domingo, 19 de septiembre de 2010

Sinfonía fantástica

Por el momento esta es mi última entrada. Si en el futuro quiero retornar a la dimensión blogueril en el papel de infame escritor me bastará con publicar algo nuevo. Dicho de otro modo, esto es un “hasta luegor” y no un “un placer my friends. Suerte in the life!” No manejo muchas opciones. Ultimamente mi tiempo libre ha pegado un recorte que ríete tú de la disminución del déficit público de ZP. Además noto un cierto agotamiento. Así no hay forma de escribir, pero tampoco de llevar un blog de manera frecuente ni de visitar otros y disfrutarlos como Dios manda. Hace varios días abrí en serie todas las entradas que tenía pendientes de leer. Traté de ingerir párrafos de toda índole, y unos minutos más tarde descubrí que aquello ni eran formas ni era nada.

Escribir en este plan no debe convertirse en un trabajo. Leer a otras personas tampoco. Si no tengo tiempo se que no voy a poder pasarme por tantos blogs ni conceder a sus autores la atención que merecen. Acabaría comentando menos y recibiendo menos comentarios, pues desde hace tiempo he visto como en este mundillo el elemento de cortesía tiene mucho peso. “Si tu comentas en mi blog yo comento en el tuyo. Si no nanai” De vez en cuando ese es el punto de partida. No creo que todo el mundo que se ha pasado por aquí lo hubiera hecho si yo no hubiese correspondido a esa persona en su blog con el respectivo comentario. Tendemos a ser corteses y a dar buena imagen, y todo ello con un objetivo. Personalmente me considero un excéntrico y un ególatra, pero no creo que sea el único en dar importancia a las opiniones/ausencia de opiniones de los demás.

En cualquier caso siempre me tomé esto como un proyecto de complicadas predicciones. Deseaba escribir reseñas sobre discos que me encantan expresándome sin complejos. Lo he conseguido, y con el paso del tiempo he llegado a entender los blogs como un medio muy interesante con el que desarrollar habilidades expresivas y de modo inesperado chocar con personas de valor inaudito. Solo por eso último ya ha merecido la pena.

Me da que estoy sonando súper solemne. Gromenauer in the caballorl pecador. Fistrooo!! Ok, esto ya tiene un tono menos grave.


Yendo al grano, me despido (como escribiente) comentando (puto wordreference. ¿Qué pasa, que la palabra comentar no tiene un puto sinónimo digno?) una obra que durante mucho tiempo ha figurado entre las tres que me llevaría en mano si tuviera que emigrar de inmediato a una isla desierta. Luego ocurre que uno amplia fronteras y añade al carro de los gustos tantos discos que hacer un ranking con solo tres puestos es un reto jodido. Tan jodido como la labor del compositor. Con algunos de ellos me he preguntado a veces si vendieron su alma al diablo a cambio de un talento sin igual. Porque hay que tener una mente asombrosa para saber orquestar casi un centenar de instrumentos y que el resultado sea prodigioso. Además, el compositor no solía tener delante a la orquesta para comprobar cómo sonaba su pieza si -por ejemplo- decidía cambiar la melodía interpretada por la primera sección de violines. En otras palabras, que su misión era sentarse y trasladar a la partitura ciertas ideas musicales que tenía en mente acerca de cómo organizar a casi cien sujetos para que una obra de muchos minutos sonase perfecta. ¡Casi nada!
Debo reconocer que la propuesta de hoy puede de primeras no gozar de demasiado atractivo, en el sentido de que son muy pocos los que han tenido el coraje suficiente para hincarle el diente a la música académica. No hablo de un mordisco pequeño como sería Für Elise de Beethoven, el Canon de Pachelbel, o el Bolero de Ravel. Esas son obras melódicamente adictivas y que se oyen fácilmente. Pero dar unos pasos más y acudir a la sinfonía no tiene porque terminar siendo un aburrimiento, sino una experiencia apasionante. Espero que quienes se atrevan con la obra magna de Berlioz disfruten tanto como yo, que se maravillen, y porque no decirlo, que tiemblen ante el vértigo de una composición tan dramática como brutalmente enérgica.
Aquí la tensión se palpa con suma facilidad. Es así -entre otras cosas- por el estruendo y la gran participación que procuran trompas, trombones y tubas. Sus notas se escuchan majestuosas, pero también sobrecogedoras. La suya es una fuerza que se manifiesta con mayor intensidad en los últimos movimientos de la sinfonía, que son los que contienen los momentos de mayor clímax. A parte de esto, la tensión constante de esta obra tiene otra importante razón de ser: La Sinfonía Fantástica es, ante todo, música programática, es decir, no solo trata de hacer sentir, sino que también intenta que el oyente visualice ciertas imágenes en su cabeza, y lo pretende contando una historia. Por ejemplo, no sientes lo mismo si entiendes un brusco quiebro orquestal como simple sonido que como algo que trata de narrar una imagen (la guillotina que cae, la tormenta que arrecia, etc.) Ahí reside mucho de la riqueza de esta composición, en el significado que Berlioz quería darle y que tan logradamente lo consigue a lo largo de sus cinco movimientos. Cada uno de ellos relata un episodio concreto en el que el amor y las obsesiones tienen el papel protagonista y hacen delirar al joven y desesperado músico, que sería una representación del propio Berlioz. Es esta una obra de arte imperecedera, absoluta y universal. Joder, se que para todo lo que me encandila termino usando los mismos adjetivos, pero es que estamos ante una de las obras inolvidables del Romanticismo, que a su vez es uno de los más geniales movimientos musicales de la historia de la humanidad.


