tanto, respeta a tus semejantes)”, principio que hace aguas en todos los sentidos cuando va ligado al discurso de la libertad y los derechos, pues acepta que una persona masoquista y repleta de otras muchas… peculiaridades, pueda practicar sobre los demás lo que a él le gustaría que le hicieran (esto incluye sangre, dolor, vísceras, sufrimiento, etc). Vamos, que ningún orden (en el que las personas no sean clones) puede sostenerse sobre dicha máxima.

Tercera respuesta: “Debemos prevenirnos de la barbarie”. Las normas cumplirían entonces una función; no importaría tanto su origen como su eficacia de cara a lograr la estabilidad social. El reproche que cabe hacer es muy sencillo: ok, hay una serie de objetivos irrenunciables (estabilidad, etc), pero todos ellos siguen siendo contingentes y artificiales; ¡relativos! La “defensa de la civilización” es una manera que tiene la moral de camuflarse, intentando presentar su concepción sobre el bien y el mal como inseparable de la “naturaleza humana correctamente orientada”.

Mis respuestas:
1. “¿Por qué hay que respetar las normas, las leyes y a los semejantes?”. Para la resolución de este problema me siento bastante inepto; vamos, que ni puta idea. Al fin y al cabo me parezco a ti, querido lector: tengo mis preferencias, hay unas cosas que deseo y otras que no. Ahora, soy extremadamente crítico con mi moral; lo último que haría sería blindarla. Tal vez el secreto sea no sacralizar principios, ni barnizarlos de pretensión de verdad; en suma, levantar una ética -y considerar unos fines-, pero siempre reconociendo el origen social de todo orden social, lo cual incluye al nuestro.

2. El respeto a los semejantes es necesario en una sociedad -la que yo deseo- en la que el ser humano pueda desarrollar todo su potencial. Caigo, no obstante, en la brecha ya mencionada: no hay ninguna razón por la que mi idea tenga que ser compartida por otras personas, ya que carece de un fundamento objetivo.

Mira que es jodido pensar huyendo de "las verdades"...

18 comentarios:

  1. Tíos, ¿vosotros que proponéis?

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  2. También es cierto que buscar una respuesta intentando no caer en el "síndrome de la verdad" resulta difícil, en la medida en que toda respuesta aspira a ser una verdad -al menos eventualmente-.

    ...

    xD

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  3. Otra posibilidad: que las razones del respeto a los semejantes estén motivadas por la demostración -hasta que se demuestre lo contrario- de que eso es socialmente lo mejor. Pero claro, si para uno "lo mejor" es la convivencia y, para otro, el caos... Me voy a dormir.

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  4. Yo defiendo la segunda, jeje [espero que no te enfades], pero añadiendo el consentimiento del otro...

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  5. Buf, vaya tema, yo diría que es El Tema ético, uno de los más viejos problemas que se plantea el hombre desde que empezó a darle demasiadas vueltas a las cosas, surgieron los libros y demás XD

    Me gusta cómo lo planteas, con humildad pero reflexivamente, echándole cara. Eso es difícil de encontrar por ejemplo en una facultad de filosofía, donde todos quieren demostrar todo lo que saben.

    Generaizando mucho, ha habido dos grandes tendencias en la historia de la ética: los que podríamos llamar aquí 'eudemonistas', y los que podríamos llamar aquí 'moralistas'. Los primeros, en la línea de Aristóteles, tomarían al 'otro' como medio, y el fin sería la propia felicidad personal, basándonos en la sencilla premisa 'todos buscamos la felicidad'. Luego habría que especificar qué es eso de la felicidad y qué es eso de buscar. Los moralistas, en la línea de Kant, ponen al hombre como fin en sí mismo, así como las acciones que se realizan, que buscan la racionalidad, etcécera. Por supuesto, hay otras posturas, pero la mayoría podrían entrar en uno u otro bloque.

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  6. Y yendo a la literatura (que yo siempre preferí antes que la Filosofía hecha y derecha para estos temas morales), tenemos al señor Iván Karamázov, que vive en la novela 'Los hermanos Karamázov'. Él dijo aquello de ''si Dios no existe, todo está permitido''. Y es mi ejemplo preferido porque, realmente, el problema que planteas no fue dicho como tal hasta el siglo XIX, pues antes a casi nadie se le pasaba por la cabeza, al menos a la gente corriente.