Os invito a aventuraros en la Sinfonía Fantástica abstrayéndoos de todo para imaginar lo que Berlioz tenía en mente. Agrego para los valientes una descripción breve de la idea fundamental de cada movimiento:
I. Reveries, passions (Sueños y pasiones)Un joven músico se ha drogado con opio. En ese trance visualiza el amante soñador y romántico que era antes de que su obsesión lo embargase. En ese sueño ella regresa una y otra vez, entrometiéndose en los pequeños espacios de calma. Todo el movimiento no es otra cosa que la representación de una mente delirante y de un alma desesperada.

II. Un bal (Un baile)Una magnífica fiesta en un elegante salón de baile será el escenario de la siguiente pesadilla. Aquí el joven ve como su amada retorna de nuevo. Ella aparece y se desvanece. Todo de manera muy confusa. El intenta atraparla y abrazarla, pero nunca lo consigue.

III. Scène aux champs (Escena en el campo)El amante sueña una idílica escena en que dos pastores llaman a sus rebaños, cada uno desde una ladera. Un pastor toca para su rebaño y es contestado por el otro. De repente la atmosfera cambia y el cielo se oscurece. Aparece ella. Entonces uno de los pastores comienza la melodía ya escuchada, espera la respuesta, pero esta no llega. Solo se oye el trueno, la tormenta. La escena se desvanece y el soñador músico se queda silencioso y consciente del desamor.

IV. Marche au supplice (La marcha del cadalso)Ahora el es un asesino. Ha matado a su amada, y es conducido al lugar de la ejecución. Llega agonizante al patíbulo y por muy cortos instantes ve a su amada. Lo hace hasta que cae el cuchillo de la guillotina, estrepitoso y turbador.

V. Songe d'une nuit du Sabbat (Sueño de una noche de aquelarre)Finalmente el amante sueña que está muerto y que acude a su propio funeral, pero este se convierte de manera inesperada en un aquelarre con espantosos sonidos de brujas y entes demoniacos. Su amada asiste a esa misteriosa reunión mientras resuenan las campanas fúnebres.

viernes, 17 de septiembre de 2010

Storia Di Un Minuto



Premiata Forneria Marconi - 1972
1. Introduzione 2. Impressioni di Settembre 3. E' Festa 4. Dove Quando I 5. Dove Quando II 6. La Carroza di Hans 7. Grazzie Davero

¡Maldito blog! Necesito publicar algo. De Premiata Forneria Marconi irá hoy la cosa. Acabo de escuchar Storia Di Un Minuto y me apetece dedicarle una entrada. ¿Tiene acaso algo de extraño el querer transmitir a los demás lo mucho que te ha encantado un disco/película/libro/tíabuenadelfondo? Lamentablemente hay un obstaculo. Los fulanos mencionados tocan NWOIPR, o sea, New Wave of Italian Progressive Rock, o sea, música rara. El hecho de que escribiendo tales siglas en Google solo obtenga “aproximadamente 4 resultados” me invita a pensar que este género no tiene muchos seguidores. Esa es una posibilidad. La otra consiste en que el NWOIPR sea algo que se me acaba de ocurrir.
Iba por… ¡Ah, sí! Que son altas horas de la madrugada. Demasiado tarde como para meterme a escribir embrollos técnico-descriptivos. Optaré entonces por hablar sobre un poco de todo. Hay discos con los que, por su calidad o por lo que significan para mí, suelo escribir amplías reseñas. Trato de conseguir que cada una sea distinta y única, pues distintos y únicos son los discos que caen por aquí. Unas veces me pongo en serio. Otras no. Además, no tengo grandes ambiciones. Consigo ya bastante con que alguien me lea y de cuando en cuando se bajé el link de mediafire.
Además, que ahora me quedan pocas energías. De lunes a viernes la universidad me absorbe. Es a la madrugada cuando hago cosas y cuando me pregunto porque nuestro amado planeta no podría tardar unas seis horas más en girar sobre sí mismo. ¡No hay tiempo! ¿Realmente mi destino y el de unos cuantos miles de millones de personas es trabajar ocho horas durante cinco días a la semana hasta la jubilación? ¿Y dónde queda la vida social? ¿Y las aficiones personales? Seguro que el personal viviría mas feliz trabajando menos, cobrando menos, y viviendo con lo justo. Entiéndase por “lo justo” no salir de juerga de miercoles a sábado, no comprar los Iphone esos del carajo, no ir en carro motorizado a todos lados, y evidentemente, no salir del puñetero centro comercial con doce bolsas. La sociedad de consumo es una aberración. Sobreexplota los recursos naturales y tiende a incapacitar a sus miembros para que no desarrollen todas sus potencialidades. No quiero ser víctima de algo así. Puede que por eso cuando viajo en tren o autobús contemplando las montañas y los campos limpios de la suciedad de la modernización tenga pulsiones de comprarme un caballito y recorrer los caminos al son de un tema como Dove Quando I. Sonido juglar de manos de guitarra acústica y flauta para inaugurar un reposado pasaje. En términos estilísticos es una de las canciones más bellas del disco, el cual rebosa de diversidad. ¡No iban a ser todo teclados hammond y excentricidades varias!, caso de E' Festa, un rock que se presenta como una pasarela sobre la que marchan multitud de instrumentos e ideas que pueden parecer alocadas (alocadas no significa coñazo). ¿Quién dijo que la música más rara del mundo no puede estar hasta arriba de ganchos melódicos? Acida distorsión, teclados cósmicos, flautas festivas, cambios de ritmo. Lo que viene siendo rock progresivo.


Las fotos de integrantes de grupos progresivos italianos son como las películas de Jennifer Aniston. Vista una, vistas todas.


Ahora mismo estoy yendo a mi bola con el relato de las canciones. No pienso que Storia Di Un Minuto sea algo para escuchar en orden aleatorio. Todo lo contrario. Su progresión me parece muy acertada. Asimismo obvia decir que después de Introduzione solo puede ir Impressioni di Settembre, dos monumentales piezas de PFM en las que predominan los quiebros, los teclados, y el particular estilo de la banda. Sin duda dos canciones paradigmáticas del disco.

Con el resto no sigo porque ya he hablado de lo que más me gusta, que para eso es mi blog, ¡caguen sotx! Después de escuchar cosas como estas me lamento de que hoy día haya tan poca creatividad en la producción musical. También me asombra descubrir como la unión entre lo moderno y cierto folklore (italiano en este caso) pueda dar tan buenos resultados. Hay elementos de Storia Di Un Minuto que con el paso de las décadas han quedado como antiguallas, pero vamos, que este disco con su mellotrón le da mil vueltas a mucho lo que hoy día va de original y atrevido.

sábado, 11 de septiembre de 2010

Runnin' Wild

Airbourne - 2008
1. Stand Up For Rock 'N' Roll 2. Runnin' Wild 3. Too Much, Too Young, Too Fast 4. Diamond In The Rough 5. Fat City 6. Blackjack 7. What's Eatin' You 8. Girls in Black 9. Cheap Wine & Cheaper Women 10. Heartbreaker 11. Hellfire