    Los griegos sí, porque los griegos lo pensaron todo XD Y ya había escépticos y relativistas en aquella época 'dorada'. Pero a partir de la Edad Media, las reflexiones eran otras. Y luego con el racionalismo y demás, nadie se atrevía a plantear así la cuestión. Tuvo que llegar la época de la crisis de valores y el cuestionamiento de los conocimientos de nuestros mayores para ello. En ese sentido es muy interesante 'Los hermanos Karamázov', que (siento ser pesado) es una de mis novelas preferidas.

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  7. Hobbes, Locke... Es verdad que en los siglos XVII y XVIII ya hubo grandes pensadores que rozaron este planteamiento, con toda la cautela que se tenía que tener, y cada uno fue una voz distinta. Por ejemplo, la postura de Hobbes pudo ser considerada demasiado materialista y casi atea para algunos continentales racionalistas.

    Y ya en el siglo XIX, como sabes, Nietzsche habla de la inexistencia de valores universales, y clama por la venida del hombre que pueda crearse sus propios valores.

    Habermas, un tipo que nunca me ha caído bien (una vez me tomé unas copas con él y se fue sin pagar el cabrón) dijo que gente como Nietzsche o Derrida no habían aportado nada bueno a nuestra civilización racional, a lo que alguien le respondió que puede que en la política o en lo público no, pero en lo privado sí. Y así el cuento de nunca acabar. La cuestión es compleja y hay mucho material, cientos de años por detrás.

    Tú dices no encontrar una respuesta satisfactoria. Yo digo lo mismo.

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  8. Ah, y se me olvidaba el señor Wittgenstein. Que ríete, pero aunque no se dedicó aparentemente a la ética, sí dio una conferencia poequeña pero a mi entender interesante. Me gusta la postura de Wittgenstein en este tema. Espera que haga memoria (lo tengo todo muy olvidado)... Witt, para empezar, cambiaría tu búsqueda 'objetiva' por una subjetividad o intersubjetividad, desecharía la búsqueda de axiomas o principios morales (yo también lo haría), se centraría en pequeñas cosas y se fijaría en los modelos de vida como ejemplos vivos de coherencia ética. Así habló del ''sujeto de la ética''. Pero lo tengo muy olvidado, así que no quiero liarte. Mira, igual en vacaciones vuelvo a leerme ese librito, me han entrado ganas.

    Igual ya conoces la anécdota del atizador. Wittgenstein era de lo que no hay. Popper estaba dando una conferencia, y en algún momento debió sacar el tema de los principios morales, a lo que Witt le replicó que no había ninguno, y le retó a que dijera alguno, cabreado y con un atizador en la mano (había una chimenea cerca), a lo que Popper contestó una chorrada parecida a ésta: No amenazar a nadie con un atizador.

    Bueno, como ves lo tengo todo muy olvidado. Siento la tremenda chapa, todo esto no es para demostrar lo mucho o poco que sé, era por si te servía para algo. Saludos, tío.

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  9. Dont worry, Kez, no suelo enfadarme por estas cosas :p

    Sonámbulo, todavía tengo una sonrisa dibujada en la cara con la anécdota de Witt y Popper; su respuesta es bastante mediocre, tirando a cagancia argumentativa.

    Has hecho un buen repaso. ¿Que si me sirve? Veremos. De momento iré punto por punto.

    -Lo que dices de “Los hermanos Karamazov”, ese “si Dios no existe, todo está permitido” me suena; de hecho leí ayer esa referencia en un libro que he empezado hace varios días; en él se cita la novela de Dostoievski a raíz del problema que trae consigo la “victoria sobre Dios” y cierta tendencia nihilista subsiguiente. De hecho fue esa lectura la que reavivó en mí los enormes interrogantes que trae consigo esta cuestión. Me dejó también bastante intrigado, porque el autor decía proponerse el siguiente objetivo: inyectar a la noción de finitud una carga ética de cara a bordear el famoso problema este de la mejor manera posible.

    -Ayer, después de escribir este post, las pajas mentales brotaron de mala manera. La conclusión a la que llegué en aquel momento (que no es más que una síntesis de las ideas que tuve a bien/mal reflexionar) podría resumirse en algo así: problemas morales no pueden resolverse huyendo de la moral, no sólo porque de lo contrario es jodido dar una respuesta sólida, sino porque todo orden social se construye sobre fundamentos morales. ¿Cuál sería la idea? A partir de un análisis (siempre racional y empírico) de la naturaleza humana y, sobre todo, de la naturaleza social del hombre (ambas profundamente relacionadas), establecer qué sería lo mejor y, más tarde, que lugares ocuparían en ese escenario conceptos como “convivencia”, “respeto”, “violencia”, “desarrollo”. Soy consciente de que mi “propuesta” apesta a muchas cosas; al fin y al cabo no es más que poner el conocimiento humano al servicio de una demostración general sobre lo bueno y lo malo, idea que trae consigo un equipaje que no me gusta nada: pretensión de verdad, por un lado; por otro, moral, moral, y más moral. Hay, por supuesto, un punto positivo: dicha demostración mantendría como algo inseparable un espíritu crítico, es decir, que además de firmar acta de nacimiento, no se despegaría de la posibilidad de firmar acta de defunción en caso necesario. Todo ello para que el orden social y las tesis que lo pueden fundar (como “la convivencia debe ser necesariamente pacífica”, “la violencia, si no es monopolizada por el estado, nos conduce a la barbarie” o “el desarrollo de las cualidades humanas es el fin más importante de todos”) sean fruto de algo más que el prejuicio y las creencias no confirmadas.
    Todo esto es bastante simplista y nace de la ignorancia (entendida ésta como ignorar ideas ya formuladas y cruciales en relación al Tema), ya lo sé.

    -Lo que dices que dice Wittgenstein, probablemente sea de lo más interesante. Me jugaría la mano a que las respuestas que el siglo XX ha dado a esta problemática superan con creces todo lo anterior (aunque sin la historia del pensamiento que calificamos de ingenua no habría un carajo).

    -En cuanto a la corriente moralista, para que me quede claro: ¿la moral (y el hombre, y sus acciones) sería un fin en si mismo? ¿Eso como se explica desde presupuestos que han abandonado la trascendencia? xD

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  10. Bueno, la verdad es que te las traes, compañero. Después de leer tu post y a Sonámbulo me he asustado; no sé cómo exponer lo que quiero.

    Lo primero es celebrar no ser el único que considera Los hermanos Karamazov como una de sus novelas preferidas.

    Bien, mi propuesta, que no es mía, es la siguiente.

    La violencia en sí misma no es valorable ni etiquetable en tanto que somos animales. No es buena o mala. El uso de la violencia como lo hace el hombre, a la propia vida de todos los seres vivos -ya sean animales, plantas, semejantes o planetas- es intolerable por su sentido, por su consciencia del daño, por su falta de responsabilidad.

    No sé si me explico, la verdad. Y lo mismo parece una paparrucha. O lo mismo soy ''demasiado'' budista. No sé...

    En fin.. Un abrazo.

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  11. Bueno, lo simplifiqué mucho. No quiero hablar del moralismo kantiano, porque antes tendría que repasarlo y no quiero escribir aquí nada en falso o que pueda liar. Por supuesto, era trascendental. El tema es que dentro de esa línea yo también metía a los de la ética del discurso y los trabajos de la escuela de Frankfurt y la teoría crítica. Una moral a la que toda racionalidad humana estaría obligada, vamos. Y como nunca me interesó mucho eso, la verdad es que apenas sé del tema. Tu propuesta quizás sería compatible con esa línea, quizás.

    Sinceramente, cuando empecé la carrera me interesaban mucho los temas morales, pero luego se convirtió en mi bestia negra. Quizás por ignorancia, quizás por desdén, me aparté un poco de todo eso. No tienes más que ver mi blog para conocer mis intereses: Conan el bárbaro, Sade, Drácula... Todas son obras literarias de la barbarie contra la civilización. Que vale, una cosa es el arte y la literatura, los intereses estéticos, y otra los principios y las creencias. Yo no hago apología de la barbarie (faltaría más) denuncio las injusticias que veo a mi alrededor y valoro un mundo más justo y solidario... O eso digo. Pero desde la perspectiva filosófica... no sé... me suelo callar, quizás tengo mis contradicciones XD

    Qué pena que 'Los hermanos Karamázov' no se acabara. Lo que hoy conocemos como 'Los hermanos Karamázov' es en realidad la primera parte de lo que pensaba hacer Dostoievski, que murió antes de escribir la segunda. No solo está la voz de Iván, el resto de hermanos también tienen cosas que decir. Nunca sabremos si el cristiano Aliosha hubiese acabado haciéndose revolucionario y dejando la sotana. A Dostoievski siempre se le ha tachado de raccionario, pero el tipo tenía más caras que un dado, así que quien sabe.

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  12. O sea, que en resumidas cuentas (cómo me cuesta sintetizar...) yo no tendría nada que aportar a la búsqueda de un principio moral ma o meno objetivo, creo que no lo hay. Pero en el caso de buscarse, estoy contigo, creo que el camino adecuado a de estar cercano a las investigaciones en psicología, sociología, etc. Sin salirse de la moral, sin dejar de ser filosofía (porque entonces perderíamos la perspectiva, aunque profundizaríamos mucho más en un detalle del campo abierto), y por tanto con normatividad.

    Hoy la ética se divide en los que trabajan por un lado en Filosofía Política, los que van en cambio por Filosofía de la ciencia...Pero no olvidemos a la Bioética, trabajado sobre todo por gente un poco fuera de la filosofía. Ni olvidemos tampoco las propuestas de otras disciplinas.

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  13. Muy interesante tu entrada Sonámbulo.... esto... digo Dani xDDD

    Yo respondería: po que zi.

    Me dais mucha envidia cuando hablais de estos temas con tanta soltura. Como siempre, poco que aportar pero me interesa leer este tipo de post, y por cierto, la segunda respuesta típica me ha parecido curiosa, porque realmente nunca me había parado a reflexionar sobre lo que implica esa afirmación.

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  14. Bah... Yo he dicho muchas paridas. Realmente no debería haber escrito nada, no he aportado nada aparte de cinismo y decadencia humana XD Dani tiene el mérito, él ha pensado y se ha expuesto.

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  15. ...generalmente no se como mierda aportar a esta clase de post, que por el contrario a mi "profundo" comentario, me parecen muy interesante, ¿por que seguir la ley?... no se me ocurre nada tan desorbitante como lso otros bloguers de mas arriba... mis pobres conocimientos en relacion la tema se basan en uan porqueria de curso que me hicieron en el instituto sobre la etica cristiana..horrible..horribles..recuerdos de un ramo que prefiero olvidar..XD..

    saludos

    paz

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  16. Leyéndote me he acordado del discursito que cuenta el Joker en "El caballero oscuro" definiéndose como un "agente del caos".
    Mi conclusión es que muchas veces lo que hacemos (hagamos lo q hagamos) inevitablemente jode a los demás. Es una especie de callejón sin salida...
    Lo recomendable es intentar no pasarse tres pueblos :D

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  17. Había empezado a responderos uno por uno, porque decís cosicas interesantes que merecen ser respondidas y que conducirían a muchas cuestiones; sin embargo, no me siento con ganas de rebatir, así que me quedaré con la parte diplomática de todo debate: el acuerdo y el buen rollo. Sigo sin tener ninguna respuesta cojonuda al problema que nos ocupa. Pbfbr (sonido de pedo), ¿qué importa? He sacado cosas en positivo, que ya es bastante. Me siento incluso satisfecho por haber "ayudado" a neko a que viera esa famosa máxima con otros ojos xD

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  18. Pues yo ando entre la segunda y tercera respuesta, y es que pienso que si cada uno hiciera lo que se nos pegara la gana, seguiríamos en las cavernas, con garrotes y arrastrando a las mujeres de las greñas. Debo confesar que me he identificado mucho con el comentario de Panxo, además de que me hizo reír mucho

    ''¿Por qué, si me sale de los cojones, no voy a coger un cilindro y a curtirte el lomo con él para, acto seguido y aprovechándome de la vulnerabilidad en la que te he sumido, degollarte y, motosierra mediante, convertir tu mano derecha en mi trofeo?''. Uno de los cuestionamientos más interesantes que me he encontrado en un buen rato.

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