Le comentaba al amigo Aitor hace unos días que por mi salud y por la de la ciudadanía en general será mejor que nunca tenga un coche. Más aun, que nunca me dirija a una autoescuela si no es con intención de desempeñar el papel de profesor. En todo caso podría permitirme pilotar un carro motorizado en el que no se pudiera poner música a todo volumen, porque ya me estoy imaginando en un coche con subwoofers chulos y altavoces XXL sonando el disco de hoy a un nivel que rebasa los decibelios permitidos en la ciudad. Le daría al play. Primer tema: Stand up for Rock' n 'Roll. Salgo del aparcamiento y coloco el coche en la línea de la carretera. Entonces la canción golpea duro con ese arrasador riff que llega sin preaviso. ¿Es posible mantener el control en una situación así? Hasta un superhéroe que vela por el bien de la población pisaría el acelerador sin pararse a meditar sobre la posibilidad de que en el siguiente paso de cebra una abuela vaya a cruzar.

Tengo plena convicción de que si los accidentes automovilísticos en ciudad son bastante reducidos es porque el personal no escucha música mientras conduce. Como mucho sintonizan los 40 principales, y claro, el Waka Waka tiene su ritmo, pero sus efectos no van más allá de pensar que en África todos los negritos son felices con un único canto tribal-pop. Enrique Iglesias o Juanes tienen la misma capacidad para subir la adrenalina que Hillary Clinton para levantarle a uno la verga. Están a años luz de la potencia y el salvajismo de Runnin' Wild. El headbanger que no quede seducido por su riff y sus estribillos ni es headbanger ni es nada. Ya les gustaría a Brian Johnson y los Young sacar en pleno siglo XXI algo tan enérgico y poderoso. En el mismo año en que Airbourne publicaban un álbum adictivo, con sangre, y cargado de éxitos ACDC volvían a dar forma a su mediocridad con un disco de una hora de duración que solo conserva cuatro minutos realmente buenos. ¿A que zumbao de Columbia Records se le ocurrió la brillante idea de sacar a la venta un tostón de sesenta minutos? El Black Ice, como su propio nombre índica, es un proyecto que fuera de la nevera se derrite sin remedio. Heartbreaker, sin ser uno de los misiles del Runnin' Wild, se mea en el hielo derretido.

Mierda, me he pasado, y encima con ACDC, vaca sagrada donde las haya que por si fuera poco mantiene una excelente relación con Airbourne. De paso estoy convirtiendo mi idea de alabar este discazo en un peligroso intento de meterme con otra banda. Dios, ¿eso no es lo que hacen los críticos sacralizados de las revistas de música? Oh, ¿en qué me he convertido? En fin, seguiré con mi tesis de porque el hard rock de primer nivel y el volante no suelen ser buenos compañeros. Too Much, Too Young, Too Fast. Aquí el problema no consistiría en pisar el acelerador, sino en ponerte a cantar los coros en plena autopista. Con Diamond In The Rough el contratiempo sería doble. Por un lado estaría el ansia de seguir los coros. Por otro, la euforia derivada de un ritmo más tranquilito pero igual de efectista en cuanto a fervor rockero se refiere.


Aunque pensándolo “mejor”, ¿no merece más la pena morir despeñado por un barranco al son de Girls in Black a esperar que el subnormal ebrio de turno te choque in all the face con su Opel Corsa? Aquí ocurre como con los oídos. Ya que tarde o temprano los putos ruidos de la ciudad me van a pulverizar los tímpanos, ¿no es mejor caer en la sordera por ser un irresponsable con el volumen del mp3? Cada uno tiene sus formas de enfocar la vida. En pocas décadas estaremos muertos. Puede que mañana el dictador gordo y gilipollas de Corea del Norte provoque una guerra mundial al lanzarse contra Corea del Sur y Japón. Puede que Occidente no sepa enfrentarse a la deuda privada que acosa a las grandes potencias. Puede que los alienígenas cabeza-buque de Mars Attacks sean algo más que ficción. Es decir, que le jodan a todo. ¡Airbourne forever!

Tras leerme tengo absoluta certeza de que si, la música puede enajenar a las personas.

domingo, 5 de septiembre de 2010

Bracula, Condemor II


La historia del cine al igual que la historia de muchas otras cosas presenta grandes obras que consiguen calar en lo más hondo de la memoria colectiva aun habiendo tantas discrepancias. Los hay que prefieren "Por un puñado de dólares" y los que se quedan con "Yojimbo", la versión original de Kurosawa. Sergio Leone genera conflictos con su particular western. John Ford por el contrario se haya generalizadamente alabado por la crítica. Oh, cuanta pedantería en tan pocas líneas. A este paso me cogerán para uno de esos programas especializados en cine alternativo. A lo que iba. Cada uno tiene sus preferencias, pero no se puede negar que ciertas películas ya sea por su influencia posterior, por su carácter innovador, o porque lograron impactar al público, han quedado inmortalizadas. "Bracula, Condemor II" (creedme, cuesta hablar en serio con semejante título) obviamente no pertenece a esta categoría. Estamos ante uno de los mayores truñones de la historia del cine español. Puro anti-cine podría decirse incluso. El hecho de que existan películas espantosas de serie B y que desde Turquía hasta Japón pasando por la India se graben multitud de aberraciones para el ojo humano hace que "Bracula" no destaque en ese sentido. Sin embargo no es necesario irse a otros continentes para contemplar bodrios. España, ni más ni menos, es una fábrica de películas detestables, empezando por los productos erótico-adolescentes y terminando por el gafapastismo megapastoso. ¿Lucía y el sexo entra en ese saco? Da igual, sigue siendo una mierda. ¿Entonces que tiene "Bracula" de especial? Para empezar no es pretenciosa. Para terminar, ¡sale Chiquitorrrlll! Todo español de bien conoce a esta figura del humor indescriptible. Es inevitable soltar alguna de sus expresiones cada día, inconscientemente o no. ¿Soy acaso el único que cuando se le escapa el autobús se dirige hacia la parada corriendo al grito de al ataqueeeerl? Algunos además pueden presumir de realizar imitaciones notables con las que el personal se descojona abiertamente. ¡Qué importa no haberse tragado uno de sus infames shows o no haber visto alguno de sus excrementos fílmicos! Sus gags son tan accesibles que a todo el mundo le hacen gracia. En todo caso puede considerarse enigmático que semejante clase de estupidez haya tenido tanta repercusión y de que El Jarl, expresión con aires de bramido, haya sido y sea pronunciado por tanta gente. Aunque al fin y al cabo nada de esto debería extrañar en una civilización tan contradictoria, excéntrica y retard como es la nuestra en su mayor parte.

Vamos, que Chiquito mola. Como payaso se le tiene gran afecto y como creador de palabras y frases ha marcado un hito en la lengua española. En el plano artístico no ha hecho nada. "Bracula sencillamente" es una basura, pero concentra buena parte de la subcultura chiquitorl. Además compruebo como algunas de sus escenas me siguen haciendo gracia aun habiendo pasado una década desde la primera vez que la vi.

"Aquí llega Condemor, el pecador de la pradera" se encuadraba en el contexto del lejano oeste con su oro, sus tópicos de bandidos e indios malos. "Bracula, Condemor II" da un vuelco para profundizar en el tema vampírico que riete tu de Crepúsculo. Condemor y Lucas se piran al viejo continente con un montón de oro, pero tienen la mala pata de que en el barco que cruza el océano hay un vampiro de los chungos que se carga a media tripulación. Para dar mas por culo surge una tormenta, el velero se hunde y ellos son los únicos supervivientes, que llegaran a una misteriosa isla poblada de gente extraña con colmillos que confunde a Condemor con el Conde Dracula, al cual esperan desde hace siglos.
"¡Y que lo digas Lucas! Tu sabes que yo no puedo estar quieto. Soy de la galaxia sexuar Jauder, y que le vamos a hacer. […] Bueno con estas pepita voy a comprar una granjarl cerca de Parisrl, con patito, vaquita, cerditos oink oink, una pianola, un par de guanter marrones, una muñeca hinchable pa no aburrime, voy aprovechar las rebajas de Enerorrl. Al ataqueerll"


Chiquito dirigiéndose al mago de los vampiros (1:42): "Será un honor, el gran mago negro e un fenómeno de la galaxia cuatro. Todo lo que toca lo borda. E un fenómeno con cuernorls"
Al ver lo que contiene el plato de la cena (2:03): "-¡¿Qué pasa aquí?! –Parecen ranas señor conde -¿Comooorll? Esto no son ranas, esto sin fistros de sapo."
Etcétera: